Una victoria estratégica

Kohima, la batalla de la Segunda Guerra Mundial que salvó a la India

En 1944, en Kohima tuvo lugar un duro enfrentamiento entre británicos y japoneses, que tras su derrota vieron frustradas sus intenciones de expandirse hacia la India. Considerada por los historiadores como el Stalingrado del Este por su crudeza, la batalla de Kohima acabó convirtiéndose en una sangrienta guerra de trincheras que algunos de los supervivientes compararon con algunas de las que se vivieron durante la Primera Guerra Mundial.

Imagen de las tropas británicas durante la campaña de Birmania.

Foto: https-//collection.nam.ac.uk/

La batalla de Kohima, que se desarrolló entre el 4 de abril y el 22 de junio de 1944, es un enfrentamiento frecuentemente olvidado en los mapas militares de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), aunque supuso un punto de inflexión en la contienda y resultó determinante para la victoria final de los aliados.

Kohima ha sido calificada por los historiadores como el Stalingrado del Este por la dureza y violencia de sus combates. El capitán Robin Rowland, que estuvo al mando de un grupo de asalto anglo-indio durante la batalla, recordaría así su experiencia en una entrevista a BBC News: "Vimos trincheras abandonadas y pueblos destruidos, y mientras avanzábamos, el olor a muerte estaba por todas partes". Por su parte, Robert Lyman, historiador y autor del libro Kohima 1944: The Battle that Saved India (Kohima 1944: la batalla que salvó a la India), afirmó en una entrevista a La Vanguardia: "Así como Stalingrado significó la primera gran derrota de las fuerzas alemanas, Kohima tuvo un gran significado estratégico".

Objetivo: conquistar la India

A principios de 1944, la situación de Japón en el Pacíficoera muy crítica, puesto que la presión que ejercían los estadounidenses los estaba obligando a retroceder a marchas forzadas. Por su parte, los británicos, al mando de lord Mountbatten, se estaban reorganizando para recuperar el control del norte de Birmania y volver a abrir la carretera que unía la India con China. Alertados por el Ejército Nacional Indio, que estaba integrado principalmente por prisioneros de guerra indios que habían sido capturados por las fuerzas del Eje y por civiles reclutados en Malasia y Birmania, el alto mando japonés liderado por el mariscal Masamachi Terauchi planeó una ofensiva sobre la provincia India de Assam con el nombre en clave de Operación U-GO. Dicha operación tenía diversos objetivos: aliviar la presión ejercida en el sur del Pacífico, desbaratar los planes de lord Mountbatten y promover una posible sublevación por parte de los independentistas indios que veían a los japoneses como a sus libertadores.

El alto mando japonés liderado por el mariscal Masamachi Terauchi planeó una ofensiva sobre la provincia India de Assam con el nombre en clave de Operación U-GO.

Mapa de la operación U-Go llevada a cabo por los japoneses para conquistar Kohima.

Foto: PD

Fotografía que muestra la devastación causada por la batalla de Kohima.

Foto: PD

En ese contexto, los japoneses decidieron atacar la ciudad de Kohima con el objetivo de cortar las líneas de suministros que llegaban hasta la localidad de Imphal, un emplazamiento estratégico que cruzaba la única carretera que atravesaba la jungla y donde el ejército británico tenía una de sus principales bases. Ubicada en la frontera montañosa del noreste de la India con la por entonces ocupada Birmania, Kohima era en esos momentos el punto clave para la defensa de Imphal. En un principio, la ofensiva japonesa logró cortar la carretera que unía ambas ciudades y que era la principal ruta de abastecimiento de las tropas británicas e indias, aunque la densa vegetación selvática y el clima monzónico dificultaban enormemente los movimientos de ambos bandos.

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El implacable avance hacia Kohima

Así pues, el 15 de marzo de 1944, las tropas japonesas cruzaron el río Chindwin y se desplegaron a través de la selva formando tres alas. El general Shigesaburo Miyazaki se encontró con una brigada india de paracaidistas al mando del brigadier Maxwell Hope-Thompson, a la que obligó a batirse en retirada (aunque ambas partes sufrieron cientos de bajas durante este enfrentamiento). Para los japoneses aquello supuso un revés en su objetivo de llegar cuanto antes a Kohima. Los británicos, por su parte, estaban al tanto de los planes del enemigo gracias a unos documentos que habían logrado sustraer a los propios japoneses. Y aunque creyeron que la selva detendría el avance de lo que ellos pensaban que era tan solo un batallón, muy pronto descubrirían que en realidad la cosa no iba a ser tan fácil puesto que los nipones habían enviado al lugar a toda una división.

Los británicos creyeron que la selva detendría el avance de lo que ellos pensaban que era tan solo un batallón. Muy pronto descubrirían que los nipones habían enviado al lugar a toda una división.

William Silim en una fotografía tomada entre los años 1939 y 1945. 

Foto: PD

Soldados británicos durante la batalla de Kohima.

Foto: warhistoryonline.com

La superioridad del ejército japonés era abrumadora, y de ello era plenamente consciente el teniente general William Slim que se se vio obligado a solicitar refuerzos para proteger la ciudad de Imphal. En realidad, los británicos creían que el ataque japonés a Kohima era tan solo un señuelo y que su verdadero objetivo era apoderarse de la ciudad de Dimapur, así que la mayoría de contingentes fueron enviados allí con lo que Slim no pudo obtener los refuerzos que había solicitado. Debería enfrentarse solo a los japoneses. De este modo, con apenas 2.500 efectivos, de los que más de mil ni siquiera eran militares, los británicos tuvieron que soportar el intenso bombardeo de la artillería japonesa, que causó la pérdida de sus depósitos de agua potable. A continuación tuvo lugar un encarnizado combate cuerpo a cuerpo entre los atacantes japoneses, que luchaban para ganar cada metro de terreno, y los defensores británicos. Estos últimos sabían que perder la posición suponía abrir la puerta a la invasión japonesa de la India, por lo que Slim y sus hombres tuvieron que redoblar sus esfuerzos para mantener a raya al ejército japonés.

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Una guerra de trincheras

Pero las tornas cambiaron el 11 de abril, cuando finalmente llegaron los refuerzos británicos, y no solamente se igualaron las fuerzas, sino que además empezaron a producirse contraataques que obligaron a las tropas japonesas a retroceder. La actuación de la aviación aliada y la toma de Garrison Hill, considerado uno de los puntos clave de la región, obligaron a los japoneses a retirarse al interior de la selva donde construyeron búnkeres defensivos. En ese momento, el ejército japonés estaba perdiendo la iniciativa en el combate y la guerra relámpago prevista por el alto mando había fracasado estrepitosamente. Ahora eran los británicos quienes debían empezar a ganar metro a metro el territorio perdido. Así, tras una semana de brutales enfrentamientos, y temiendo un fracaso que resultaría desastroso para sus intereses, los británicos tuvieron que expulsar a los defensores japoneses con tanques.

Tras una semana de brutales enfrentamientos y temiendo un fracaso que resultaría desastroso para sus intereses, los británicos tuvieron que expulsar a los defensores japoneses con tanques.

Imagen del campo de batalla en Garrison Hill durante la batalla de Kohima, en julio de 1944.

Foto: PD

Posición japonesa bajo el fuego de los tanques británicos.

Foto: PD

Y mientras seguían llegando los refuerzos británicos, los japoneses se iban atrincherando sin prácticamente provisiones. Tan solo recibían munición y los hombres, desesperados, no podían evitar la sensación de que el alto mando no era consciente de lo dramático de su situación. Así pues, y contra todo pronóstico, los soldados japoneses decidieron retirarse y desobedecer las órdenes que les obligaban a seguir manteniendo la posición. Pero la retirada fue un auténtico desastre. Perseguidos a través de la selva, los japoneses recordarían aquel espantoso trayecto como "el camino de los huesos", ya que muchos soldados se suicidaban para no soportar tantas penurias o morían a causa del hambre. Cuando los supervivientes llegaron a la retaguardia de su ejército y ya se creían a salvo, todo se vino abajo cuando se dieron cuenta de que sus compañeros se habían acabado las raciones de comida, y muchos de los heridos no podían ser curados por falta de medicamentos. Ante semejante situación, muchos acabaron con su vida según el código del Bushido.

Noticia aparecida en el Sunday Express el  7 de mayo de 1944 en la que se informa de la victoria de ejército británico en Kohima.

Foto: Cordon Press

Los motivos del fracaso

La toma de Kohima había fracasado y la Operación U-Go había sido un autentico desastre. Según explica Robert Lyman, "los planes de batalla de los japoneses fracasaron. Hubo fracasos a muchos niveles, en la logística, en el comando, y los japoneses también subestimaron a las fuerzas británicas e indias, que ya no eran las mismas que aquellas con las que se habían enfrentado en 1942. Se habían reequipado y estaban mejor entrenadas, y de hecho vencieron a los soldados japoneses en el combate hombre a hombre, que era algo que ellos no esperaban". El historiador también afirma que la dureza de la batalla fue tal que "algunos de los soldados que también habían participado en la Primera Guerra Mundial aseguraban que esta batalla había sido igual de sangrienta que las de aquel entonces".