Conflicto franco-mexicano

La guerra de los pasteles o los bollos de la discordia

La llamada "guerra de los pasteles" fue un conflicto que enfrentó a México y Francia en 1838. Este curioso nombre se debe a la denuncia de varios comerciantes franceses de no recibir el pago por sus servicios por parte de algunos oficiales mexicanos, aunque en realidad el problema estuvo causado por la negativa de México a pagar a Francia una indemnización que esta le exigía.

El pintor Horace Vernet representó así el bombardeo de San Juan de Ulúa visto desde la corbeta francesa La Créole. En la proa, el príncipe de Joinville recibe el informe del teniente de navío Penaud y asiste a la explosión de la torre del fuerte en noviembre de 1838. 

Foto: CC

El 16 de abril de 1838 estalló un conflicto entre Francia y México conocido coloquialmente como la "guerra de los pasteles", y que ha pasado a la historia como Primera Intervención Francesa en México. Pero ¿a qué se debe tan curioso nombre? La historia cuenta que, en 1832, cierto pastelero de origen francés, que tenía su negocio en la población de Tacubaya, cerca de la actual Ciudad de México, pidió ayuda a su gobierno porque unos militares mexicanos se fueron de su establecimiento sin pagar unos bizcochos que habían pedido, además de causar un gran alboroto y algún destrozo en la tienda. ¿Fue este el motivo real por el que Francia entró en guerra con México? Vamos a descubrirlo.

Un "dulce" pretexto

En realidad, el señor Remontel, como se llamaba el ofendido pastelero a causa del cual presumiblemente se desencadenó aquel enfrentamiento, no era el único que tenía motivos de queja. Otros comerciantes también habían protestado ante el embajador francés, el barón Deffaudis, a causa de los supuestos desmanes provocados por los oficiales del en aquel entonces presidente de México, el general Antonio López de Santa Anna, aunque cuesta creer que el simple impago de unos bollos pudiera ser el desencadenante de una guerra. En realidad, el problema era consecuencia de las tirantes relaciones que, de forma crónica, llevaban manteniendo los gobiernos francés y mexicano durante toda aquella década a causa de las ambiciones comerciales de Francia. Un año antes de que estallara el conflicto, el 28 de marzo de 1837, Francia había bloqueado los puertos de Buenos Aires y Montevideo con el objetivo, según comunicó el vicecónsul francés Aimé Roger al primer ministro de su país, de "infligir a la invencible Buenos Aires un castigo ejemplar, que será una lección saludable para todos los demás Estados americanos. Corresponde a Francia hacerse conocer si quiere que se la respete".

El 28 de marzo de 1837, Francia Francia había bloqueado los puertos Buenos Aires y Montevideo con el objetivo, según el vicecónsul francés Aimé Roger, de 'infligir a la invencible Buenos Aires un castigo ejemplar'.

Así pues, el motivo real de esta pugna venía de antiguo y partía de la negativa de quien fuera presidente del gobierno provisional de México entre 1824 y 1829, Guadalupe Victoria, de conceder privilegios a las rutas comerciales francesas (esta negativa se hacía extensiva asimismo a todos aquellos países que se hubieran negado a reconocer la reciente independencia de México). A solucionar el problema tampoco ayudó mucho el hecho de que un ciudadano francés, acusado de piratería, hubiera sido fusilado en el puerto de Tampico en 1832.

Este daguerrotipo de 1853 muestra a quien fue presidente de México varias veces, el general Antonio López de Santa Anna.

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Se agota la paciencia

En el año 1838, el gobierno francés había sido incapaz de alcanzar un acuerdo comercial con el recién formado gobierno mexicano. El representante de Francia, el barón Antoine-Louis Deffaudis, no estaba de acuerdo con dos de los artículos que habían sido firmados entre México y España en los que se prohibía atacar un territorio reclamado por un país amigo y concederle ciertos privilegios "especiales". Deffaudis, airado, se retiró de las negociaciones y regresó a Francia. El diplomático volvió unos meses más tarde acompañado de diez barcos de guerra, con la clara intención de hacer "entrar en razón" al gobierno mexicano. Tras fondear frente a la isla de Sacrificios, cerca de Veracruz, Deffaudis amenazó con invadir territorio mexicano si México no cumplía las condiciones del ultimátum lanzado por los franceses, que vencía el 15 de abril de 1838.

Tras dejar México, Antoine-Louis Deffaudis volvió unos meses más tarde acompañado de diez barcos de guerra, con la clara intención de 'hacer entrar en razón', según él, al gobierno mexicano.

Al final, el ultimátum venció, y tras la negativa del gobierno mexicano a pagar la indemnización solicitada por los franceses, Deffaudis ordenó al almirante Bazoche que estableciera un bloqueo marítimo en los puertos de Veracruz y de Tampico, el cual duró ocho meses. A pesar de ello, no lograron doblegar a los mexicanos, por lo que el 13 de noviembre de 1838 llegó a las costas de México la fragata Nereida, comandada por el contraalmirante Charles Baudin (que había sido nombrado ministro plenipotenciario de Francia), con veinte navíos más, entre ellos la corbeta Le Créole, comandada por el príncipe de Joinville, hijo del rey Luis Felipe I. A su llegada, Baudin dijo traer instrucciones de su país para exigir a México el pago de seiscientos mil pesos antes del 27 de noviembre. Al no cumplirse lo exigido, los franceses atacaron ese día la fortaleza de San Juan de Ulúa, situada en una pequeña isla frente al puerto de Veracruz.

Sobre estas líneas se muestra el plan preparado por la expedición francesa para el ataque a la ciudad mexicana de Veracruz que se consumaría en diciembre de 1838.

Sobre estas líneas se muestra el plan preparado por la expedición francesa para el ataque a la ciudad mexicana de Veracruz que se consumaría en diciembre de 1838.

Foto: CC
Esta obra pintada en 1843 por Henry Pierre Léon Pharamond representa un momento de la batalla de Veracruz en el que el príncipe Joinville dirige el ataque en la casa del general Arista.

Esta obra pintada en 1843 por Henry Pierre Léon Pharamond representa un momento de la batalla de Veracruz en el que el príncipe Joinville dirige el ataque en la casa del general Arista.

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Una excusa válida

En vista de los acontecimientos (con las rutas comerciales bloqueadas y con la amenaza de un ataque si el gobierno mexicano no accedía a las exigencias francesas), el presidente Anastasio Bustamante puso al mando de las tropas al general Antonio López Santa Anna con la orden explícita de expulsar del país al ejército invasor. Las tropas francesas desembarcaron en Veracruz el 4 de diciembre de1838 y decidieron tomar el puerto. A pesar del impecable historial militar del general Santa Anna, este no pudo hacer nada para evitar la derrota en la batalla que tuvo lugar a continuación. Al final, México se vio obligado a pagar la indemnización que se le exigía, y además el militar perdió una pierna a causa de una grave herida sufrida en combate (a la que no dudó en dar cristiana sepultura). En su libro Gobernantes mexicanos, el autor angloespañol Will Fowler explica: "... La marina de guerra francesa había tomado Ulúa y tenía bloqueado el puerto. Guadalupe Victoria fue uno de los negociadores mexicanos que se reunieron con el comandante francés en Xalapa para obtener, el 9 de marzo de 1839, un acuerdo que ponía fin a las hostilidades".

En vista de los acontecimientos, el presidente Anastasio Bustamante puso al mando de las tropas al general Antonio López Santa Anna con la orden explícita de expulsar del país al ejército invasor.

Al final, y con la ayuda de Gran Bretaña, que veía seriamente perjudicadas sus rutas comerciales a causa del conflicto, Francia y México lograron firmar un acuerdo de paz, pero la deuda exigida por los franceses nunca llegó pagarse en su totalidad y años después, y con ese mismo argumento, sirvió de excusa a los franceses para intervenir militarmente por segunda vez en tierras mexicanas, cuando el gobierno de México, encabezado esta vez por el presidente Benito Juárez, anunció la suspensión de los pagos de la deuda externa del país en 1861.

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