Descubrimiento arqueológico

Hallados los restos de un hombre que vivió hace 7.000 años

En el pequeño pueblo de San Lorenzo Bellizzi, en la provincia italiana de Cosenza, se han encontrado los restos de un hombre pertenecientes al periodo del Neolítico, y rastros de presencia humana datados entre 11.000 y 14.000 años atrás.

sepultua cueva Sant'Angelo neolítico

Cerca de San Lorenzo de Bellizzi, un municipio de 600 habitantes en la provincia de Cosenza, se encuentra la conocida como Piedra Sant’Angelo, una formación calcárea en la que, hasta ahora, se han identificado hasta veintiuna cavernas. Una de ellas, la Cueva de la Piedra de Sant’Angelo, ha custodiado durante un milenio un tesoro inestimable: rastros humanos que se remontan al Paleolítico.

Situada en el extremo sur-oriental del Parque Nacional del Pollino –el área natural protegida más grande de Italia-, esta cueva ha sacado a la luz un tesoro que podría hacer recalcular el interés arqueológico de la zona: en el interior de un nicho ha sido descubierto el cuerpo de un hombre que vivió hace miles de años.

La Cueva de la Piedra de Sant’Angelo ha custodiado durante un milenio rastros humanos que se remontan al Paleolítico

La doctora Antonella Minelli (Università degli Studi del Molise) y el doctor Felice Larocca (Università degli Studi di Bari Aldo Moro) dirigen de manera conjunta el proyecto y han colaborado con la administración de San Lorenzo de Bellizzi para dar inicio a la campaña de excavaciones financiada por la localidad cosentina y por el Parque Nacional del Pollino de la Región de Calabria. “Esta ha sido una campaña muy exitosa –afirma Larocca-, pues el hallazgo de los restos humanos tuvo lugar el tercer día de excavación. Cuando notamos la presencia del esqueleto a tan solo 35 cm de profundidad apenas podíamos creerlo.”

Las escarpadas paredes de roca de la Piedra de Sant'Angelo, justo antes de llegar a San Lorenzo de Bellizzi.

Las escarpadas paredes de roca de la Piedra de Sant'Angelo, justo antes de llegar a San Lorenzo de Bellizzi.

Foto: Felice Larocca

Sepultado durante 7.000 años

Los restos, conservados según la colocación original, pertenecen a un hombre de entre 30-35 años. Su cuerpo, contraído, fue enterrado en un pequeño foso excavado en el suelo y cubierto después con algunas piedras. Según los análisis realizados hasta la fecha, incluida la datación radiocarbónica a partir de un fémur, este hombre habría vivido hace alrededor de 7.000 años atrás, es decir, durante el Neolítico. “En un primer momento, la datación nos sorprendió –explica Larocca-, puesto que no esperábamos restos tan antiguos conservados tan cerca de la superficie, pero el difícil acceso a la cueva junto con su situación geomorfa han sido los factores determinantes que han permitido la conservación.”

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Los restos han sido sometidos a un estudio antropológico y paleontológico. Según la doctora Alessandra Cinti, de la Universidad de Torino, el hombre gozaba de un buen estado de salud. La única señal particular es un desgaste dental localizado en los incisivos que podría indicar que han sido usados para alguna otra actividad que no fuera masticar. Una posible hipótesis sería que los hubiera utilizado para trabajar pieles o fibras. “Aunque es difícil conocer la causa de la muerte, sí podemos afirmar que el sujeto fue trasladado a la cueva después de haber muerto. El cuerpo fue atado para facilitar el traslado y fue enterrado en una posición poco habitual”, afirma Larocca.

Sin embargo, el interior de la Cueva de Sant’Angelo todavía no ha revelado todos sus secretos. La capa superficial del yacimiento escondía algunos objetos manufacturados de terracota y herramientas de piedra, hueso y obsidiana; éste último procedía de las Islas Eolias. La mayor parte de los hallazgos pertenecen al Neolítico, pero debajo de esta primera capa los arqueólogos han encontrado restos de fuegos más antiguos. Éstos indicarían que la cueva fue frecuentada por humanos ya en el Paleolítico Superior, por lo tanto hace entre 11.000 y 14.000 años atrás.

Las excavaciones realizadas en la parte más profunda de la cavidad, a unos 15 metros de la entrada.

Las excavaciones realizadas en la parte más profunda de la cavidad, a unos 15 metros de la entrada.

Foto: Felice Larocca

Todos estos descubrimientos, situables en un amplio periodo de tiempo, convierten la Cueva de Sant'Angelo en un lugar de un valor arqueológico y científico inestimable. Resulta fácil imaginar por qué nuestro antepasados escogieron este túnel de más de 20 metros de longitud para protegerse del frío de la última glaciación: es difícil de indentificar desde el exterior y el interior recibe luz natural del sol.

Un laboratorio arqueológico

"El mérito de haber iniciado esta investigación debe ser reconocido al municipio de San Lorenzo Bellizzi: las excavaciones para conocer su propia historia se han llevado a cabo con la contribución exclusiva municipal", precisa Larocca. Y la voluntad de preservar los hallazgos realizados dentro del término municipal se han traducido en la inauguración, el año pasado, de un laboratorio-depósito arqueológico. El municipio, junto con el apoyo de la Superintendencia de Arqueología, Bellas Artes y Paisaje de las provincias de Catanzaro, Cosenza y Crotone, creó las condiciones según la ley por la cual los objetos encontrados deben permanecer en el territorio de San Lorenzo Bellizzi, convirtiéndolo en un destino de referencia arqueológica en el ámbito nacional.

Debido a la emergencia sanitaria causada por la pandemia de la Covid-19, la excavaciones se han visto interrumpidas temporalmente y se retomarán cuando se puedan garantizar las condiciones de seguridad necesarias para proteger la salud del equipo de investigadores.

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