Análisis con tecnología infrarroja

El "grafitti" de 'El grito' fue escrito por el propio Munch

El origen de la frase "solo puede haberlo hecho un loco", escrita a lápiz sobre la obra ha sido motivo de controversia durante décadas. Aunque desde el principio se especuló con que la había escrito el propio artista, él aseguraba que era obra de un vándalo. Un intenso estudio de la pintura ha revelado ahora que el autor de esa "pintada" fue el propio Munch.

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Foto: The National Museum/Borre Hostland

En 1904, durante una exposición en Copenhagen, un crítico de arte danés advirtió un detalle de El grito, pintado por Edvard Munch 11 años antes, que hasta entonces había pasado desapercibido. Alguien había escrito un minúsculo texto en una de las franjas rojas del cielo: "Kan kun være malet af en gal Mand", algo así como "solo puede haberlo pintado un loco". Enseguida comenzó a especularse cuándo y quién lo habría escrito. Se dijo que había sido uno de sus muchos detractores, un espectador indignado de esa misma exposición, o el propio artista. Munch siempre negó ser el autor y afirmaba que decidió dejar la frase como parte de su obra porque le parecía, según dijo, acertada.

Las especulaciones se han sucedido durante más de un siglo y ahora el Museo Nacional de Noruega cree haber dado con la respuesta definitiva al enigma: el autor del acto "vandálico" fue el propio Munch. Los especialistas han sometido la obra a un análisis exhaustivo bajo los escáneres infrarrojos y han comparado la letra con la de las notas y cartas redactadas por Munch para concluir que la escritura pertenece al propio pintor. Así lo acaba de hacer público el museo, que también ha destacado que habría escrito el mensaje poco después de 1895, cansado de que se criticara su obra y se pusiera en duda su salud mental.

"La frase siempre ha sido visible a simple vista" aunque con dificultades, explica Thierry Ford, conservador de pinturas en el Museo Nacional. "A través del microscopio, se puede ver que las líneas de lápiz están físicamente encima de la pintura", añade. Las imágenes infrarrojas no han revelado ningún boceto anterior, "pero el carbón del lápiz se destaca con mayor claridad y facilita el análisis de la escritura a mano", sin afectar a la pintura en sí, remarca.

Detalle de la franja roja de 'El grito' con la inscripción a lápiz (arriba) y la imagen infrarroja en la que puede observarse la frase con claridad.

Detalle de la franja roja de 'El grito' con la inscripción a lápiz (arriba) y la imagen infrarroja en la que puede observarse la frase con claridad.

Foto: The National Museum/Borre Hostland

Artista polémico y atormentado

Pero la pregunta es obligada, ¿por qué Munch escribiría algo así sobre su propia obra? En ello influyeron decisivamente dos factores: su salud mental y la recepción que tuvo su estilo entre la crítica.

La salud de Munch, tanto física como mental, siempre fue precaria. Desde muy pequeño convivió con la enfermedad y la muerte: su madre y una de sus hermanas murieron de tuberculosis cuando él era niño, enfermedad que él mismo también padeció. Su padre, un piadoso médico obsesionado con la muerte, también falleció siendo Munch todavía joven y una de sus hermanas padeció una enfermedad mental.

"Enfermedad, locura y muerte fueron los tres ángeles que velaron mi cuna y me acompañaron toda mi vida", afirmó en una ocasión. Atormentado por las depresiones, se refugió en el alcoholismo y concibió su estilo como una forma de exorcizar sus fantasmas: "Mis sufrimientos son parte de mi personalidad y de mi arte. Su destrucción destruiría mi arte", llegó a decir.

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Polémica por El Grito

En la década de 1890, Munch se había hecho un nombre en el mundo del arte de París y Berlín, donde frecuentó los ambientes impresionistas y postimpresionistas, y concibió un estilo propio que la crítica de arte tradicional no entendió. Sus formas simplificadas y colores intensos fueron calificados de "bocetos descartados medio borrados" o de "manchas de color al azar". Estas valoraciones afectaban profundamente a Munch, que décadas después todavía se refería a ellas en notas llenas de justificaciones.

La crítica tradicional consideraba las creaciones de Munch "manchas de color al azar" y de él se llegó a decir que no podía ser considerado una persona "con un cerebro normal".

La teoría de la conservadora del Museo Nacional de Noruega y experta en la obra de Munch, Mai Britt Guleng, es que el artista escribió la frase contenida en El grito "durante o poco después de una exposición en Kristiania [Oslo]" de 1895. En esta muestra, el pintor presentó muchas de sus obras en su país natal, incluida su obra más conocida.

Pese a que recibió comentarios positivos, muchos lo criticaron duramente. Se organizaron veladas y debates académicos en torno a él y a su obra en los que se llegó a decir que no era un ser humano normal. El director del Museo Noruego de Artes Decorativas y Diseño afirmó que, viendo su obra, "no se puede considerar a Munch como un hombre serio con un cerebro normal".

Imagen infrarroja de 'El grito' tomada por los esoecialistas del Museo nacional de Noruega.

Imagen infrarroja de 'El grito' tomada por los esoecialistas del Museo nacional de Noruega.

Foto: Borre Hostland/The National Museum

Para Guleng, "la inscripción puede leerse como un comentario irónico, pero al mismo tiempo como una expresión de la vulnerabilidad del artista", preocupado por la posibilidad de una enfermedad mental hereditaria en la familia. No en vano su padre y su abuelo habían padecido lo que en aquella época se conocía con el nombre de melancolía, una depresión caracterizada por un fuerte sentimiento de culpa y dificultades para experimentar placer, síntomas que Munch también mostró a lo largo de su vida, y su hermana Laura acababa de ser ingresada en un psiquiátrico.

Un nuevo museo

Existen cuatro versiones de la obra más icónica de Munch. Este primer óleo, de 1893, dos dibujos en pastel, de 1893 y 1895, y otro óleo, realizado en 1910 y expuesto en el Museo Munch de Oslo. Esta última versión, realizada cuando el artista decidió instalarse definitivamente en Oslo, ha sido motivo también de un concienzudo estudio recientemente debido a que los colores se estaban desvaneciendo. Los especialistas del Museo Munch llegaron a la conclusión de que la progresiva "desintegración" de la pintura se debe a la composición de los pigmentos que usó el artista. El estudio debe servir para acondicionar la sala en la que se exhiba (hace años que se retiró de la vista al público) para rebajar todavía más su humedad.

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Por su parte, el "original" de 1893 se exhibía en la Galería Nacional de Oslo, cerrada en 2019 para facilitar la construcción y el acondicionamiento del nuevo Museo Nacional de Noruega y el traslado de todas las obras a su nuevo emplazamiento. El nuevo museo tiene previsto abrir sus puertas en 2022 con una gran colección de cuadros de Edvard Munch entre los que estarán el propio Grito o Autorretrato con cigarrillo, comprado por la Galería Nacional después de la exposición en 1895.