Palabras del pasado

Una IA ha logrado descifrar textos cuneiformes de hace 5.000 años en segundos

Un grupo de investigadores ha desarrollado una inteligencia artificial capaz de descifrar en pocos segundos textos cuneiformes, un sistema de escritura usado en la antigua Mesopotamia.

Cilindro de arcilla con textos acadios cuniformes

Cilindro de arcilla con textos acadios cuniformes

Cilindro de arcilla con textos acadios cuniformes.

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Usado por varias culturas de la antigua Mesopotamia, el cuneiforme es uno de los sistemas de escritura más antiguos del mundo. Traducir textos cuneiformes supone un reto laborioso porque se trata de una escritura en relieve que resulta difícil de descifrar a partir de imágenes en dos dimensiones. Sin embargo, ahora un grupo de investigadores ha desarrollado una inteligencia artificial (IA) capaz de realizar esta tarea en pocos segundos.

Los investigadores de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Anhalt han entrenado una inteligencia artificial con imágenes escaneadas tridimensionalmente de textos cuneiformes y otros datos complementarios. Estas se han combinado programas de reconocimiento óptico de caracteres, que convierten imágenes escaneadas o fotografías en dos dimensiones de la escritura cuneiforme en un texto comprensible por la IA, que proporciona una traducción en inglés.

La dificultad del cuneiforme

El problema principal al analizar textos cuneiformes es que se trata de una escritura en relieve, incisa mediante estilete u otra herramienta en tablillas de arcilla. Al contrario que las escrituras bidimensionales, que pueden interpretarse visualmente a partir de fotografías y escaneos, el cuneiforme requiere tener el soporte físico o imágenes muy precisas y de alta resolución ya que aspectos como la profundidad de la incisión o la luz pueden alterar la percepción de los símbolos.

Mediante el desarrollo de esta IA, el equipo ha querido facilitar el acceso a textos cuneiformes salvando esta dificultad y han entrenado al modelo con imágenes tridimensionales de las cuñas (símbolos) en multitud de textos. De esta manera, al introducir nuevas imágenes 3D es capaz de analizar detalles como la profundidad de la incisión o la distancia entre los símbolos y las cuñas, compararlas con las que conoce, descifrar el significado de las unidades semánticas y generar una traducción.

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Lenguas antiguas más accesibles

Una implicación significativa de esta nueva tecnología es que facilita mucho el acceso a los textos escritos en cuneiforme. Normalmente, un especialista debe primero transliterar esta escritura al alfabeto latino que usamos nosotros y, a partir de ahí, traducirlo a la lengua que corresponda. En cambio, esta IA puede generar directamente una traducción en inglés solo a partir de las imágenes 3D de las tablillas.

Esta tecnología, sin embargo, tiene sus límites. Los desarrolladores señalan que resulta más precisa en textos formulistas, es decir, que siguen una estructura fija y repetitiva, que resulta más predecible: decretos, fórmulas rituales, listas, etc. Esto se debe a que el sistema de inteligencia artificial se basa en la comparación con las imágenes que han usado para entrenarla. Por ese motivo, resulta menos eficiente en textos de contenido más variable, como tratados o cartas, y especialmente textos literarios.

Aun así, los investigadores remarcan la importancia que tiene su tecnología a la hora de “democratizar” el acceso a textos en lenguas antiguas que usaban la escritura cuneiforme. Los idiomas más importantes que utilizaron este lenguaje fueron el acadio, el sumerio, el asirio y el hitita. Debido a lo laborioso de traducir las tablillas de manera tradicional, y al hecho de que a menudo están dañadas y falta parte del texto, muchas de ellas nunca llegan a descifrarse.

“Lo asombroso es que no necesito entender nada de acadio para traducir y entender lo que hay detrás del cuneiforme. Me basta con utilizar el algoritmo para entender y descubrir lo que el pasado tiene que decir”, afirmóGai Gutherz, científico informático que comenzó el proyecto en la Universidad de Tel Aviv. “Traducir todas las tablillas que permanecen sin traducir podría exponernos a los primeros días de la historia, a la civilización de aquellas gentes, en qué creían, de qué hablaban, qué documentaban”.