Un metal raro

El hierro de los meteoritos ya se usaba en el Antiguo Egipto

Los Textos de las Pirámides son los textos jeroglíficos completos más antiguos que se conservan y aportan pistas sobre algo sorprendente: los egipcios sabían que los meteoritos traían a la Tierra minerales del espacio exterior.

Textos de las Pirámides (Leon petrosyan)

Textos de las Pirámides (Leon petrosyan)

Textos de las Pirámides en la tumba del faraón Teti de la dinastía VI, en Saqqara.

Leon Petrosyan

Entre las incontables reliquias del antiguo Egipto, hay algunas que destacan por haber sido fabricadas con un tipo de hierro especial: el que proviene de fragmentos de meteoritos. Los egipcios conocían la existencia de los meteoritos y del hierro, ¿pero habían establecido una relación entre ambos? Hay pistas que indican que sí en los textos más antiguos que se conocen escritos con jeroglíficos.

El hierro, un metal raro en el antiguo Egipto

Las piezas de hierro más antiguas que se conocen se han encontrado en Egipto y tienen 5.300 años de antigüedad. Se trata de un conjunto de adornos hallados en la localidad de Gerzeh, cerca del oasis de El Fayum. Sin embargo, el hierro era un metal muy raro y valioso en el antiguo Egipto.

Se considera que la Edad del Hierro, entendida como el período en el que diversas sociedades aprendieron a fundir y trabajar este metal, empezó en Egipto entre los años 1.200 y 1.000 a.C. La metalurgia del hierro apareció primero en Asia Menor y el Cáucaso, mientras que en África predominaban otros como el cobre. Esto convertía al hierro en un metal de lujo en Egipto, que generalmente se reservaba para objetos de prestigio.

Un ejemplo es la famosa daga hallada en la tumba de Tutankamón, que resulta representativa del modo en el que los antiguos egipcios obtenían este metal antes de la Edad del Hierro: a partir de fragmentos de meteoritos. Este hierro “extraterrestre” puede identificarse en un análisis porque su composición química es distinta a la del hierro extraído de las rocas de la Tierra. Y hay pistas que indican que los egipcios sabían bien que este metal procedía del espacio exterior.

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Los egipcios veían el cielo como una bóveda de hierro

Los Textos de las Pirámides son un conjunto de escritos que aparecen en las pirámides de diversos gobernantes del Reino Antiguo (años 2.680 a 2.180 a.C. aproximadamente), notablemente en las de los faraones Unis y Teti (dinastías V y VI respectivamente), situadas en la necópolis de Saqqara. Aunque su propósito era contener fórmulas que ayudarían al faraón a alcanzar la otra vida, contienen también creencias cosmológicas que ayudan a entender cómo interpretaban el mundo los antiguos egipcios.

“Las inscripciones presentan la bóveda celeste como un cuenco de hierro que contiene agua y cuyos fragmentos pueden caer a la Tierra en forma de lluvia o de meteoritos”, afirma la egiptóloga Victoria Almansa-Villatoro en un reciente artículo publicado en la revista Sapiens. “Casi al mismo tiempo que los sumerios, [los egipcios] compusieron canciones y rituales sobre el cielo y el hierro que había en él”. Se deduce, a partir de ello, que conocían la existencia de los meteoritos y sabían que estos traían hierro del espacio.

La egiptóloga señala que en las inscripciones jeroglíficas hay numerosas pruebas de que los antiguos egipcios creían que el cielo y el hierro estaban conectados. "Las palabras 'hierro' y 'cielo' aparecen intercambiadas en los textos, razón por la cual los pasajes describen a los muertos navegando por el hierro y al rey que debe romper una barrera de hierro para alcanzar el cielo. En Egipto, hace 4.400 años, la palabra 'hierro' podía significar simplemente 'cielo', ya que consideraban este mineral como parte del cielo".