Ya se usaba hace más de 2.000 años

La historia del bikini, el traje de baño de dos piezas

La presencia de un traje de dos piezas usado por mujeres empieza 2.000 años atrás y su uso llega hasta nuestros días.

El mosaico de los bikinis, Piazza Armerina

Foto: CC

En la bella localidad italiana de Piazza Armerina, Sicilia, se conserva la villa romana del Casale, original del siglo IV a.C. Esta residencia destaca especialmente por la excepcional riqueza decorativa que presentan algunos de sus muros. Entre los mosaicos en un gran estado de conservación se encuentran representaciones de todo tipo: jornadas de caza, motivos animales, escenas del circo… Y, entre todos ellos, uno de los más famosos, conocido como “el mosaico de los bikinis”.

Se cree que estas, junto con otras representaciones griegas, podrían ser las primeras muestras de lo más parecido a lo que hoy conocemos como bikini. Una prenda de vestir compuesta de dos piezas de ropa que dejaba al descubierto los hombros, el abdomen y las piernas y que, en la Antigüedad se usaba principalmente para practicar actividades atléticas.

Junto con otras representaciones griegas, podrían ser las primeras muestras de lo que hoy conocemos como bikini

Sin embargo, con el advenimiento del cristianismo y su moral sobre la libertad y el cuerpo de la mujer, esta prenda cayó en desuso, imponiéndose modelos estilisticos que cubrían prácticamente toda la piel a nivel femenino.

Hacia las dos piezas

A finales del siglo XIX, los trajes de baño que usaban las mujeres ya eran de dos piezas, pero cubrían todo el cuerpo hasta las muñecas y los tobillos. A la hora de meterse en el agua, toda esa ropa se convertía en un montón de tela que quedaba pegada al cuerpo y dificultaba mucho la movilidad. Para resolver estos problemas, a principios del siglo XX, la nadadora Annette Kellerman usó por primera vez un diseño propio compuesto de una sola pieza, sin mangas y sin perneras, y muy ajustado. Fue arrestada por lucirlo en público en Boston, pero había conseguido sentar un precedente y al poco tiempo empezó a aceptarse en algunas playas europeas.

La nadadora Annette Kellerman posa con un traje de baño diseñado por ella misma hacia 1900.

La nadadora Annette Kellerman posa con un traje de baño diseñado por ella misma hacia 1900.

De todos modos, la prenda más habitual entre las mujeres durante las primeras décadas del siglo XX a la hora del baño consistía en un traje tipo minivestido, de corte ancho, que escondía las formas del cuerpo. Los materiales usados en esa época, como el lino o el algodón, hacían que el peso de la prenda llegara a duplicarse al empaparse de agua.

Los años 30 y 40 trajeron consigo mayores avances. Además de la incorporación de nuevos materiales como el naylon o el látex que contribuían a una mayor comodidad cuando se mojaban, empezaron a quedar al descubierto los hombros y, en algunas ocasiones también, gran parte del abdomen. Aun así, nunca debía mostrarse el ombligo:el código Hays, que imponía lo que se podía exhibir y lo que no en las películas estadounidenses de Hollywood, así lo indicaba.

La cuestión del ombligo

El mundo del diseño del traje de baño femenino experimentó el mayor cambio en 1946. Primero fue Jacques Heim, quien lanzó un modelo de dos piezas que dejaba al descubierto el abdomen, pero que seguía cubriendo el ombligo. Lo bautizó como átomo, por ser el traje de baño más pequeño del mundo.

Poco después, Louis Rénard, un ingeniero mecánico que regentaba el negocio de lencería femenina de su madre, presentó el primer bañador –también compuesto por dos partes- que sí se atrevía a mostrar el ombligo. No fue fácil para el diseñador encontrar una mujer que quisiera servirle como modelo, pues todas temían la reacción de la opinión pública, quien lo consideraría como algo vulgar. Sin embargo, el 5 de julio de 1946, sobre el cuerpo de Michelle Bernardini, una bailarina del Casino de París, lució el primer bikini público de la historia.

El 5 de julio de 1946 Michelle Bernardini lució el primer bikini público de la historia.

Si bien existen diferentes versiones en cuanto al origen del nombre, ambas coinciden en señalar un punto geográfico como inspiración. En 1946 tan solo hacía un año del final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), pero EE.UU. y la URSS estaban preparados para iniciar un nuevo conflicto, menos sangriento pero más duradero: la Guerra Fría. En este contexto, se habían llevado a cabo varias detonaciones a modo de prueba de una bomba nuclear de hidrógeno en Bikini, un atolón de las Islas Marshall, en el océano Pacífico. Se cree que Rénard pudo haber dicho que su creación se llamaría bikini porque sería explosiva, o bien que se había inspirado en la “desnudez” que había sembrado tal experimento en la vegetación submarina del atolón.

Una mujer luciendo bikini a principios de la década de 1960.

Una mujer luciendo bikini a principios de la década de 1960.

Rompiendo barreras

A pesar del entusiasmo inicial que suscitó la nueva creación, las reticencias morales fueron más fuertes y durante los años 40 su uso no consiguió popularizarse. No fue hasta principios de 1950 cuando esta pieza de baño se empezó a convertir en un imprescindible. La aparición de ciertas actrices con un bikini puesto fue crucial. Brigitte Bardot en Europa en 1953 y Ava Gardner, Rita Hayworth, Marilyn Monroe o Elisabeth Taylor, entre otras en Hollywood, fueron fotografiadas luciendo el traje de baño de dos piezas que dejaba el ombligo al descubierto.

En los años 60 el bikini ya era una prenda totalmente popular y accesible para todo tipo de mujeres, quienes, progresivamente y a lo largo de las siguiente décadas, lo integraron en su vestuario, un lugar del que desde entonces no ha desaparecido.

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