Segunda Guerra Mundial

Jasper Maskelyne, el mago inglés que engañó a los nazis

El ilusionista británico Jasper Maskelyne fue célebre, según dicen, por contribuir con sus trucos de magia a derrotar al laureado mariscal Erwin Rommel en su intento de invadir el Próximo Oriente durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque muchos cuestionan la veracidad de sus hazañas, el Gobierno británico no desclasificará los expedientes sobre el famoso mago hasta el año 2046.

Fotografía de Jasper Maskelyne tomada en el año 1937.

Foto: PD

Era alto, con el pelo oscuro y lucía un elegante bigote. Era un hombre atractivo para los cánones de su época, pero sobre todo, Jasper Maskelyne tenía unos penetrantes ojos verdes cuya mirada hacía estremecer al espectador. En suma, tenía pinta de galán de Hollywood. Pero por encima de todo, Maskelyne sabía estar en un escenario. Y destacaba sobre todo por una habilidad: era un gran mago, una afición que le venía de familia. Con tan solo nueve años, el pequeño Jasper ya había subido a un escenario para hacer sus primeros pinitos como mago y, según cuentan, el niño no lo hizo nada mal.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, un ya maduro Jasper soñaba con poder adaptar sus trucos de magia al campo de batalla para ayudar a su país, Gran Bretaña. Así pues, dicho y hecho. Adiestrado por el mayor Richard Buckley, del Centro de Desarrollo y Camuflaje de Trenes de la Compañía Real de Ingenieros británicos, se dice que Jasper fue enviado a las cálidas tierras de Egipto donde hizo "desaparecer" el puerto de Alejandría de los bombardeos del ejército alemán. Al menos eso es lo que cuenta el escritor y ensayista norteamericano David Fisher en su libro El mago de la guerra, donde explica de manera detallada la vida de este mago inglés, cuyas peripecias, al parecer, guarda bajo candado el Gobierno británico.

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Una estrella del escenario

Nacido el 29 de septiembre de 1902 en el londinense barrio residencial de Wandsworth, Jasper Maskelyne era hijo de John Nevil, un ilusionista e inventor conocido por presentar los primeros modelos de máquinas de escribir con un espaciado proporcional al tamaño del carácter, algo que la emblemática firma IBM adaptaría en sus propias máquinas de escribir en el año 1941. Pero la magia estaba muy enraizada en la familia de Jasper. Su abuelo descubrió su vocación de mago mientras asistía a los espectáculos que ofrecían los célebres hermanos Davenport, unos espiritistas estadounidenses que basaban el éxito de sus trucos en la ayuda de los "poderes del más allá", algo que era muy popular en la Inglaterra victoriana.

El abuelo de Jasper descubrió su vocación de mago asistiendo a los espectáculos de los célebres hermanos Davenport, unos espiritistas.

Jasper Maskelyne durante su época en el ejército.

Foto: PD

Así, Jasper se sintió atraído desde muy pronto por aquel misterioso mundo entre bambalinas, en el que tanto su padre como su abuelo perfeccionaron todo tipo de fantásticos trucos que representaban cada noche, para asombro de los espectadores, sobre los escenarios londinenses. Con 24 años, a Jasper le llegó el turno de debutar en solitario y demostrar las habilidades que había aprendido de sus maestros. "Jasper se convirtió rápidamente en uno de los más famosos magos de Londres. Medía 1,93 y era guapo en el estilo vistoso de aquella época. Su pelo era negro y resplandeciente y se lo peinaba hacia atrás con extremo celo, y el bigote lo llevaba siempre pulcramente recortado y cepillado. Sus profundos ojos verdes y los hoyuelos que se formaban al reírse, combinados con otro que tenía en la barbilla, hacían de él un digno rival de la bravuconería de los ídolos de los matinés", explica Fisher en su obra.

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La seguridad de Maskelyne

Mientras Maskelyne se convertía en la sensación de las mágicas noches londinenses, el 1 de septiembre 1939 Hitler lanzaba su brutal ofensiva contra Polonia. Poco después, el estallido de la Segunda Guerra Mundial provocó que muchos hombres en edad de alistarse quisieran luchar por su país, y Maskelyne no fue una excepción, aunque fue rechazado por su edad (tenía 38 años). Precisamente el mago ofrecía una de sus funciones cuando la aviación alemana bombardeó Londres. "Maskelyne estaba bebiéndose un vaso de cuchillas de afeitar cuando empezó la guerra. Se trataba de un truco antiguo que había popularizado su abuelo […] y que a menudo había realizado también su padre", señala el escritor norteamericano. De este modo, y sabiendo que su edad no le permitiría ingresar en el ejército, Jasper decidió cambiar de táctica y usar la mejor arma de que disponía para combatir al nazismo: la magia.

A sabiendas de que su edad no le permitiría ingresar en el ejército, Jasper decidió usar la mejor arma de que disponía para combatir al nazismo: la magia.

Maskelyne entreteniendo a oficiales del ejército indio y otras personalidades civiles en el hotel Mena House en El Cairo el 19 de abril de 1942.

Foto: PD

Según sigue contando Fisher, el mago "vendió" sus habilidades al ejército de este modo: "Denme libertad y no habrá límites para los efectos que puedo crear en el campo de batalla. Puedo crear cañones donde no los hay y hacer que disparos fantasmas crucen el mar. Puedo colocar un ejército entero en el terreno si eso es lo que quiere, o aviones invisibles". Tras mucho insistir, Jasper logró entrevistarse con el alto mando británico y persuadir a sus miembros, con un truco de espejos y una maqueta, de que un buque de guerra alemán estaba cruzando el Támesis. Cierto o no, el hecho es que Maskelyne fue destinado finalmente a Farnham Castle, un castillo del siglo XII donde se hallaba la sede del Camouflage Development and Training Centre (Centro de Desarrollo y Entrenamiento de Camuflaje). En este lugar al parecer se congregaba a principios de 1941 un grupo de escultores, diseñadores de escenarios, restauradores, electricistas y artesanos, conocido como "La cuadrilla mágica", a los que se uniría el propio Maskelyne. Todos embarcarían con rumbo desconocido, y durante tres meses estuvieron navegando a lo largo de la costa africana con el objetivo de despistar a posibles espías alemanes, hasta que se instalaron definitivamente en El Cairo.

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Comienza el espectáculo

Siguiendo con la historia, en ese momento, el alto mando británico decidió poner a prueba a Maskeyne y a su grupo y les encomendaron la tarea de "ocultar" a los blindados de la vista de los alemanes. En poco tiempo, el hábil mago ya había ideado la manera de camuflar los vehículos: "El aparataje para transformar un tanque en un camión, bautizado como el escudo, estaba hecho con lienzo pintado y extendido sobre dos estructuras plegables de madera. Cada una de las estructuras cubriría la mitad del tanque, desde delante hacia detrás. Cuando se alzara, un escudo solar vagamente parecido a tres cajas rectangulares de diferentes alturas y anchuras puestas juntas, formarían una escalera de tres peldaños desiguales. El primero, una caja cuadrangular que representaba el capó del camión, el segundo más alto y estrecho hacía de cabina del conductor, y el más alto de todos y el más extenso que vendría a ser el remolque del vehículo", explica Fisher. Una vez construido el modelo, Maskelyne pidió a sus superiores que tratasen de adivinar cuál era el vehículo falso, algo que, lógicamente, no consiguieron.

El alto mando británico decidió poner a prueba a Maskeyne y a su grupo para que hallaran la manera de camuflar los blindados a la vista de los alemanes.

Un tanque "Sherman" inflable, uno de los muchos presuntos engaños creación de Maskelyne.

Foto: PD

Jasper Maskelyne (derecha, tocando el brazo de Yvonne Helliwell, su asistente de escena) en 1950.

Foto: PD

Tras el éxito de aquella prueba, la misión más importante que se encomendó a Maskelyne fue la de proteger el puerto de Alejandría y la recepción del material y suministros que allí llegaban de los continuos bombardeos alemanes. "Esconder" el puerto de Alejandría no era precisamente una tarea fácil, pero se dice que el mago ideó un truco para que pareciese que no estaba allí. Hizo fabricar una maqueta que fuera lo más similar posible al puerto real, una pequeña flota de buques falsa e incluso instaló un falso faro como el que se alzaba en el fondeadero original. La idea era que durante los ataques nocturnos llevados a cabo por la aviación alemana se apagasen todas las luces del verdadero puerto y se encendiesen las de la maqueta. De este modo solo se tenía que esperar a que los alemanes mordieran el anzuelo y bombardeasen una bahía inexistente. Por la mañana, una brigada especializada distribuía escombros humeantes por el verdadero puerto para que los aviones de reconocimiento alemanes informasen del éxito de su misión. Pero según la historia no sería esta la única misión exitosa del grupo de Maskelyne. Los especialistas también habrían hecho "desaparecer" nada más y nada menos que el canal de Suez colocando 21 reflectores a lo largo de los 150 km de longitud del canal, lo que haría imposible que los pilotos alemanes pudieran bombardearlo.

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Olvidado por la historia

También se cuenta que la magia de Maskeleyne jugó un papel importante en el triunfo de los británicos en el Alamein, cuando el empleo de un truco parecido al del canal de Suez hizo creer al general Rommel, el famoso zorro del desierto, que el ataque británico se produciría desde el sur: tanques, depósitos de agua, cañones, camiones, miles de soldados e incluso un falso oleoducto fabricado con latas de combustible recicladas hicieron posible el efecto.

Un truco parecido al del canal de Suez hizo creer al general Rommel, el famoso zorro del desierto, que el ataque británico se produciría desde el sur.

Al finalizar la guerra, la "Cuadrilla Mágica" se disolvió y ninguno de sus miembros recibió ningún tipo de reconocimiento público. Por su parte, de nuevo reincorporado en la vida civil, Jasper Maskelyne regresó a los escenarios, pero un nuevo invento, la televisión, había cambiado el mundo, y sus actuaciones ya no tenían el éxito del pasado, así que el famoso mago se trasladó a Kenia, donde fallecería en 1973, a los 70 años de edad. Pero ¿son ciertas todas estas historias sobre las espectaculares ocultaciones realizadas por Maskelyne? Pues unos dicen que sí y otros dicen que no. Aunque al parecer la verdad se encuentra a buen recaudo en los archivos de la Armada Británica, que no serán desclasificados hasta el año 2046.