Arqueología griega

Hellinikon, una sorprendente pirámide de la Grecia Antigua

A pesar de que en la meseta de Giza, en Egipto, se alzan las pirámides más famosas del mundo, no son las únicas: existen otras muchas diseminadas a lo largo y ancho del planeta. La de Hellinikon es una de ellas. Esta pequeña pirámide se encuentra en la región de la Argólida, en Grecia, y los investigadores todavía debaten si su antigüedad puede competir con la de las grandes pirámides de la dinastía IV egipcia.

Ruinas de la pirámide de Hellinikon.

Foto: CC

Cuando oímos hablar de pirámides, no podemos evitar que a nuestra mente acudan imágenes de las grandiosas estructuras que se alzan en algunos lugares del planeta, sobre todo en Egipto, México o Perú. Pero en el resto del mundo también se ha documentado en algunas ocasiones la presencia de edificios de forma piramidal, aunque en la mayoría de casos no se les suele otorgar una gran relevancia. Por ejemplo, en Europa también existen este tipo de estructuras, aunque evidentemente no de la magnitud de las africanas o americanas. Concretamente en la Argólida, al este del Peloponeso, en Grecia, se alzan algunas de pequeño tamaño. Y no son un descubrimiento reciente, puesto que ya fueron descritas por el geógrafo y viajero griego Pausanias en el siglo II d.C.

¿Una tumba para los caídos?

En el borde sureste de la llanura de Argos, cerca de los manantiales del río Erasinos y en la vía principal que en la Antigüedad conducía de la ciudad de Argos a Tegea y al resto de la Arcadia, se alzan los vestigios de una pequeña estructura conocida como la pirámide de Hellinikon. Aunque este tipo de construcciones han llamado la atención de los investigadores desde hace tiempo, las referencias escritas sobre ellas son bastante escasas y apenas se mencionan en fuentes antiguas. Tan solo Pausanias, en su Descripción de Grecia, habla de dos estructuras que se asemejan a pirámides, una de ellas situada a unos veinte kilómetros al suroeste de la que aún se conserva en pie en la actualidad.

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El interior de la pirámide de Hellinikon, en la región griega de la Argólida.

Foto: iStock

Tan solo el geógrafo Pausanias, en su "Descripción de Grecia", habla de dos estructuras que se asemejan a pirámides, una de ellas situada a unos veinte kilómetros al suroeste de la que aún se conserva en pie.

De la de Hellinikon se ha pensado, según la descripción de Pausanias, que podría haber sido el lugar donde fueron enterrados los soldados que murieron en una legendaria batalla que se libró por el trono de Argos. "En el camino de Argos a Epidauro hay un edificio a mano derecha muy parecido a una pirámide, y en él están grabados en relieve escudos argivos. Aquí tuvo lugar una batalla por el trono entre Preto y Acrisio; el duelo, dicen, terminó en empate, y resultó en reconciliación, ya que ninguno podía obtener una victoria decisiva. Tanto ellos como sus enemigos estaban armados con escudos, que se utilizaron por primera vez en esta batalla. Para aquellos que cayeron, de ambos lados, se construyó una tumba común, ya que eran conciudadanos y parientes", cuenta el geógrafo.

Corredor y entrada a la pirámide de Hellinikon.

Foto: iStock

Pero la de Hellinikon es una pirámide pequeña. Su base es de apenas 7,03 por 9,07 metros y las paredes exteriores se elevan en un ángulo de 60 grados hasta los 3,5 metros de altura. El edificio está hecho de piedra caliza gris de la zona, con grandes bloques dispuestos en un sistema trapezoidal, y resulta muy interesante para los investigadores por varias razones, principalmente por su supuesta antigüedad. La estructura fue excavada e investigada por primera vez en las primeras décadas del siglo XX por el arqueólogo alemán Theodor Wiegand. Posteriormente, en 1937, la Escuela Americana de Arqueología de Atenas llegó a la conclusión de que el edificio era una especie de torre de vigilancia y que podía haber albergado a una pequeña guarnición en su interior.

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Técnica controvertida

A principios de la década de 1990 se excavó la pirámide de Hellinikon bajo la dirección del físico y arqueólogo griego Ioannis Liritzis (que considera que en Grecia hay cerca de 20 estructuras de este tipo). Entre los hallazgos que se realizaron en su interior se cuentan restos de cerámica de diversos períodos, lámparas, vasos, cuencos, platos y un gran pithos, una vasija de forma ovoidal utilizada para conservar cereales y aceite, además de algunos objetos de dudosa datación y algunas lucernas romanas. Todo ello estaba tan mezclado que dificultó la posibilidad de establecer una cronología fiable. Los investigadores afirmaron que la entrada principal estaba orientada en la dirección en la que el Cinturón de Orión apareció en el firmamento entre los años 2400 y 2000 a.C.

Los investigadores no se ponen de acuerdo acerca de la antigüedad de la estructura. Los hay que han defendido la datación basada en las excavaciones sobre el terreno y los que han apostado por los resultado aportados por la termoluminiscencia.

Pero, de hecho, los investigadores no se ponen de acuerdo acerca de la antigüedad de la estructura. Los hay que han defendido la datación basada en excavaciones sobre el terreno y los que han apostado por los resultados aportados por la que en aquellos años era una técnica de datación revolucionaria: la termoluminiscencia (un método que se basa en las alteraciones que provocan las radiaciones ionizantes en las estructuras cristalinas de los minerales, aumentando la termoluminiscencia de estos con el tiempo de exposición a la radiación).

Ruinas de la pequeña pirámide de Hellinikon situada en la región griega de la Argólida.

Foto: iStock

Liritzis y su equipo decidieron estudiar la antigüedad de la pirámide a través de cuatro intervenciones. En la primera se realizaron prospecciones del interior y los alrededores del edificio en las que se localizaron monumentos enterrados. Durante la segunda se analizaron los hallazgos llevados a cabo por los arqueólogos Adamantios Sampson y del Museo Arqueológico de Nauplio, que exhumaron los cimientos de varias estancias y cerámicas de diversos períodos. La tercera intervención se centró en estudiar la alineación astronómica de la entrada y el pasillo interior. Finalmente, se dataron por termoluminiscencia algunos de los grandes bloques utilizados para la construcción de la estructura.

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¿Más antiguas que las de Egipto?

Para el muestreo, los investigadores escogieron los bloques interiores de la pirámide debido a su falta a la exposición solar. Siete de ellos proporcionaron un rango de antigüedad de entre 2500-2000 a.C., mientras que dos recipientes cerámicos hallados durante las excavaciones, tanto en Hellinikon como en construcciones parecidas de la zona, dieron unas fechas estimadas de entre 3.000 y 660 a.C., un amplio abanico temporal que se solaparía con la construcción de las pirámides de Egipto e incluso las podría convertir en más antiguas. La pirámide fue estudiada posteriormente por la Academia de Atenas y por la Universidad de Edimburgo, cuyos estudios proporcionaron una datación más exacta: 2720 a.C. La fecha la seguía convirtiendo en más antigua que las pirámides egipcias.

Litografía de la pirámide de Hellinikon realizada por el escritor austríaco Amand Schweiger von Lerchenfeld en 1887.

Foto: PD

En Hellinikon, siete de los bloques proporcionaron un rango de antigüedad de entre 2500-2000 a.C., mientras que dos recipientes cerámicos hallados durante las excavaciones y en construcciones parecidas en la zona dieron fechas estimadas entre 3.000 y 660 a.C.

Aunque estas dataciones han sido fuertemente criticadas por muchos investigadores, que han considerado poco fiables tanto los métodos utilizados como la elección de los bloques (ya que estos podrían haber sido reutilizados de estructuras anteriores), en el año 2011 Ioannis Liritzis publicó un artículo en el que se reafirmaba en su metodología de trabajo y en sus conclusiones. Entonces, con todos estos datos, ¿podemos afirmar que Grecia hay pirámides más antiguas que las de Egipto? Es evidente que a arqueólogos e investigadores les queda aún un largo camino por recorrer para resolver el misterio.