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Vista a vuelo de dron del geoglifo descubierto en la colonia de Santa Rosa, en el estado brasileño de Acre.

Glauco Capper
Vista a vuelo de dron del geoglifo descubierto en la colonia de Santa Rosa, en el estado brasileño de Acre.

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Glauco Capper

Desenterrando el pasado: episodio 52

Geoglifos del Amazonas, las misteriosas estructuras monumentales de la selva

Una primera campaña arqueológica en 2022 ha revelado algunos secretos sobre estas enormes estructuras ubicadas en la frondosa selva. Sin embargo, todavía queda mucho por investigar.

Una primera campaña arqueológica en 2022 ha revelado algunos secretos sobre estas enormes estructuras ubicadas en la frondosa selva. Sin embargo, todavía queda mucho por investigar.

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Glauco Capper

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

Hoy viajamos al pulmón de la Tierra, ni más ni menos que a la selva del Amazonas, para descubrir unas misteriosas construcciones. En nuestra aventura de hoy nos adentramos en la selva del Amazonas para descubrir unas estructuras que crean unos curiosos dibujos en la tierra.

Estas formas descubiertas en los 70 representan un verdadero misterio sin resolver, tanto que podríamos decir que nuestro equipo de investigadores de hoy están haciendo Arqueología en estado puro, pues no tienen más información que los restos materiales que ofrecen estas estructuras. No saben quiénes las desarrollaron ni con qué objetivos, ni siquiera tienen del todo claro cuáles podrían ser los usos que tuvieron.

En el capítulo de hoy descubriremos estos entramados (inexactamente llamados) geoglifos, averiguaremos las vicisitudes de excavar en la selva y también veremos cómo es eso de hacer arqueología desde cero. Adentrémonos en la aventura con un nuevo capítulo de “Desenterrando el Pasado”.

Antes de perdernos en la selva, descubramos a nuestro investigador de hoy, que nos guiará en esta aventura y que hará de representante del resto del equipo. Él es Agustín Díez. Agustín es doctorado en Prehistoria y actualmente es el director del Departamento de Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Valencia.

El proyecto que nos atañe está financiado por la Fundación Palarq, por la Universidad Federal do Acre y por el Instituto de Patrimonio Cultural del Gobierno de España. Y sus inicios son curiosos.

Si bien las estructuras fueron descubiertas en los años 70 a raíz de la deforestación de la selva del Amazonas, las pesquisas de nuestros investigadores se inician en el 2011 cuando la Dra. Ivandra Rampanelli fue a estudiar y a realizar su tesis a la Universidad de Valencia. Allí es donde coincide con Agustín, que además le dirige la tesis, y con ello nace la chispa de este proyecto que se materializará años después.

La cosa continúa en el año 2017, cuando finalmente Agustín va a visitar estas estructuras en persona, viaje que le permitió decidir cómo encaminar el proyecto. En sus propias palabras:

“Me permitió conocer a Pedro y Nélida y la gente que vive en la reserva extractivista Chico Mendes, que tenían un geoglifo al lado de su casa, que es lo que a nosotros nos llevó a ver ese sitio, pero que una vez que vieron la, o que les contamos lo importante que a nosotros nos parecía esta estructura que estaba allí al lado de su casa, nos dijeron pues: “aquí cerca dentro de la selva- que ellos explotan por ejemplo para sacar castañas de Brasil o…- pues aquí hay algunos más de esos”.

Resulta que hay muchos millares de estas estructuras, algunas visibles por causa de la deforestación, y muchas otras aún escondidas en la frondosa selva. A raíz de este contacto, Agustín decidió que era importante excavar algunas de estas estructuras que todavía estaban arropadas por la espesura. ¿Por qué mejor abordar estas últimas en vez de las que habían quedado al descubierto? Pues para poder excavar alguno de estos monumentos antes de que la deforestación los visibilizara y, por lo tanto, los alterara.

Así que, finalmente, en el año 2022 pudo llevarse a cabo la primera campaña de excavación.

Conociendo la selva amazónica

Antes de proseguir con el proyecto, situémonos. ¿Dónde estamos? Agustín nos ubica:

“Excavamos en la selva Amazónica en un sitio, para que se pueda situar la gente, donde confluyen Perú, Brasil y Bolivia, cerca de ahí, unos kilómetros al norte de la frontera. De hecho, aunque excavamos en Brasil, a veces vamos a hacer las compras a Bolivia, está cerca, dentro de las distancias de la selva que son distancias magníficas. Excavamos en lo que es Brasil se llama reserva extractivista Chico Mendes, que se llama Chico Mendes por un famoso defensor de la Amazonia que fue asesinado".

Esas reservas extractivistas son lugares donde el gobierno brasileño quiere proteger la naturaleza a la par que dar salida a los recursos naturales, pero de forma controlada y respetuosa. Y este punto es particularmente importante, porque, por desgracia no todas las acciones que se llevan a cabo en la Amazonia son igualmente respetuosas, más bien al contrario. Y es que la deforestación de la selva amazónica avanza a pasos agigantados.

Esto lo sabe bien el equipo de investigadores, que trabajan, como hemos mencionado antes, “a contrarreloj”, a pesar de hallarse en una zona de selva tupida. En palabras de Agustín:

“Donde excavamos es el borde de la deforestación, estamos muy cerca de la deforestación. Digamos que, a medida que nos adentrarnos en la selva podríamos llegar incluso a tribus no contactadas, pero digamos que nosotros excavamos justo en el momento en que la deforestación llega a la selva”.

¿Qué son los geoglifos?

Volvamos ahora a estas estructuras que se conocen como geoglifos, a pesar de que no lo son exactamente. Un geoglifo es una figura de gran tamaño que se halla en laderas o grandes llanuras, especialmente realizada por pueblos prehistóricos, que se graba directamente sobre el terreno o que se realiza con piedras.

Un ejemplo de geoglifo serían los de Nazca, en Perú, en los que hallamos diversos dibujos con forma de animales e incluso largas líneas de más de 200m de largo, que se cree que podían formar parte de una especie de calendarios astronómicos. Pero no, las estructuras que hoy nos atañen no parecen ser dibujos.

Entonces, ¿por qué les llamamos geoglifos? Pues realmente no se sabe muy bien, pero parece ser que cuando los descubrieron en los 70, a raíz de la deforestación, al verlos desde el aire pensaron que serían dibujos como los que hemos mencionado así. Pero en realidad, poco parecido guardan estas formas con los verdaderos geoglifos.

Y, ¿cómo son estas estructuras? Pues son estructuras monumentales de formas geométricas que están formadas en el terreno al excavar fosos a su alrededor. O sea que lo que desde el aire parece ser un dibujo es, en realidad, este foso excavado delimitado por el montículo de tierra resultante de dicha excavación.

Estas estructuras monumentales son, además, muy prolíficas, -puesto que se conoce casi un millar -y esto teniendo en cuenta que seguro que la frondosa selva guarda muchas más-. Adentrémonos ahora en el meollo de la cuestión. Vamos a desenterrar el misterio. O, mejor dicho: los misterios.

“Hay muchos misterios que resolver y es un verdadero desafío, digamos que excavar, hacer arqueología en el límite del mundo conocido que es donde empieza la selva, en el límite del conocimiento y sin un marco cronológico tan bueno como nos gustaría, el que nos gustaría tener”.

¿Y cuál es este marco cronológico? Agustín nos ilustra:

“Las dataciones radiocarbónicas que se han hecho hasta ahora sitúan estas estructuras más o menos desde el año 1.000 a.C. hasta el año 1.200 o 1.300 d.C. Hay algunas dataciones que son más antiguas y otras que son más modernas, pero digamos que el núcleo estaría ahí y sobre todo parece que el núcleo estaría hace 2000 justo en el cambio de era es cuando más dataciones hay, dentro de que hay muy pocas dataciones. Y que además uno de los problemas que se tiene con estas estructuras que son de tierra -lo que hay en el amazonas, que es un valle realmente sedimentario, es todo tierra, y es la misma tierra removida de un sitio a otro- es saber qué es lo que se está datando”.

Ahora sería importante abordar la cuestión de: ¿de quiénes estamos hablando? Es decir, ¿Quiénes realizaron estas estructuras?

Agustín nos cuenta lo que se sabe:

“Es arriesgado de decir. Hay algunas de las tribus actuales, en algunos de esos, sobre todo excavaciones que vienen haciendo el equipo de Pasinen de la universidad de Helsinki que ya se han excavado varios de estos monumentos. Pero son monumentos muy grandes que se excavan en una extensión limitada y de un conjunto muy grande se excavan unos pocos, ósea que, digamos que…"

"Y sí que parece que hay tradiciones cerámicas que se corresponden incluso con tribus actuales, o sea que parece que hay alguna continuidad en la forma de interpretar el simbolismo. Incluso hay algunos planteamientos que dicen que las propias formas de estos, las propias formas geométricas de estos monumentos tendrían que ver con decoraciones de las tribus actuales.

"No puede estar muy lejos de las tribus actuales, pero si no conocemos ahora todas las tribus actuales es difícil saber cuáles de esas tribus o cuáles de esos grupos, mejor que tribus humanas, fue el verdadero responsable de eso. O si solo fue un grupo, o fueron grupos diferentes”.

Interesante, parece que puede que los mismos grupos humanos que desarrollaron estas estructuras sigan habitando la selva en la actualidad, de poder confirmar esto, obtendrían gran información para resolver los enigmas a los que se enfrentan.

¿Cómo se desarrolla el proyecto arqueológico?

Volviendo a lo que ha dicho Agustín, parece que nuestros excavadores no son los únicos que están abordando el enigma de estos geoglifos, sin embargo, cabe destacar que, a pesar de nos ser los únicos, su proyecto tiene algo particular. Agustín nos ilustra:

“Lo que aporta nuestro proyecto es que estamos excavando dos estructuras, y otra que está cerca, pero que todavía no hemos comenzado a excavar pero que queremos excavar en el próximo futuro, que están dentro de la selva, entonces es la primera vez que alguien se enfrenta a una de estas estructuras arqueológicas sin que primero haya pasado una maquinaria pesada por ahí o sin que hay habido una “¿?” de tierras más allá que la propia evolución de la selva desde el momento en que se construyeron estas estructuras hasta este momento ”.

Y volviendo al misterio de quienes hicieron estos geoglifos, ¿qué nos dicen estas estructuras de la forma en que estas gentes se relacionaban con el espacio?

“Aquí todo son incógnitas, ¿no? porque una de las cosas que tenemos en el imaginario seguramente es eso: que la amazonia es un bosque prístino, pero todas estructuras en realidad nos están hablando de que el paisaje amazónico en algún momento fue diferente. Y el hecho de que haya casi un millar de este tipo de estructuras distribuidas en los estados de Acre, Rondonia y Amazonas en Brasil y incluso en Bolivia nos está hablando de un paisaje diferente y sobre todo de mucha actividad humana. Había muchos grupos humanos que utilizaban los recursos de la selva en una dimensión que, probablemente nosotros no nos dábamos cuenta hasta hace poco”.

Tampoco imaginemos que estas gentes debían relacionarse con la selva igual que lo hacemos actualmente. Para ilustrarlo, hace falta diferenciar entreusar y explotar: explotar es lo que hacemos nosotros ahora, que pone en peligro la pervivencia de la selva; y usar es lo que debían hacer estas gentes de las que hablamos, o lo que deben hacer hoy en día las tribus que aún habitan el amazonas.

Resulta que hay una gran incógnita en la forma de estas estructuras. Como hemos mencionado más arriba, se trata de estructuras de formas geométricas, pero las formas lejos de mantener una lógica estilística que permita teorizar sobre usos concretos, presentan una gran variabilidad para la que, por ahora no se tiene explicación. Así, por ejemplo, nuestros investigadores excavan estructuras de figuras combinadas: un pentágono, un círculo, un rectángulo…

Lo que si podemos aseverar que define a estas estructuras es ese foso que hemos mencionado antes, que está delimitado a lado y lado por los montículos de tierra resultantes de cavar el propio foso. También queda por dilucidar si estos fosos se terminaban con, por ejemplo, una empalizada o algo para protegerlos.

¿Para qué servían estos geoglifos?

Bien, lleguemos ahora a la parte más enigmática de estos geoglifos: la cuestión del uso. Y es que tal vez lo más complicado de la cuestión es determinar para qué eran estos espacios, ¿cómo se utilizaron?, ¿Cuál era su función exactamente?

Por el momento no se sabe cuál es la función realmente de estas estructuras, si son centros rituales, lugares a los que se acudía para hacer alguna ceremonia determinada, lugares de agregación, o son simplemente los poblados de estas gentes. Lo que es cierto es que la sensación cuando uno está dentro es particular. Según Agustín:

“Cuando uno está dentro de ellos digamos que se siente protegido del exterior. O sea que sí que está claro que, aunque cuando uno está dentro el foso no se ve mucho cuando está en el centro, sí que los túmulos que lo rodean, digamos que sí que la sensación que uno tiene es de estar claramente dentro de algo”.

Más allá de las sensaciones, ¿cuáles son las hipótesis de nuestros investigadores?

“Nuestra no sé si podemos decir nuestra hipótesis o nuestro deseo, no sé muy bien si es hipótesis o deseo, es que probablemente eran lugares de hábitat, eran poblados, ¿no? De hecho, etnográficamente se conocen en el Amazonas grandes plazas que están rodeadas de casas, ¿no?, y lo que es el centro está muy limpio ¿no?”.

Una vez averiguada la hipótesis, veamos qué dicen las evidencias que han hallado:

“La posición de los pocos restos cerámicos que hemos hallado y el hecho de que justo en el centro, cuando hemos hecho algún sondeo, no aparezca nada de material arqueológico, pero sí en los fosos o justamente en el borde de los fosos parece que podría ser eso: que son poblados que se organizan a partir de un espacio central".

Pero ojo, cabe destacar que, aunque estén barajando esta teoría de que eran zonas de habitación, esta no esta reñida con la idea de que podrían haber sido también lugares de culto o rituales, no olvidemos que, en las sociedades del pasado, o en estas sociedades que actualmente aún habitan el amazonas, lo ritual y lo doméstico no se separa, todo tiene un sentido dentro de la organización de su mundo.

¿Y cuál podría ser la explicación de la proliferación tan grande de estas estructuras? Agustín nos explica:

“Lo que puede ser es que haya una de estas estructuras que, si admitimos que es un poblado, está usando los recursos que hay alrededor y que hay un momento en que el propio uso de los recursos hace que se comprometa a lo mejor el equilibro, la reproducción y eso, la producción de esos recursos y entonces ese grupo humano decide desplazarse dos o tres kilómetros a buscar otras tierras que les aporten la misma fertilidad que tenían las anteriores o los mismos recursos que ellos mismos ya han explotado ¿no?”.

Hacer arqueología "en bruto"

Muchas son las teorías que nuestros investigadores han podido ir desarrollando, a pesar de la escasez de información previa y de las dificultades que la selva plantea para el estudio arqueológico. Y con esto llegamos al complicado tema de hacer arqueología, llamémosle, en bruto, es decir: cuando casi no hay evidencias o restos ni tampoco decenios de trabajos previos.

Y, para indagar en esto respondamos primero a la cuestión: ¿cuáles son, exactamente, los hallazgos que se han hecho en esta primera campaña?

Más allá del hallazgo más relevante, que es el de las propias estructuras, tanto las visibles como las que están en lo profundo de la selva, nuestros investigadores han hallado diversos tipos de cerámicas. Agustín nos cuenta sobre estos hallazgos y sobre los próximos pasos a seguir para el equipo:

“En cuanto a los hallazgos materiales hemos encontrado distintos tipos de cerámica entre los cuales se halla algunas cerámicas impresas que, a medida que se puedan ir excavando otros, probablemente nos permitirán intentar establecer grupos culturales como se ha hecho en otros sitios.

Y luego todo lo que se pueda sacar de los resultados de los análisis que todavía están en procesos nos permitirá hacer un marco climático de evolución de este momento y, sobre todo un marco cronológico más adecuado para la ocupación de estas estructuras”.

Como menciona Agustín, al haber realizado solo una campaña, esta primera en 2022, aún no disponen de la totalidad de los resultados de los diversos análisis de los hallazgos realizados, esto se debe, en parte, a las dificultades que plantea la burocracia a veces. Y es que, realmente excavar en la selva tiene toda clase de complicaciones, no solo arqueológicas, por aquello de que los materiales tienen difícil conservación, si no también por la cuestión puramente logística: las distancias de la selva son enormes, por lo tanto, ir a abastecerse de cualquier cosa es toda una empresa, y, además, el hecho de que la vegetación sea muy tupida también complica el uso de tecnología que los arqueólogos suelen utilizar, como los drones.

Pero, desde luego, estas complicaciones no van a mermar ni un ápice la determinación de nuestros investigadores por desentrañar los enigmas de estos geoglifos amazónicos.

Las preguntas de Desenterrando

Vamos ahora con los misterios de la casa: las preguntas de “Desenterrando” Empezamos, como siempre, por el principio: ¿Qué es lo que más te fascina de la evolución humana?

“Yo creo que lo que más me fascina de la evolución humana es que estemos aquí, ¿no? el hecho de que los seres humanos sigamos en la tierra es uno de los puntos fascinantes. Y una de las cosas que es fascinante es realmente la adaptabilidad del ser humano a diferentes medios ”.

Así es, sin duda es uno de los puntos fuertes de nuestra especie. Pasemos ahora a la segunda pregunta: ¿Por qué elegiste tus estudios?

“Mi razón principal para estudiar arqueología fue el vivir en Cantabria y estar expuesto a las cuevas prehistóricas con arte prehistórico como Altamira, el castillo, Covalanas o tantas otras, y tener la oportunidad de estudiar en un sitio que está muy bien dotado arqueológicamente ”.

No hay como nacer cántabro para emocionarse con la prehistoria y la evolución humana, la verdad. Llegamos ahora a la tercera y última cuestión: ¿Cómo crees que tu investigación puede ayudarnos a repensar nuestro futuro como especie?

“Yo creo que conocer el pasado nos abre una ventana al futuro. Sobre todo, conocer la evolución, ahora que estamos en tiempo de cambio climático, cuál ha sido la evolución del clima y cómo los grupos humanos se han adaptado con diferentes estrategias socio-ecológicas y en algunos momentos han tenido resiliencia, y eso. Lo cual nos abre una ventana de optimismo, pero también de alerta para que, si queremos seguir en un planeta vivo, tenemos que tomar alguna responsabilidad”.

Así es, el estado ideal para afrontar los retos que se nos presentan sería el del optimismo responsable, sin duda.

Hasta aquí nuestra aventura en la Amazonia, esperemos que Agustín y el resto del equipo vayan pudiendo tirar del hilo para descubrir los misterios de estas estructuras, y que, en efecto, sus hallazgos nos puedan inspirar para afrontar con la mayor esperanza los cambios que se avecinan.