El origen del famoso juego de mesa

La historia del parchís, un juego milenario

Este tradicional juego de mesa es, sin duda, uno de los más famosos y antiguos del mundo. Desde su nacimiento en la India mogola, bajo el reinado de Akbar I el Grande, miles de personas han movido sus fichas con el único objetivo de alcanzar la meta antes que el resto de contrincantes. Esta es su historia.

Niños jugando al parchis

Cordon Press

Aunque el parchís está considerado universalmente "el juego familiar por excelencia", quizá pueda compartir este honor con el juego de La Oca, habitualmente impreso en el reverso del mismo tablero. Pero ¿cuál es el origen de este juego que ha hecho las delicias de miles de familias en todo el mundo durante generaciones?

Los inicios del parchís

A pesar de que el origen del parchís y su fecha de invención siguen siendo confusos, hay indicios que nos acercan al mundo maya del siglo VII. En el Códice Magliabecchiano vemos como Macuilxochitl (dios del amor, los juegos y la belleza) observa jugar a cuatro personajes una partida de patolli, un juego muy similar al parchís actual. La actual palabra parchís procede del indostaní pacisi o pacis, que significa 25. Esta era la cifra máxima que se podía puntuar al lanzar las conchas de un molusco gasterópodo llamado caurí que los indios utilizaban en lugar de los actuales dados. A su vez, el pacisi (que se pronuncia más o menos parchisi) es la abreviatura de un juego llamado chaupar, de gran tradición en la India.

La actual palabra parchís procede del indostaní pacisi o pacis que significa 25. Ésta era la cifra máxima que se podía puntuar al lanzar las conchas de un molusco gasterópodo llamado caurí.

A finales del siglo XVI, el emperador Akbar, gobernante del Imperio mogol desde 1556 hasta 1605, también conocido como Akbar el Grande, utilizó un juego muy parecido al parchís, conocido con el nombre de chaupar o pacisi. Akbar era un gran aficionado a este juego y mandó construir uno a tamaño real en su palacio de Fatehpur Sikri en la localidad india de Agra. El juego consistía en un tablero hecho de mármol y en forma de cruz en el que las fichas eran dieciséis muchachas de su harén. Las dieciséis jóvenes estaban divididas en cuatro equipos diferenciados por el color de sus ropajes, y debían tratar de llegar al centro del tablero, donde, cómodamente sentado, esperaba el emperador, que ordenaba que le tirasen las conchas de caurí y decidía qué chica o equipo se movía. El juego también se popularizó entre las clases humildes, que usaban como tablero un paño pintado o bordado; como fichas, pequeñas piedras coloreadas, y como dados, las conchas de caurí.

Tablero de parchís Indio

Tablero de parchís Indio

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Otros posibles orígenes

Aunque no existen pruebas fehacientes de que el juego chino ch’u-p’u, mencionado en un texto datado del reinado de la dinastía Song (960-1279), sea un antecesor del pachisi indio, hay quien cree que el juego fue inventado en el oeste de la India y se extendió por China durante la época de la dinastía Wei (220-265). Algunos historiadores creen que este juego puede estar relacionado con el chaupar. Pero la índole de este juego es incierta, ya que la mayoría de los investigadores cree que podría estar más relacionado con el actual backgammon. Existe otra teoría, y es que el pachisi fuera un derivado de un juego anterior, el ashtapada, aunque se piensa que este último puede tener má similitudes con el ajedrez.

Hay quien cree que el juego fue inventado en el oeste de la India y se extendió por China durante la época de la dinastía Wei (220-265).

Los misioneros jesuitas Antonio de Montserrat y Rodolfo Acquaviva, que realizaban labores evangélicas en la India, quedaron fascinados con el juego, sobre todo al observar que el tablero tenía forma de cruz. Tras largas explicaciones por parte de los locales para hacerles entender que tan sólo se trataba de un juego muy divertido, y que nada tenía que ver con la obra de Dios, los jesuitas debieron de quedar muy decepcionados ya que apenas lo mencionan en sus textos.

La forma más familiar del famoso juego la tenemos que buscar en la segunda mitad del siglo XVI, en un juego que Francisco I de Médici regaló a Felipe II. Algunos comparan el sentido del juego y su aspecto con el de los laberintos medievales que recreaban simbólicamente el camino de la vida y las rutas de peregrinación. En realidad, es difícil saber cómo llegó el juego hasta Occidente. Es muy posible que lo introdujeran los musulmanes, que en el siglo VII ya habían adoptado el ajedrez del Imperio sasánida, y que llegase a Europa occidental en el siglo IX con la invasión islámica de la península ibérica y tras haberse jugado anteriormente en el Imperio bizantino.

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Los nombres del parchís

Con toda certeza fueron los ingleses quienes introdujeron el juego en Europa en en el siglo XVIII durante su colonización del subcontinente indio. La propia reina Victoria se hizo muy aficionada al juego, y en 1862 apareció a la primera versión occidentalizada, que recibió el nombre de parkase. Considerado por la aristocracia como un divertimento de salón para adultos, durante el juego se aceptaban apuestas y muy pronto le hizo la competencia a los juegos de cartas. Con el tiempo apareció una versión infantil, mucho más sencilla si cabe, que se llamó Ludo (yo juego, en latín).

La propia reina Victoria se hizo muy aficionada al juego y en 1862 apareció a la primera versión occidentalizada del juego que se llamó parkase.

Poco a poco, el juego fue dejando los salones para instalarse en las mesas familiares de toda Europa con nombres muy diferentes: en Alemania se le bautizó como Mensch-ärgere-dich-nicht (literalmente: no te enfades, hombre ); en Italia, Chi va piano va sano (quien va despacio se vuelve sano); en Francia Le Jeu de Dada (el juego de Dada); en Suiza Eile mit Weile (la prisa hace desperdicio), y en Finlandia Kimble.

Tablero de parchís

Tablero de parchís

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El primer uso comercial del juego fue una adaptación moderna del pachisi. En 1867, en los Estados Unidos, un tal John Hamilton registró los derechos del juego indio con el nombre de parcheesi. Posteriormente, estos derechos fueron adquiridos por Albert Swift, quien a su vez los vendió al fabricante de juegos norteamericano Selchow & Righter en 1870. Finalmente, esta famosa compañía registró la marca en 1874 y durante muchos años fue el juego más vendido, hasta que en 1938, otra compañía estadounidense, Transogram, lanzaría al mercado la versión original del juego rebautizándola como Game of India y, posteriormente, Pa-Chiz-Si: The Game of India. Lo que es seguro es que en aquellos momentos nadie podía imaginar que, en poco más de ocho décadas, los aficionados de todo el mundo podrían jugar a distancia gracias al avance de las nuevas tecnologías: los ordenadores y dispositivos móviles permiten hoy en día a los amantes del parchís jugar partidas en cualquier momento y lugar gracias a las aplicaciones on line.

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