Mujeres pioneras

June Almeida, la viróloga que identificó el primer coronavirus

Procedente de una familia humilde escocesa que no podía costear los estudios de su hija, la vocación e inteligencia de la brillante joven le permitieron superar los obstáculos económicos. Consiguió obtener la primera imagen de la historia de un coronavirus, se convirtió en doctora e hizo grandes aportaciones al campo de la virología y la microscopía.

June Almeida trabajando con un microscópico electrónico.

Foto: Getty Images

Con una escasa formación reglada y tan solo 34 años, June Dalziel Hart -que adoptó Almeida como apellido de casada- realizó un descubrimiento que cambiaría la historia de la virología. Fue capaz de observar en el microscopio el primer coronavirus, bautizado con este nombre por el halo que lo rodea y que se asemeja a la corona solar que también puede apreciarse en el contorno del astro rey. Esta familia formada por diferentes virus ataca al sistema respiratorio provocando enfermedades leves como un resfriado o mucho más graves como bronquitis, neumonías o la famosa Covid-19.

Aprender trabajando

Considerando la breve trayectoria estudiantil de June Almeida, era difícil prever que esta joven escocesa desarrollaría una carrera profesional tan exitosa y productiva. Nacida en una familia humilde y trabajadora en el Glasgow de 1930, June tuvo que abandonar la escuela a los 16 años por falta de recursos económicos. Afortunadamente, pronto consiguió un trabajo acorde con sus inquietudes en la Glasgow Royal Infirmary.

Allí, fue destinada al departamento de histopatología, un campo de la medicina que se encarga de estudiar las causas, la evolución y las consecuencias de las enfermedades. En el laboratorio de esta institución fue donde tuvieron lugar sus primeros contactos con la observación a través del microscopio electrónico, aprendiendo a distinguir agentes patógenos en las muestras de tejido biológico que debía analizar.

Este es el aspecto que tenía un microscopio electrónico en 1949, aproximadamente cuando June Almeida empezó a trabajar con estos aparatos. Su principal diferencia es que emplea electrones en lugar de fotones para generar las imágenes, permitiendo alcanzar amplificaciones mayores.

Este es el aspecto que tenía un microscopio electrónico en 1949, aproximadamente cuando June Almeida empezó a trabajar con estos aparatos. Su principal diferencia es que emplea electrones en lugar de fotones para generar las imágenes, permitiendo alcanzar amplificaciones mayores.

Foto: CC

Almeida trabajó en el departamento de histopatología, el campo médico que se dedica a estudiar las causas, evolución y consecuencias de las enfermedades.

La formación y el aprendizaje de esta primera etapa fueron claves para el desarrollo posterior de sus habilidades como científica. Pasó un tiempo realizando trabajos parecidos en el St. Bartholomew Hospital de Londres, donde conoció a su pareja, con quien se trasladó a Canadá en 1944. Fue en el Ontario Institute for Cancer Research donde su bagaje profesional empezó a dar frutos.

Gracias a su experiencia anterior con los microscopios electrónicos pudo acceder a esta oportunidad, un lugar de trabajo donde publicó sus primeros artículos científicos basados en nuevas estructuras víricas examinadas mediante innovadoras técnicas de observación microscópica.

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Una técnica revolucionaria

Antes de que June Almeida diera con su revolucionaria técnica, el trabajo de identificación de los virus en el microscopio resultaba muy complicado. Los organismos que se observan son extremadamente diminutos y a menudo costaba distinguir y estar seguro de si lo que mostraba la lente era o no un virus. Almeida se dio cuenta de que la solución estaba en los anticuerpos. Estos tienden a unirse al virus, de modo que cuando eran introducidos en el microscopio era la posición de los propios anticuerpos la que señalaba dónde se encontraba el virus.

Esta técnica supuso un antes y un después para los médicos que trabajaban con la detección de enfermedades infecciosas. Entre otras cosas, a ella le permitió convertirse en la primera persona que identificó en el microscopio el virus de la rubeola, una enfermedad muy estudiada hasta el momento pero sin imágenes gráficas del virus que la provocaba.

Su creciente fama como reputada viróloga se fue expandiendo entre los sectores del mundo académico y pronto empezaron a llegar los reconocimientos. En este caso la oportunidad laboral que se le presentó le proponía regresar al Reino Unido, precisamente al mismo hospital londinense donde ya había trabajado antes. El doctor David Tyrrel lideraba las investigaciones sobre el virus del resfriado común y requirió la presencia de June Almeida para trabajar en su equipo. En sus investigaciones, Tyrrel creía que había descubierto un nuevo tipo de virus, el B814, pero no era capaz de aislarlo y cultivarlo en el laboratorio. Fue gracias a las técnicas desarrolladas por la viróloga que se pudo crear una imagen clara del nuevo virus. El mundo acaba de contemplar por primera vez un coronavirus a través de los ojos de June Almeida. Todo un hito en la historia de la investigación patológica.

Este es el aspecto que tiene un coronavirus a través del microscopio electrónico, y así lo vio June Almeida hacia 1966 cuando trabajaba con el Dr. Tyrrel.

Este es el aspecto que tiene un coronavirus a través del microscopio electrónico, y así lo vio June Almeida hacia 1966 cuando trabajaba con el Dr. Tyrrel.

Foto: CC

Se acababa de contemplar por primera vez en en la historia un coronavirus en el microscopio

Tras sus excepcionales aportaciones, Almeida formalizó sus estudios con un doctorado en la Escuela Médica de Londres y trabajó en el Wellcome Institute for the History of Medicine de Londres, donde siguió contribuyendo en el campo de la obtención de imágenes microscópicas. En 1980 escribió un texto fundamental titulado Manual de diagnóstico rápido de virus en el laboratorio para la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se retiró de la virología en 1985 pero, aunque se dedicó durante un tiempo al yoga y a las antigüedades, volvió a ella de nuevo para participar en la obtención de las primeras imágenes en alta calidad del VIH, el virus que causa el SIDA. Murió en 2007 a los 77 años una mujer pionera cuyo legado y cuyas investigaciones vuelven a situarse en la primera línea de las noticias de actualidad.

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