Prehistoria

Gobustán, arte paleolítico en Azerbaiyán

El arte rupestre paleolítico de este yacimiento del Cáucaso es objeto de un importante proyecto de investigación que busca dar respuesta a diversas preguntas: ¿cuándo surgió el arte rupestre prehistórico en Asia occidental? ¿Cómo cambió el estilo, la temática y la técnica del arte rupestre paleolítico? ¿Cuál es la relación entre espacio simbólico y espacio cotidiano?

Figuras humanas. Escena interpretada como una posible danza. Grupo de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid

Figuras humanas. Escena interpretada como una posible danza. Grupo de Prehistoria de la UCM.

Desde la última década del siglo XX, los estudios de arte paleolítico (anterior a 12.000 años) están siendo objeto de continuos debates, cambiando radicalmente nuestra comprensión sobre alguno de sus aspectos. Uno de ellos es su dispersión. Los continuos descubrimientos y algunas dataciones vienen a mostrar una realidad en la que Europa Occidental, y principalmente España y Francia, ya no son los núcleos principales de las primeras manifestaciones artísticas de la Humanidad.

El panorama actual es muy diferente del que conocíamos hace unos pocos años. Hoy sabemos que existe arte paleolítico en cavidades, abrigos o lugares al aire libre en lugares tan dispares y alejados entre sí como Inglaterra, Croacia, Grecia, Indonesia, Borneo, Timor, China o Egipto, y que la lista seguirá creciendo en Europa y Asia, y muy posiblemente en África y Australia. En este contexto, el complejo de arte rupestre prehistórico al aire libre de Gobustán, en Azerbaiyán, es clave por su localización en un área situada entre Europa y Asia, constituyendo un gran yacimiento con un enorme potencial para avanzar en el conocimiento de los orígenes del pensamiento simbólico del ser humano.

Hoy sabemos que existe arte paleolítico en cavidades, abrigos y lugares muy dispares y alejados entre sí.

Desde 2019, un equipo internacional, coordinado por el Grupo de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Ferrara, junto con arqueólogos del Museo-Reserva del Parque Histórico-Artístico de Gobustán, con el apoyo de la Fundación Atapuerca y bajo el patrocinio de la Fundación Palarq, ha emprendido un proyecto de investigación para dar respuesta a las numerosas preguntas que encierra este singular yacimiento: ¿Cuándo surge el arte rupestre prehistórico en Asia occidental? ¿Cómo se produce el desarrollo estilístico, temático y técnico del arte rupestre paleolítico? ¿Cuál es la relación entre espacio simbólico y espacio cotidiano? ¿Qué razón cultural, social o simbólica explica la enorme acumulación de arte rupestre en Gobustán?

Figuras humanas muy esquematizadas y animales (bóvidos) que se superponen abigarradamente.

Figuras humanas muy esquematizadas y animales (bóvidos) que se superponen abigarradamente.

Grupo de Prehistoria de la UCM

Grabados durante miles de años

Gobustán se sitúa en el extremo suroriental del Gran Cáucaso, en el lado occidental del mar Caspio. El yacimiento está vinculado a una meseta rocosa que cubre diferentes áreas en una zona semidesértica. El arte rupestre prehistórico de Gobustán y su entorno paisajístico fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2007, principalmente por sus valores geológicos. Sus más de 6.000 figuras grabadas en casi un millar de rocas muestran una amplia variedad temática y estilística que ejemplifican un largo recorrido con al menos 20.000 años de evolución.

Muchas de las rocas grabadas de Gobustán son auténticos palimpsestos, es decir, superficies sobre las que se grabaron motivos durante miles de años, unos encima de otros, superponiéndose, y que dotaron de una especial significación simbólica a los lugares. La situación de estos emplazamientos se transmitió de generación en generación. En ellos, los sucesivos grupos humanos ampliaron la decoración, reutilizando y modificando motivos previos y llevando a cabo, posiblemente, acciones rituales donde el espacio o la roca tendrían tanta o más carga simbólica que las propias figuras en ellas plasmadas.

Muchas de las rocas grabadas de Gobustán son superficies sobre las que se grabaron motivos durante miles de años, unos encima de otros, superponiéndose.

Por lo que hoy sabemos, el primer arte de Gobustán se corresponde con la representación de bóvidos, cabras y équidos, que muestran preferencia por cuerpos geométricos, prestando poca atención a la anatomía interior. Son figuras que no conforman escenas en un sentido narrativo y, en el mejor de los casos, cuando aparecen varias asociadas, representan "fotografías" de una escena real que muy posiblemente vieron los grupos paleolíticos de la zona. Su datación aún es controvertida, pero se puede aventurar, de un modo preliminar, que algunas de estas figuras tengan unos 20.000 años de antigüedad.

¿Espacios multifuncionales?

Es destacable, asimismo, la presencia de figuras humanas, masculinas y femeninas, algunas de dimensiones casi naturales, a veces asociadas formando posibles escenas de danza y otras veces relacionadas espacialmente con animales. Su cronología está aún poco definida, pero algunos datos proporcionados por excavaciones arqueológicas (algunos de los conjuntos de figuras en Gobustán están directamente asociados con restos arqueológicos vinculados a la actividad diaria, ocupando esta realidad y la simbólica un mismo espacio) permiten mantener la puerta abierta a proponer una datación de al menos 10.000 años. Además, el arte de Gobustán parece demostrar la existencia de espacios multifuncionales y de complementariedad de actividades rituales y de vida cotidiana. En Gobustán se da el caso, además, de que algunas de las paredes con grabados están cubiertas por sedimentos, lo que permite a los arqueólogos datar su ejecución. Esto es algo excepcional, existiendo en el mundo muy pocos casos como este.

Algunos de los conjuntos de figuras de Gobustán están directamente asociados con restos arqueológicos vinculados a la actividad diaria.

La adscripción de imágenes de embarcaciones al arte paleolítico continúa siendo muy controvertida, pero en el caso de Gobustán sería posible descubrir información contrastada que apoyase la hipótesis de la navegación en fechas muy antiguas. Más aún en un este yacimiento que se encuentra a escasos 4,5 kilómetros de la línea actual de costa del mar Caspio y que, en determinados momentos, se hallaba aún más cerca de los lugares en los que ha aparecido arte paleolítico.

La continuidad de los trabajos arqueológicos permitirá comprender mejor la complejidad simbólica vinculada a la aparición del primer lenguaje gráfico y a la comunicación formal, así como a los pensamientos e ideas de los grupos humanos paleolíticos. La tradición paleolítica de esta importante región localizada entre Europa y Asia muestra vínculos gráficos con otras áreas situadas a más de 4.000 kilómetros, lo que constituye un elemento clave para comprender la movilidad de los grupos humanos y los orígenes y mecanismos de la interculturalidad y la globalización.

Para más información sobre proyectos de arqueología y paleontología humana visita la web de la Fundación Palarq.

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