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Bajo las aguas de la isla de Korčula, en Croacia, que originalmente formaba parte del continente, se extiende el yacimiento neolítico de Soline, que se asocia con la concida como cultura Hvar, o Hvar-Lisičići, una cultura neolítica que floreció en la costa oriental del Adriático y que debe su nombre a la cercana isla de Hvar, la más larga del mar Adriático.
En este lugar, un equipo de arqueólogos submarinos descubrió, bajo espesas capas de lodo marino, los restos de lo que parecía una calzada de unos cuatro metros de ancho formada por losas de piedra, cuidadosamente dispuestas, que una vez conectó el yacimiento con la actual tierra firme.
un camino de siete mil años
Gracias al análisis por radiocarbono realizado en los restos de madera que ya habían sido descubiertos durante la campaña arqueológica del año pasado, los investigadores han podido datar este asentamiento hacia el año 4900 a.C., lo que significa que quienes transitaron por la misteriosa vía lo hicieron hace casi 7.000 años.
Quienes transitaron por la vía sumergida recién descubierta lo hicieron hace casi 7.000 años.

Un arqueólogo excava en el camino neolítico sumergido descubierto en Croacia.
Un arqueólogo excava en el camino neolítico sumergido descubierto en Croacia.
Universidad de Zadar
En el proyecto arqueológico de la isla de Korčula colaboran diversas instituciones y empresas de todo el país. Está dirigido por Mate Parica, de la Universidad de Zadar, y cuenta con la participación de Domagoj Perkić, de los Museos de Dubrovnik; de Ivan Šuta y Vedran Katavić, del Museo de la ciudad de Kaštela; de Katarina Batur, de la Universidad de Zadar; de Marta Kalebota, del Museo de la ciudad de Korčula; de Eduard Visković, de la empresa Kantharos, y de Dalibor Ćosović, del centro de buceo Lumbarda Blue.
aparece otro poblado neolítico
Aunque no ha sido esta espectacular carretera el único descubrimiento importante llevado a cabo por los arqueólogos en Korčula. En el otro extremo de la isla, arqueólogos de la Universidad de Zadar excavan en tierra firme, cerca de la bahía de Gradina, en la localidad turística de Vela Luka. En el transcurso de los trabajos, Igor Borzić, director de las excavaciones, percibió la presencia de unas estructuras extrañas bajo el agua, cerca de la bahía.
El equipo arqueológico submarino que excava en Soline, en el otro extremo de la isla, fue avisado por sus colegas y se programó una inmersión en la parte central de la bahía de Gradina. Cuál no sería la sorpresa de los investigadores al descubrir que las supuestas estructuras sumergidas que había creído ver Borzić se correspondían con los restos de una aldea neolítica casi idéntica a la de Soline, hundida a una profundidad de entre 4 a 5 metros. En el lugar se encontraron también artefactos neolíticos como cuchillas de sílex, hachas de piedra y fragmentos de piedras de molino.
En la parte central de la bahía de Gradina se descubrieron los restos de otra aldea neolítica sumergida a entre 4 y 5 metros de profundidad.
De hecho, la isla de Korčula es rica en historia, puesto que en ella se han localizado varios yacimientos prehistóricos datados entre el III y el I milenio a.C. Las excavaciones arqueológicas que desde hace años se llevan a cabo en este paradisíaco lugar del mar Adriático han sacado a la luz diversos túmulos funerarios, un asentamiento fenicio y una colonia griega fundada por colonos procedentes de Cnido, una ciudad griega de Asia Menor.