Historia de la arquitectura

Gustave Eiffel, el ingeniero que iluminó París con su torre

A pesar de que Gustave Eiffel es mundialmente conocido por la famosa torre que lleva su nombre y que se alza orgullosa en el parisino Campo de Marte, este ingeniero y empresario francés llevó a cabo otras muchas construcciones que pueden admirarse a lo largo y ancho del planeta. Salpicado por un caso de corrupción que casi arruina su carrera, al final Eiffel fue absuelto y dedicó los últimos años de su vida al estudio de la meteorología y la aerodinámica.

Fotografía de Gustave Eiffel tomada en el año 1888.

Foto: PD

Compuesta por 18.038 piezas de hierro, y con sus 10.100 toneladas de peso y 324 metros de altura, desde hace más de un siglo la Torre Eiffel se alza con elegancia hacia el cielo parisino en el Campo de Marte, en pleno centro de la capital gala. El imponente monumento, tal vez uno de los más famosos del mundo, es visitado cada año por miles de turistas. Pero a pesar de que su magia y su luz han servido de inspiración a todo tipo de artistas, apenas dos semanas después de iniciarse su polémica construcción, más de trescientos destacados intelectuales publicaron un manifiesto en el que se oponían a aquella "inútil y monstruosa torre Eiffel". Ejemplo del disgusto que provocó en algunos el monumento que hoy es emblema de París fue la actitud del escritor y poeta Guy de Maupassant, que abandonó airado la ciudad tras la finalización de las obras.

Pero, en realidad, para el autor de aquella moderna torre, el ingeniero Gustave Eiffel, su construcción no fue más que la demostración de los avances tecnológicos, industriales y arquitectónicos de su época, de los que él se consideraba un activo partícipe. De hecho, la Torre Eiffel fue construida con motivo de la Exposición Universal que se celebró en París en 1889. Cuando la terminó, Eiffel la coronó con una pequeña habitación, a 280 metros de altura, tan solo reservada para unos pocos (y ahora visitable), donde el ingeniero situó un piano de cola, tres pequeños escritorios, una mesa, butacas, alfombras y cuadros. Pero este símbolo de la ingeniera moderna no debería oscurecer los demás logros de Eiffel, como por ejemplo la pasarela que cruza el río Onyar en Girona; el viaducto de Garabit, que permite atravesar las gargantas de la Truyère o el viaducto construido en Alconétar, Cáceres, entre otros muchos.

El interés por la metalurgia de Gustave Eiffel

Alexandre Gustave Eiffel nació en Dijon en 1832. Su padre era descendiente de Jean-René Bönickhausen, un alemán que se estableció en París a principios de siglo XVIII. La familia adoptó el nombre Eiffel en clara alusión a las montañas de Eifel, en la región de Renania, ya que su apellido era impronunciable para los franceses. Pero a pesar de ello, el pequeño Gustave fue registrado como Bönickhausen dit Eiffel, nombre que el ingeniero cambiaría formalmente en el año1880. Gustave fue criado por su abuela materna en Dijon, pero poco se sabe de su infancia y de los primeros años de su vida, excepto que se graduó en 1850 y que abandonó Dijon para trasladarse a París y matricularse en el Centre Sainte-Barbe, institución que pronto cambiaría por la École Centrale.

La familia adoptó el nombre Eiffel en clara alusión a las montañas de Eifel, en la región de Renania, ya que su apellido era impronunciable para los franceses.

Vista aérea del viaducto de Garabit, Francia, construido por Gustave Eiffel.

Foto: iStock

Durante su juventud, Gustave se benefició de los conocimientos de sus tíos, Jean-Baptiste Mollerat, un exitoso químico que inventó un proceso de destilación de vinagre de madera, y Michel Perret, que era farmacéutico. Gracias al saber que ambos le aportaron, Gustave se decidió a estudiar ingeniería química, aunque al final acabaría decantándose por la metalurgia. Así, en 1856, Gustave empezó a trabajar para el ingeniero Charles Nepveu, que en aquellos momentos estaba atravesando por una difícil situación económica. A pesar de ello, el joven decidió permanecer a su lado, incluso sin cobrar, hasta que la empresa fue absorbida por la Compagnie Générale des Chemins de Fer (la Compañía General de Ferrocarriles).

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Una fama que no tardaría en llegar

Entre los años 1858 y 1860, Gustave Eiffel asumió la dirección de la construcción del puente ferroviario metálico de Burdeos sobre el río Garona (actualmente en desuso) y en 1868 fundó la empresa Eiffel et Cie., dedicada a la construcción en hierro. A partir de 1872, Gustave recibió numerosos encargos para llevar a cabo obras de ingeniería y arquitectura en América del Sur, Europa, Asia, África, y también para la Exposición Universal de París que debía tener lugar en 1878.

Gustave recibió numerosos encargos para llevar a cabo obras de ingeniería y arquitectura en América del Sur, Europa, Asia y África.

Postal del año 1907 con una imagen de la Torre Eiffel y del río Sena.

Foto: Cordon Press

Convertido ya en toda una celebridad, el ingeniero francés estampó su rúbrica en un gran número de estaciones de ferrocarril, instalaciones para exposiciones, fábricas, hangares, tanques de almacenamiento, grúas, viaductos, el pabellón de París para la Exposición Universal, la cúpula giratoria del Observatorio de Niza, la estación de ferrocarriles de Budapest y el puente de Viana do Castelo en Portugal, entre otros. En el año 1886, se inauguró en Nueva York la Estatua de la Libertad, que fue diseñada por el escultor Auguste Bartholdi y cuyo armazón de hierro fue obra del propio Eiffel. Y en 1889, como se ha apuntado, se inauguró la que sería su obra más emblemática, la imponente Torre Eiffel realizada para la Exposición Universal de París de ese año.

Salpicado por el escándalo

Pero a lo largo de su brillante trayectoria no todo fueron alegrías, ya que un incidente estuvo a punto de acabar con su carrera. En el año 1887, Gustave Eiffel se involucró en la construcción de las esclusas del canal de Panamá, y en 1893 se vio salpicado por un grave escándalo de corrupción. La Compañía Francesa del Canal de Panamá, creada por el diplomático y empresario francés Ferdinand de Lesseps, tuvo graves dificultades de financiación al no poder reunir los fondos necesarios para llevar a buen término el proyecto. De este modo, cuando se descubrió que la obra costaría mucho más de lo que se había presupuestado, Lesseps tuvo que emitir una suscripción pública, una sociedad anónima para recaudar fondos mediante acciones. Al parecer, una parte de esos fondos se usaron para sobornar a periodistas y obtener ilegalmente el apoyo de personalidades políticas.

Gustave Eiffel se involucró en la construcción de las esclusas del canal de Panamá, y en 1893 se vio salpicado por un grave escándalo de corrupción.

Aquello se convirtió tal vez en el mayor escándalo de corrupción del siglo XIX. Se perdieron cerca de mil millones de francos, lo que provocó la ruina de miles de personas. La empresa se declaró en quiebra y fue puesta en liquidación, y a pesar de que Eiffel tan solo era un simple contratista fue acusado junto al resto de la directiva de malversación de fondos públicos. Fue declarado culpable, multado con 20.000 francos y condenado a dos años de prisión, aunque tras la apelación fue absuelto y no ingresó en la cárcel.

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Eiffel, un ingeniero prolífico

La reputación de Eiffel quedó gravemente dañada tras el incidente de Panamá, y acabó dejando de lado el mundo de la ingeniería para dedicar sus esfuerzos a la meteorología y la aerodinámica. El ingeniero puso un gran interés en estas dos disciplinas, sobre todo a consecuencia de los problemas con el viento a los que había tenido que hacer frente en el pasado a la hora de construir sus estructuras. Así, para investigar el comportamiento de las formas y los perfiles en medio de una corriente de aire, Eiffel ideó un aparato de medición mediante un cable vertical tendido entre el segundo nivel de la Torre Eiffel y el suelo gracias al cual determinó que la resistencia de un cuerpo estaba muy relacionada con la velocidad del viento. Siguiendo con sus experimentos, en 1909 construyó un túnel de viento para investigar las características de las secciones aerodinámicas utilizadas por los primeros pioneros de la aviación como los hermanos Wright, Gabriel Voisin y Louis Blériot.

Eiffel ideó un aparato de medición mediante un cable vertical tendido entre el segundo nivel de la Torre Eiffel y el suelo.

Caricatura de Gustave Eiffel publicada el 14 de febrero de 1887 en el diario Le Temps.

Foto: PD

Tras estos ensayos con el túnel del viento, en 1917 Eiffel fundó unos talleres donde se llevaron a cabo diversos vuelos experimentales y donde el propio ingeniero diseñó un prototipo de avión de caza. La imaginación de Gustave Eiffel se revelaría inagotable. También ideó un túnel submarino que cruzara el canal de la Mancha, y empezó a concebir la idea de una red ferroviaria suburbana que recorriera el subsuelo de París. Asimismo, Eiffel fue siempre muy consciente de la necesidad de patentar todas sus innovaciones, por lo que aparece en los registros como inventor de 24 de ellas, en su mayoría puentes y estructuras.

Tras una larga y prolífica vida, el genial ingeniero murió el 27 de diciembre de 1923, a la edad de 91 años, en su mansión de la rue Rabelais de París, dejando al mundo una ingente producción arquitectónica, aunque no cabe duda de que será eternamente recordado por la icónica torre que lleva su nombre. Eiffel fue enterrado en la tumba que su familia poseía en el cementerio de Levallois-Perret, en la capital francesa.