Guardián en los campos de exterminio

Iván Demjanjuk, colaborador nazi de Sobibor

Iván "John" Demjanjuk ocupó el banquillo de los acusados en varios procedimientos judiciales por los delitos cometidos mientras desempeñaba su labor como guardián del campo de exterminio de Sobibor. Fue juzgado en Israel, acusado por un tribunal alemán y Estados Unidos le retiró la ciudadanía, pero murió en una residencia de ancianos en Alemania en 2012.

En julio de 2009, la fiscalía alemana acusó a Demjanjuk de ser complice en el asesinato de 28.060 personas en el campo en Sobibor.

Foto: CordonPress

A diferencia del campo de exterminio de Auschwitz, el campo de Treblinka era de pequeñas dimensiones y funcionaba con un destacamento militar mínimo cuya labor principal era la de asegurar la disciplina a través del terror y los castigos físicos. Se ha calculado que la tasa de supervivencia en aquel campo era del 1%. Para que aquellos lugares de terror funcionaran del modo más "ágil", tanto Treblinka como Sobibor, campos ubicados en la Polonia ocupada, contaban con la colaboración de los llamados trawnikis, prisioneros de la Europa Central y del Este reclutados en los campos en los que el ejército alemán mantenía presos a los soldados soviéticos capturados durante la Operación Barbarroja (el nombre en clave del plan de Adolf Hitler para invadir la Unión Soviética), que dio inicio en junio de 1941.

¿Demjanjuk o Marchenko?

Tal vez el considerado más cruel de estos trawnikis fue Iván Demjanjuk, nacido el 3 de abril de 1920 en Berdichev, Ucrania. De él se dijo que poseía una exacerbada crueldad que pagaba con los presos, y se le atribuyeron actos terribles como cortar orejas y narices, e incluso amputar los pechos a las mujeres solo para divertirse y hacer exhibición de su poder. Pero no sería hasta su juicio en Israel en 1988 cuando se descubrió que estos actos en realidad no fueron perpetrados por él, sino por otro Ivan, de apellido Marchenko, que sirvió como trawniki en Treblinka, campo en el que nunca estuvo Demjanjuk.

Pero si bien Demjanjuk no cometió los crímenes de Treblinka, sí llevó a cabo actos criminales en los campos en los que sirvió. Tras ser enviado al campo de detención de Chelmno, en Polonia, Demjanjuk aceptó colaborar con las temidas SS, y tras recibir entrenamiento en el centro de formación de Trawniki (Polonia), se le hizo entrega de un arma y un carné que lo identificó como guardián de las SS.

Tras ser enviado al campo de detención de Chelmno, en Polonia, Demjanjuk aceptó colaborar con las temidas SS.

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Sirviendo en Sobibor

En el marco de la denominada Acción Reinhardt, operación encaminada a eliminar a toda la población judía de Polonia, en marzo de 1943, Demjanjuk fue enviado al campo de exterminio de Sobibor, también en Polonia, donde ejerció como guardia hasta septiembre. En aquel período, unos 29.000 judíos, la mayoría polacos, fueron asesinados en las cámaras de gas, la cuales era manejadas por el propio Demjanjuk, el cual las ponía en marcha y se ocupaba de hacer ingresar a los prisioneros en su interior. Sumados los asesinatos de este campo a los de Treblinka y Belzec, el total de víctimas ascendió a más de 1.700.000. Tras dejar Sobibor, Demjanjuk estuvo en los campos de concentración de Majdanek , en Polonia, y Flossenburg, en Alemania.

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Durante su estancia en Sobibor, Demjanjuk asesinaba sin compasión. Los trawniki iban armados con porras y armas cortas, y se aseguraban de que ningún preso escapara mientras eran trasladados a las cámaras de gas. Las tareas más ingratas como sacar los cadáveres de las cámaras, arrancarles los dientes de oro, ocuparse de su cremación y de la limpieza de las cámaras estaban a cargo de los sonderkommandos, prisioneros judíos a los cuales se aplazaba su ejecución para que realizaran esas actividades, tan necesarias para una matanza "más eficaz". Sin embargo, los trawniki como Demjanjuk disfrutaban de unas condiciones de vida mejores que las del resto de prisioneros de guerra del frente oriental, así como de un trato más aceptable por parte de los guardias alemanes, que les permitían beber alcohol, les ofrecían una comida más tolerable y no pasaban frío.

Los trawniki iban armados con porras y armas cortas, y se aseguraban de que ningún preso escapara mientras eran trasladados a las cámaras de gas.

Un jubilado "respetable"

En mayo de 1945, una vez acabada la guerra, Demjanjuk se presentó en uno de los campos instalados en Alemania para "personas desplazadas", como se denominaba a los exconfinados y esclavos del nazismo. En 1947 trabajó como conductor en una empresa estadounidense en Regensburg (Alemania), donde se casó con una ucraniana y tuvieron una hija. Sus otros dos hijos nacerían ya en Estados Unidos, país al que la familia emigró en 1952. Allí, Iván cambió su nombre de pila por el de John. En 1958 obtuvo la nacionalidad estadounidense y se instaló en Indiana y más tarde en Cleveland (Ohio), donde trabajó en la compañía Ford.

No sería hasta 1985 cuando surgió la noticia de que un hombre de 66 años llamado John Iván Demjanjuk, un operario ya jubilado de la fábrica de Ford en Cleveland, podía ser un criminal de guerra buscado por crímenes contra la humanidad. En aquella época, Demjanjuk tenía tres hijos y un nieto. Cuando salieron a la luz las acusaciones contra él, sus vecinos y excompañeros de trabajo no podían dar crédito. Ese "gordo bonachón", de sonrisa amplia, no podía ser el sádico asesino responsable de la muerte de miles de inocentes conocido como "Iván el Terrible". A raíz de esas acusaciones, el gobierno federal le retiró la ciudadanía y lo extraditó a Israel, en 1986, donde tendría lugar un juicio histórico.

Ese "gordo bonachón", de sonrisa amplia, no podía ser el sádico asesino responsable de la muerte de miles de personas inocentes conocido como "Iván el Terrible".

En Israel espera la horca

En Israel, Demjanjuk fue condenado a la horca en 1988. Pero el KGB ruso aportó pruebas que demostraban que Demjanjuk no era "Iván el Terrible", el asesino de Treblinka, por lo que, en 1993, el Tribunal Supremo israelí al final tuvo que retirar la condena y permitir a Demjanjuk regresar a Estados Unidos, donde recuperaría la ciudadanía norteamericana en 1998.

En 1993, la OSI (Oficina de Investigaciones Especiales) había iniciado un nuevo proceso de desnaturalización en contra de Demjanjuk, basandose en que a pesar de no ser Iván Marchenko, había prestado servicios como policía auxiliar en Sobibor y Madjanek, y más tarde había sido miembro del Batallón de la Calavera de las SS en Flossenbürg. A raíz de estas acusaciones, en 2001 el Departamento de Justicia estadounidense retomó el caso, y en 2002 Demjanjuk volvió a perder la ciudadanía estadounidense, quedando como un apátrida. Esta vez fue definitivo. Después de que un tribunal de apelación federal confirmara esta decisión, se inició el procedimiento para deportarlo a Ucrania.

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Demjanjuk apeló la orden de deportación argumentando que dada su avanzada edad y su mal estado de salud eso podría constituir un acto de tortura, y buscó protección en la Convención de las Naciones Unidades contra la tortura. El 19 de mayo de 2008, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó la apelación y ese mismo año las autoridades alemanas expresaron su interés en juzgar a Demjanjuk por los crímenes cometidos durante su estancia en Sobibor.

El 19 de mayo de 2008, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó la apelación y las autoridades alemanas expresaron su interés en juzgar a Demjanjuk.

Débil para ser juzgado

En julio de 2009, la fiscalía alemana acusó a Demjanjuk de ser complice en el asesinato de 28.060 personas en el campo en Sobibor. Las autoridades alemanas basaron su acusación en los asesinatos de las personas que llegaron a Sobibor en quince trenes procedentes del campo de Westerbork, en los Países Bajos, entre abril y julio de 1943. Ello incluía a ciudadanos alemanes que habían huido a Holanda en la década de 1930.

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Demjanjuk, de 89 años de edad, seguía basando su defensa en que estaba demasiado débil y era demasiado viejo para ser procesado, pero el tribunal dispuso que el juicio se llevaría a cabo en dos sesiones de 90 minutos al día. En noviembre de 2009, Demjanjuk ocupó nuevamente el banquillo de los acusados y durante las sesiones las pruebas que lo implicaban no se basaron únicamente en los testimonios de los supervivientes, sino en documentación que revelaba que había prestado sus servicios en Sobibor. Debido a que muchos testigos habían fallecido, el tribunal de Múnich aceptó que se leyera en el juicio el testimonio de los que aún seguían con vida a fin de poder facilitar las conclusiones sobre los asesinatos y determinar la identidad y ciudadanía de muchas de las víctimas.

¿Víctima o verdugo?

Tras seis meses de juicio, el proceso se cerró a mediados de marzo de 2011, y el 12 de mayo de 2011, Demjanjuk fue declarado culpable y condenado a cinco años de prisión, pero su avanzada edad (en aquella época tenía ya 91 años) provocó que el tribunal de Múnich decidiera ponerlo en libertad después de emitir un veredicto de culpabilidad.

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Demjanjuk murió en un asilo de ancianos alemán el 17 de marzo de 2012, y tras su muerte su hijo declaró: "Fue una víctima de la brutalidad de los soviéticos y de los alemanes desde que era un niño". Según él, su padre "amaba la vida, la familia y a la humanidad, y la historia demostrará que Alemania lo utilizó como cabeza de turco para culpar a los presos ucranianos de los crímenes de los nazis". El presidente del comité central de los judíos alemanes, Dieter Grauman, señaló que "la muerte de un ser humano siempre es trágica", pero defendió el proceso contra Demjanjuk: "La justicia no caduca y la edad no te hace inocente".

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