Mujeres pioneras

Judit Polgár, la primera gran dama del ajedrez

Una concienzuda preparación desde muy pequeña llevó a esta joven húngara a la élite del ajedrez, algo que parecía exclusivo de los hombres. Batió el récord al convertirse en la Gran Maestra de más corta edad de la historia y fue la primera mujer en ganar a un campeón del mundo.

Foto: Judit Polgár

Apertura. Primer movimiento en una partida de ajedrez. Un peón de las blancas es ofrecido para ser capturado en un movimiento cuyo posterior desarrollo debería proporcionar ventaja al que lo practica. Acaba de producirse un gambito de dama. Se trata de una apertura clásica del ajedrez que Judit Polgár conocía a la perfección, pues es la mejor mujer ajedrecista de la historia. La serie homónima que Netflix ha estrenado, Gambito de dama, no está basada exactamente en este personaje histórico (por ejemplo la protagonista es huérfana, mientras que Polgár no), pero sí recupera alguno de sus rasgos, el carácter y la trayectoria competitiva como inspiración para su personaje principal: Beth Harmon.

Durante mucho tiempo, el ajedrez fue un juego muy desprestigiado. Las competiciones de más alto nivel se celebraban en lugares alejados de los focos mediáticos, algo que cambió después de la Segunda Guerra Mundial. Durante la segunda mitad del siglo XX el dominio de los jugadores soviéticos fue aplastante. Los nombres de sus campeones mundiales -Mikhail Tal, Petrosian, Spassky, Karpov o Kasparov- eran equiparables a los de Gagarin o Tereshkova, todo un motivo de orgullo en plena Guerra Fría. Tan solo hubo un hombre estadounidense capaz de ponerse a su altura: Bobby Fischer. Y de hecho, algunos de sus rasgos más particulares de este campeón, como su gusto por los trajes y los zapatos caros, también pueden identificarse en la protagonista de Gambito de dama.

El búlgaro Vesselin TOPALOV, mueve una pieza en su partida contra la húngara Judith POLGAR durante el II Torneo Comunidad de Madrid celebrado en junio de 1993.

El búlgaro Vesselin TOPALOV, mueve una pieza en su partida contra la húngara Judith POLGAR durante el II Torneo Comunidad de Madrid celebrado en junio de 1993.

Un talento fruto del trabajo

Pero la vida de Judit Polgár, así como la de sus dos hermanas mayores, estaba destinada a encontrar su lugar entre los nombres masculinos que poblaban la lista de los mejores ajedrecistas del mundo. Antes de que nacieran, sus padres, ambos pedagogos, tenían claro que su educación no sería como la del resto de niños y niñas. Las vidas de sus hijas girarían alrededor de un tablero de casillas blancas y negras. Su máxima era: “los genios no nacen, se hacen”. Y con esta idea en la mente concibieron una educación diferente. Polgár nunca acudió a la escuela: fue educada en casa y el ajedrez se convirtió en una herramienta fundamental de su aprendizaje.

Con solo 12 años ganó la medalla de oro en la Olimpiadas en representación de Hungría formando equipo con sus dos hermanas

La mayor de las tres hermanas, Susan, ya era una reconocida jugadora que ganaba torneo tras torneo, e incluso se había proclamado Gran Maestra, cuando las habilidades extraordinarias de Judit empezaron a destacar por encima de ella. Nacida en 1976 en Budapest, con solo 12 años ganó la medalla de oro en la Olimpiadas en representación de Hungría y formando equipo con sus hermanas. Tras esta experiencia, nunca más quiso participar en competiciones femeninas, solo en torneos absolutos.

Se estaba abriendo camino en un mundo de hombres, algo que antes solo habían conseguido dos referentes femeninos como Vera Menchik y Sonja Graf, dos verdaderas pioneras que sin embargo no lograron llegar tan lejos como Polgár.

El hecho de que Judit Polgár se haya convertido en la mejor ajedrecista del mundo no fue casual. Sus padres la educaron en la filosofía del trabajo constante usando el ajedrez como herramienta. El resultado fue una genio de este deporte.

El hecho de que Judit Polgár se haya convertido en la mejor ajedrecista del mundo no fue casual. Sus padres la educaron en la filosofía del trabajo constante usando el ajedrez como herramienta. El resultado fue una genio de este deporte.

Foto: Cordon

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Gran Maestra a los 15 años

Mencionar todos sus logros y récords es una tarea complicada. Judit Polgár batió el récord de Bobby Fischer convirtiéndose en Gran Maestra a los 15 años. Después de renunciar a los campeonatos femeninos, se convirtió en integrante del equipo de la selección olímpica de ajedrez masculina de su país durante ocho ediciones. Desde 1989 hasta su retirada de las competiciones en 2014 se mantuvo como número 1 en la lista de mejores mujeres ajedrecistas del mundo, y en 2005 consiguió situarse en el puesto número 8 de la lista absoluta, completamente dominada por hombres.

A lo largo de toda su trayectoria como ajedrecista y puesto que sus habilidades estaban al nivel de la élite deportiva, la joven tuvo la oportunidad de medirse a las figuras más reputadas de la historia. Y de hecho ganó a cada uno de ellos en todas las modalidades de partida, tanto rápidas como lentas. Spassky, Karpov, Kasparov, Topalov, Anand, Fishcher, Carlsen... ninguno se libró de la excepcional genialidad de Polgár.

Los ajedrecistas Karpov (izquierda) y Kaspárov (derecha) compitiendo en un partida celebrada en Rusia en 1990.

Los ajedrecistas Karpov (izquierda) y Kaspárov (derecha) compitiendo en un partida celebrada en Rusia en 1990.

Foto: CordonPress

Polgár vs. Kaspárov

Una de las anécdotas más conocidas la protagonizó junto al Gran Maestro y campeón del mundo de ajedrez durante 15 años Garri Kaspárov. Durante su primer enfrentamiento en el que Polgár fue derrotada, la cámara que grababa la partida registró un movimiento irregular por parte de Kaspárov, algo la joven húngara le recriminó. Además de no ser reconocido este supuesto error, el ajedrecista hizo algunos comentarios despectivos sobre ella y su condición de mujer. Tiempo después, en otro encuentro frente al tablero, fue Polgár quien derrotó a Kaspárov. Era la primera vez que una mujer ganaba al número uno del mundo.

A pesar de su juventud, Judit Polgár decidió retirarse de la alta competición en 2014. Desde entonces ha seguido vinculada al mundo del ajedrez de múltiples maneras, entre ellas asumiendo el cargo de jefa de entrenadores del equipo nacional de ajedrez de Hungría. Además dirige una fundación que lleva su nombre y que persigue el objetivo de convertir el ajedrez en una herramienta educacional desde la infancia.

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