Grandes autores

Goethe, el genio del Romanticismo alemán

Novelista, dramaturgo, poeta y estadista, Johann Wolfgang von Goethe es considerado por muchos como el William Shakespeare de Alemania. Tras haber alcanzado el éxito literario durante su vida, el padre del romanticismo alemán sigue siendo una de las figuras más influyentes de la literatura moderna.

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Fallecido el 22 de marzo de 1832, Johann Wolfgang von Goethe está considerado uno de los poetas más importantes e influyentes de la literatura en lengua alemana. Su obra es el mayor exponente del movimiento Romántico y ha influido de tal manera en la literatura europea posterior que aún hoy en día es considerada por muchos un modelo a seguir.

De abogado a escritor

En su autobiografía titulada Dichtung und Wahrhei (Poesía y verdad), Goethe hace un retrato inolvidable de su infancia, que transcurrió en una gran casa aristocrática situada en Grosse Hirschgraben, una calle del centro de Fráncfort (que hoy en día es un museo). La niñez de Johann y de su hermana Cornelia, que fueron educados por tutores privados, transcurrió entre libros, cuadros y un teatro de marionetas que encendieron la chispa del rápido intelecto y la imaginación del futuro autor, uno delos pocos del renacimiento alemán del siglo XVIII que no tuvo necesidad, al menos en la primera mitad de su vida, de buscar patrocinadores para publicar sus obras.

La casa natal de Goethe, en Fráncfort, tuvo que ser reconstruida tras la destrucción que había sufrido durante la Segunda Guerra Mundial.

La casa natal de Goethe, en Fráncfort, tuvo que ser reconstruida tras la destrucción que había sufrido durante la Segunda Guerra Mundial.

Foto: CC

La niñez de Johann y de su hermana Cornelia, que fueron educados por tutores privados, transcurrió entre libros, cuadros y un teatro de marionetas que encendieron la chispa del rápido intelecto y la imaginación del futuro autor.

En 1765, Goethe se trasladó a Leipzig para estudiar derecho en su prestigiosa universidad. La institución estaba dirigida por el pintor y escultor alemán Adam Friedrich Oeser, que fue un acérrimo defensor de Johann Winckelmann, considerado el fundador de la Historia del Arte y de la Arqueología como disciplinas modernas. El joven Goethe tenía prácticamente terminada una obra de teatro de tema bíblico y una novela moralista cuando ingresó en la universidad. Organizó una lectura de estas obras ante sus amigos, pero tras ello consideró que no era lo suficientemente buenas y las quemó de manera ostentosa. Durante su estancia en Leipzig, Goethe se enamoró perdidamente de la hija de un posadero, pero esta prefirió casarse con un abogado lo que provocó una enorme depresión en el joven autor. Esta, unida a la tuberculosis que contrajo, obligó a Goethe a volver a casa de sus padres. Despechado, el escritor se vengó de la mujer que le había rechazado en la obra Die Mitschuldigen (Los cómplices, 1787), una comedia que describe el arrepentimiento de una mujer tras haberse casado con el hombre equivocado.

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Amores y desamores

Decidido a terminar sus estudios, Goethe se trasladó a Estrasburgo donde conoció al filósofo Johann Gottfried Herder, líder del movimiento intelectual Sturm und Drang (Tormenta e ímpetu). Los dos se hicieron íntimos amigos y Herder despertó en Goethe el amor por poetas clásicos como Homero, Píndaro, Ossian, Shakespeare así como por el Volkslied, término alemán empleado para definir una canción popular. La cultura tradicional alemana despertó un gran interés en Goethe, que viajó por el valle del Rin recopilando canciones populares que oía cantar a las mujeres en un esfuerzo por comprender mejor la cultura alemana en su forma "más pura". En el pequeño pueblo de Sessenheim conoció a Friederike Brion, y a pesar de que se enamoró profundamente de ella, la abandonó diez meses después por miedo al compromiso matrimonial.

Un joven Goethe conoció a Johann Gottfried Herder en Estocolmo. El ya reputado escritor alemán era el líder de un movimiento del romanticismo llamado "Sturm und Drang" que influyó de forma determinante en el autor de "Fausto".

Un joven Goethe conoció a Johann Gottfried Herder en Estocolmo. El ya reputado escritor alemán era el líder de un movimiento del romanticismo llamado "Sturm und Drang" que influyó de forma determinante en el autor de "Fausto".

Foto: CC

La cultura tradicional alemana despertó un gran interés en Goethe, que viajó por el valle del Rin recopilando canciones populares que oía cantar a las mujeres.

Tras graduarse, Goethe regresó a Fráncfort y se dedicó a estudiar filosofía, principalmente las teorías de Baruch Spinoza, considerado uno de los tres grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII, junto a René Descartes y Gottfried Leibniz. Sería en Fráncfort, en 1772, donde escribiría su primera obra dramática importante: Gotz von Berlichingen así como una de sus obras más famosas e influyentes, la novela Las penas del joven Werther, en 1774, donde narra el amor no correspondido entre el protagonista, un joven llamado Werther, y una mujer casada llamada Lotte. La novela tiene un final trágico, puesto que el joven acaba suicidándose. La obra es considerada en parte autobiográfica, ya que parece reflejar un episodio de la vida de Goethe: el amor que este sintió por una mujer casada llamada Charlotte Buff, que tampoco fue correspondido. Estas obras despertaron gran admiración en el público, convirtiendo a Goethe en el líder de la "revolución romántica" en Alemania. Fue en este período cuando empezó a trabajar en la primera versión de la que se convertiría en una de sus obras más emblemáticas: la primera parte de su Fausto, conocida por los eruditos como Urfaust.

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Una amistad en la corte

En 1775, Goethe viajó a Darmstad, donde se unió a la corte por invitación del joven duque Carlos Augusto de Sajonia-Weimar-Eisenach. El ambiente en la corte del duque era de una enorme riqueza intelectual, y estimuló al escritor, que acabó convirtiéndose en un eficiente servidor público hasta que se dio cuenta de que su nueva profesión interfería demasiado en su trabajo literario. Finalmente, en 1786, y con un permiso del duque, abandonó la corte para emprender un viaje de dos años por Italia que le serviría para reconciliarse consigo mismo y con su arte. A su regreso, en 1788, siguió manteniendo una buena amistad con el duque, a pesar de haber dejado sus cargos públicos, aunque fue nombrado director del Teatro Estatal de Weimar, institución que dirigió hasta 1813.

Se cree que el amor no correspondido que vivió Goethe con Charlotte von Stein pudo servirle como inspiración para escribir "Las penas del joven Werther" (1774).

Se cree que el amor no correspondido que vivió Goethe con Charlotte von Stein pudo servirle como inspiración para escribir "Las penas del joven Werther" (1774).

Foto: Cordon Press

El ambiente intelectual de la corte de Weimar estimuló a Goethe, que se convirtió en un eficiente servidor público hasta que se dio cuenta de que su nueva profesión interfería demasiado en su trabajo literario.

Con la seguridad que le daba el cobrar un sueldo fijo, Goethe pudo seguir volcado en sus muchos intereses, que comprendían materias tan diversas como la botánica, la anatomía, la geología y la óptica, llegando incluso a plantear una teoría distinta a la de Isaac Newton acerca de los colores. Su interés por la política lo impulsó a acompañar al duque en una campaña militar contra los franceses en 1792. También escribiría unos comentarios acerca de la Revolución francesa y las guerras napoleónicas. En 1794, Goethe conoció al poeta Friedrich von Schiller, con quien le uniría una gran amistad hasta la muerte de este en 1805. Esta relación produjo en Goethe una gran estabilidad emocional y gracias a ello pudo dedicarse por completo a su vida artística. Schiller animó a Goethe a seguir trabajando en su Fausto, en la que el autor no dejaba de hacer modificaciones y arreglos, sin estar nunca satisfecho con el resultado.

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La "Tumba de los príncipes"

Por fin, en 1805, Goethe envió el Fausto I completo, a su editor. Sin embargo, la guerra con Francia retrasaría su publicación dos años más. Tras la derrota del ejército prusiano en la batalla de Jena, Napoleón se apoderó de Weimar. Los soldados franceses llegaron a entrar en la casa de Goethe, donde encontraron a la pareja del escritor, Christiane Vulpius, que se defendió y peleó contra ellos. Afortunadamente para Goethe los franceses no emprendieron ninguna acción contra él y su familia, y el incidente quedó en nada. Finalmente, en 1806, Goethe se casó con Christiane con la que tuvo cinco hijos, de los que solo uno alcanzó la edad adulta. Christiane moriría en 1815 a consecuencia de un derrame cerebral.

Portada de una edición de "Fausto" de 1828.

Portada de una edición de "Fausto" de 1828.

Foto: CC

Finalmente, en 1806, Goethe se casó con Christiane con la que tuvo cuatro hijos. Christiane moriría en 1815 a consecuencia de un derrame cerebral.

Ya en su vejez, la producción artística de Goethe seguía siendo muy prolífica. El autor terminó su autobiografía en cuatro volúmenes, Dichtung und Wahrheit, y acabó otra edición de sus obras completas. Poco antes de cumplir los 74 años se enamoró de la joven Ulrike Levetzow, de 19 años, pero tanto ella como su familia rechazaron su propuesta de matrimonio, lo que empujó a Goethe a volcarse en la composición poética. En 1830, el viejo poeta tuvo que soportar la noticia de la muerte de una gran amiga de la corte, Charlotte von Stein, que se unía al fallecimiento de su protector y amigo, el duque Carlos Augusto, acaecida unos años antes. La salud de Goethe fue decayendo y empeoró gravemente cuando se enteró de la muerte de su único hijo en Italia, en 1830. Goethe se recuperó lo suficiente para terminar la segunda parte de Fausto en agosto de 1831, pero a principios del año siguiente murió de un infarto siendo enterrado junto a su amigo el poeta Friedrich von Schiller en la denominada "Tumba de los príncipes" (Fürstengruft), la cripta de los duques de Weimar en el cementerio de la localidad. Schiller y Goethe fueron enterrados allí por expreso deseo del gran duque Carlos Augusto, que quería que ambos artistas descansaran junto a él para siempre.