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 Stone wall ruins near Shoshong village, Botswana

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 Stone wall ruins near Shoshong village, Botswana

Stone wall ruins near Shoshong village, Botswana

Ruinas de murallas de piedra cerca de la ciudad de Shoshong, Botsuana.

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Desenterrando el pasado: Episodio 43

Descubriendo las monumentales ciudades de piedra de Botsuana

De la mano del Proyecto GEA (“Geo-Etno Arqueología y el uso del espacio”), viajamos a Botsuana, en el corazón de África, donde descubriremos los restos de unas gigantes ciudades que se habitaron entre el año 1000 de nuestra era y finales del 1700, e incluso hasta 1800, en algunos casos.

De la mano del Proyecto GEA (“Geo-Etno Arqueología y el uso del espacio”), viajamos a Botsuana, en el corazón de África, donde descubriremos los restos de unas gigantes ciudades que se habitaron entre el año 1000 de nuestra era y finales del 1700, e incluso hasta 1800, en algunos casos.

 Stone wall ruins near Shoshong village, Botswana

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Ruinas de murallas de piedra cerca de la ciudad de Shoshong, Botsuana.

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

En el capítulo de hoy viajamos a Botsuana, cerca del río Okavango, en el corazón de África, donde descubriremos los restos de unas gigantes ciudades que se habitaron entre el año 1000 de nuestra era y finales del 1700, e incluso 1800 en algunos casos.

Ahondaremos en el origen de estas ciudades: tanto el origen real, como el origen distorsionado que le atribuyeron los colonizadores. Profundizaremos también en las dificultades que entraña la excavación de estos emplazamientos y descubriremos una novedosa forma de hacer arqueología. Y no solo eso, averiguaremos más sobre el trabajo historiográficooral y reivindicaremos el papel, tanto histórico como futuro, de África.

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Antes de nada, conozcamos al que será nuestro guía en el viaje de hoy: Stefano Biagetti. Stefano es italiano, de Roma concretamente, doctorado por la University College de Londres, y actualmente trabaja en la Universidad Pompeu Fabra, a donde se trasladó gracias a un proyecto europeo. Es arqueólogo antropólogo africanista y dirige el proyecto GEA.

Nuestro proyecto de hoy “Geo-Etno Arqueología y el uso del espacio” está financiado por la Fundación Palarq y cofinanciada por la Universidad de Botsuana y la Botsuana Society. Además, cuentan con el apoyo del National Museum of Botsuana, que es la autoridad que extiende los permisos para excavar. El proyecto lleva, hasta la fecha, 3 campañas.

¿QUÉ ES LA GEO-ETNO ARQUEOLOGÍA?

Lo que más nos sorprende al aproximarnos al proyecto es este concepto compuesto tan largo: Geo-Etno Arqueología. ¿Qué es?

Es una especie de fusión de diversas ciencias que nos permite aprender mucho sobre las modificaciones antrópicas de cualquier lugar. Stefano lo explica con más propiedad:

“La Geoetnoarqueología estudia lo que se queda en la tierra de las actividades humanas. Es decir, utiliza herramientas de ciencias como la geología, por ejemplo, la biología y la química, para estudiar los restos, los micro-restos, de las actividades humanas en el presente”.

Así, la GEA estudiaría lo que queda en la tierra de cuando un grupo humano acorrala las ovejas, o lo que permanece de una hoguera. También permite identificar los diversos usos que se da a los espacios, distinguiendo entre un lugar en el que se come, o se duerme, o se guardan ciertos materiales u otros, etc.

Pero la Geo-Etno Arqueología también viene a suplir un “problema estructural” de la propia arqueología: al ser una disciplina occidental nacida en Europa para excavar ciudades, como Troya o Roma, no está demasiado cualificada para obtener información de otros tipos de agrupaciones humanas, como por ejemplo: grupos de cazadores recolectores, o sociedades de tipo pastoril.

LOS ASENTAMIENTOS AMURALLADOS DE BOTSUANA 

Más adelante veremos cómo se sirve nuestro investigador de esta disciplina para abordar el yacimiento que nos ocupa. Hablando del cual, ¿dónde se halla exactamente? Nos encontramos en Botsuana, al sur del continente africano, cerca de… Mejor que sea el propio Stefano quien nos haga de guía:

“El lugar donde trabajamos en Botsuana está bastante cerca del confín norte de Sudáfrica y es una zona semiárida muy llana. La vegetación se caracteriza por acacias y plantas típicas de zonas áridas, o sea, arbustos principalmente. Más cerca del río Ocavango hay más vegetación y, obviamente, es una zona conocida por la abundancia de animales salvajes como elefantes, jirafas, cebras, también leones”.

Bien, ahora no solo sabemos dónde nos hallamos, sino que además sabemos cómo es el paisaje que nos rodea, y quiénes son sus moradores principales.

Lo que Stefano y su equipo estudian aquí son unas monumentales estructuras de piedra, la mayoría con forma circular, muy similares entre ellas, que se hallan distribuidas en diversos asentamientos. Estas estructuras llamadas Asentamientos Amurallados de Piedra (SWS por sus siglas en inglés) son bastante recientes. De hecho, son bastante cercanas a nuestros tiempos.

“Son bastante recientes porque este fenómeno de los “stone walling” empieza después del año 1000 d.C y llega hasta el final de 1700, incluso 1800 en algunos casos. O sea, se acaba cuando los ingleses toman posesión de la última parte del África libre que quedaba ahí. Entonces toda la estructura social, el estilo de vida cambia rápidamente y esas estructuras se abandonan”.

Así que el hecho de que sean tan cercanas al presente permite a nuestros investigadores desarrollar un tipo de investigación particularmente curiosa. ¿Os imagináis poder saber de una civilización y las gentes que la habitaron, no por medio de textos y documentos escritos, si no a través de la tradición oral de aquellos que aún habitan ese lugar? Pues eso es exactamente lo que pueden hacer nuestros investigadores: trabajar con lo que se conoce como historia oral.

“Es otra cosa que se hace bastante poco en Europa porque nuestra historia no es oral; es decir, las fuentes no son orales. Aquí no hay nada escrito porque estamos hablando de sociedades que no han tenido la necesidad nunca de utilizar escritura; entonces, la parte material la puede investigar solo la arqueología. La historia oral se puede hacer entrevistando personas, recogiendo cuentos, canciones, poesías que, de alguna forma, nos ayudan a reconstruir un poco un mundo que parece tan lejano, pero que no lo es". 

Muy bello este tipo de investigación que se hace a través de entrevistas, poemas, canciones…

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Volviendo a las SWS. Los primeros en darse cuenta de la existencia de estas construcciones (los primeros europeos, claro) fueron los portugueses, allá por el año 1500 y algo, informados por comerciantes árabes que les dijeron que había enormes ciudades de piedra en el sur de África.

Entonces, los portugueses llegaron y vieron esas magníficas ciudades con enormes murallas de varios metros de alto, que de hecho aún se pueden ver. Pero los portugueses no fueron más allá. Descubramos qué sucedió entonces:

“Los portugueses no entraron mucho, porque como eran navegadores, les gustaba más el aspecto de las relaciones comerciales. Los ingleses, que son más sistemáticos (siempre lo han sido a lo largo de la historia) entraron y, efectivamente, notaron esas ciudades. Estamos hablando del 1800 y algo. Después empezaron algunas excavaciones, más que nada para buscar oro, o algo así. Excavaciones que fueron muy destructivas, más de lo normal. Más de lo que pasó en otras partes del mundo”.

Sí, y, de hecho, eso no es lo peor. Lo sorprendente viene cuando estos ingleses empiezan a plantearse quiénes pudieron construir estas enormes ciudades de piedra, y huelga decir que sus hipótesis fueron bastante desacertadas, por decirlo con suavidad.

“Y, de todas formas, negaron que hubiesen sido los africanos quienes construyeron esas ciudades. Se inventaron que era lo que quedaba del reino de Saba. Y luego, la otra hipótesis fue que fueron los fenicios quienes construyeron esto. O sea, la cosa más complicada para no decir que había sido la gente que seguía viviendo ahí, al lado de esas construcciones”.

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Pues sí, parece que necesitaban buscar alternativas. Asumir que esa gente era dueña de su territorio e historia era demasiado para los colonizadores ingleses. Al final fue una mujer, una arqueóloga, llamada Gertrude Caton-Thompson, la que pudo ver la realidad más allá de los prejuicios.

“Fue una mujer, fue Gertrude de Caton-Thompson la primera que dijo: no, esto es un producto africano y lo hicieron los antepasados de esas personas que viven ahí; estudiando la cerámica, estudiando las características arquitectónicas. Y esto fue un cambio, digamos, bastante importante."

"Negaron que hubiesen sido los africanos quienes construyeron esas ciudades. La cosa más complicada para no decir que había sido la gente que seguía viviendo ahí, al lado de esas construcciones” 

"Esto simplemente demuestra que la arqueología muchas veces se ha puesto al servicio de los objetivos de los colonizadores que querían, de alguna forma, demostrar el nivel muy bajo de las sociedades y de las tierras que iban ocupando, quitando cualquier éxito. Como si esas comunidades no hubiesen sido capaces de construir, de realizar algo importante, algo monumental. O sea, quitar cualquier forma de capacidad a las comunidades locales autóctonas”.

LA ESTRATIGRAFÍA COMO FUENTE DE INFORMACIÓN

¡Menos mal! Por suerte el sentido común acaba imponiéndose, y las evidencias acaban hablando por sí mismas. Pero volvamos a nuestras construcciones. Resulta que son bastante complejas de excavar, porque tienen muy poca estratigrafía. ¿Y qué es esto? La estratigrafía es el estudio de las diversas capas o estratos del suelo y las rocas. Así que digamos que estos yacimientos tienen pocas capas de las que poder extraer información arqueológica. ¿Y cómo es esto? Pues Stefano nos ilustra:

“Otra característica de estos yacimientos es que son, por un lado, imponentes, visibles, monumentales. Tienen muy poca estratigrafía, así que el registro arqueológico es muy escaso debido al hecho de que, cada vez que moría el rey, estas comunidades se movían. Entonces podemos imaginar, y sabemos, que cada 15 o 20, o incluso menos años, todas estas ciudades tan monumentales se abandonaban.

¿Cómo, cómo, cómo? ¿Dice Stefano que estas gentes construían estas enormes ciudades para abandonarlas a los 15 o 20 años? Claramente esto a nosotros nos suena a chino. La mayoría de las ciudades europeas tiene cientos de años, y han sido habitadas desde su fundación hasta el presente de forma ininterrumpida. Vamos, que nadie se ha movido de ahí. Por ejemplo, la ciudad de Roma.

"Estos yacimientos tienen muy poca estratigrafía, así que el registro arqueológico es muy escaso debido al hecho de que, cada vez que moría el rey, estas comunidades se movían."

“Como resultado, estas ciudades de piedra hasta ahora no se han estudiado. La arqueología, obviamente, se basa en las excavaciones. Si nosotros no podemos sacar datos desde contextos arqueológicos, sacar material para fechar el carbono 14, sacar una secuencia cultural excavando, podemos decir bastante poco. Estos yacimientos han sido estudiados, más que nada mapeados; los arqueólogos hasta ahora han estudiado la morfología, han estudiado la presencia o ausencia de algunas estructuras más o menos grandes, estructura arquitectónica me refiero. Pero claro, excavar no se ha podido excavar de verdad hasta ahora”.

Bueno, bueno, eso de que no se ha podido excavar no es exactamente cierto. De hecho, la única parte de los yacimientos que tenía cierta estratigrafía eran los basureros, o como los llama Stefano: los basurales. Sí, has oído bien, los basureros de ciertas construcciones han arrojado una chispa de luz al asunto de los datos.

Gracias a ellos se han podido aventurar hipótesis como que los basureros con más restos animales pertenecían a construcciones en las que vivían personas de más altos rangos, por ejemplo. Sobre el hallazgo de estos basurales nos hablará Stefano más adelante. Sin embargo, la estratigrafía de estos basureros sigue siendo muy escasa. Al final, estos emplazamientos eran habitados durante un máximo de 15 o 20 años.

EL MÉTODO DE ANÁLISIS A TRAVÉS DE RAYOS X

Entonces, ¿qué les queda a Stefano y su equipo para poder indagar en el pasado de estas construcciones? Pues resulta que han desarrollado un método de lo más futurista para poder investigarlas de forma muy exhaustiva, y aquí es donde entra la disciplina de la Geo-Etno Arqueología que hemos explicado al principio del capítulo.

“Empezamos a desarrollar un método que se basaba en el estudio de los marcadores antrópicos, que son elementos y evidencias químicas y biológicas que se encuentran en el sedimento. Nosotros, hoy en día, sabemos que cada actividad humana deja en el suelo unos elementos químicos y biológicos bastante típicos, por ejemplo: si preparamos comida es bastante probable que encontremos elementos como el calcio o el estroncio, si procesamos cereales es probable que encontremos silicio. Hay asociaciones de elementos que nos indican, nos dan una idea, de lo que podría haber ocurrido en una determinada área del yacimiento”.

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¿Y cómo podéis estudiar esas pequeñas partículas? Como no sea con una lupa de mucho aumento....

“Hoy en día existe una tecnología que permite hacer estos análisis de forma muy rápida y de bajo coste. Se llama fluorescencia de rayos X. Son rayos X, como cuando vamos a hacer una radiografía o vamos al dentista, o nos rompemos una pierna. Pero en este caso, se estudia la fluorescencia de estos rayos; es decir, cómo estos rayos van y vuelven a través de un analizador portátil. Es como si fuera una pistola que dispara, y en un par de minutos nos dice la composición química de lo que estamos analizando”.

"Sabemos que cada actividad humana deja en el suelo unos elementos químicos y biológicos bastante típicos."

¡Qué tecnología tan futurista! ¡Casi como si empuñaran una pistola láser! Bromas aparte, esta técnica es especialmente útil en yacimientos como los que tienen entre manos por dos motivos distintos:

  • Permite cubrir grandes áreas mucho más deprisa que la excavación al uso.

  • Permite obtener datos incluso en yacimientos de muy baja estratigrafía como estos.

Además, también es una técnica mucho menos invasiva que la excavación tradicional. Bueno, nada invasiva en comparación.

“La excavación arqueológica es invasiva, en el sentido de que excavando quitamos tierra que luego no podemos reponer. Una vez que eso se ha quitado, tú has destruido los contextos arqueológicos que vas estudiando a la vez. O sea, que quitando tú registras, pero estás destruyendo”.

Suerte de la pistola, entonces. Y luego, ¿qué se hace con todos esos datos que se obtienen?

"Y luego, obviamente, hay una fase de post procesamiento en que miramos los resultados de la fluorescencia de rayos X, y través de técnicas geoestadísticas modelamos la distribución de los elementos. O sea, creamos mapas de la distribución de estos elementos y de cómo los elementos varían y esto nos ayuda a interpretar el yacimiento”.

LA HISTORIA, UN PUZZLE CON VARIAS PIEZAS

¿Recordáis lo que hemos mencionado antes sobre los basureros? Que según los restos en ellos hallados podemos aventurar un uso u otro. Pues gracias a esta tecnología, Stefano y su equipo han podido contextualizar muchas más estructuras. Porque imaginaos llegar a estos yacimientos y encontrar más de una veintena de estructuras de piedra circulares prácticamente idénticas entre sí, y tener que discernir los usos que se les dieron a cada una. Difícil, ¿verdad? Pues gracias al muestreo han podido identificar algunos de estos usos: almacenes de cerámica, áreas de procesamiento de alimentos, corrales para ganado..., y sí, por supuesto, basureros.

“O sea, que hemos podido interpretar y entender cómo se utilizaba el espacio adentro de esta ciudad que está hecha por estructuras iguales, sin excavar. Así que uniendo el saber que proporcionan estas partículas de diversos materiales con los testimonios de la parte de historia oral del proyecto, nuestros investigadores han podido reconstruir parte de la historia de estas gigantescas construcciones."

“Nosotros sabemos que había clases sociales porque este proyecto de arqueología va paralelamente a un proyecto de historia oral que permite reconstruir. Porque claro, estamos hablando de ir hacia atrás algunas generaciones. Al final hablamos de hace 150 o 200 años; tampoco es para tanto. Hay cuentos, hay historias, y entonces sabemos que en el yacimiento que estamos excavando, había una familia real y hemos encontrado el “basural” de la familia real. Que dicho así no parece gran cosa, pero para nosotros fue encontrar un poco la manera de sacar provecho de la historia oral”.

Qué gustoso poder unir las piezas obtenidas de la arqueología con todo ese saber oral inmaterial. En las tres campañas que dura el proyecto, Stefano y su equipo han podido mapear diversas estructuras y, basurero mediante, determinar quiénes debían habitar algunas de ellas. De hecho, incluso han ganado un importante premio.

“Este proyecto, que es un proyecto piloto para desarrollar una metodología, me ha llevado a ganar un proyecto europeo, un ERC, un Consolidator Grand, precisamente gracias a lo que hemos hecho con la ayuda de la fundación Palarq”.

Maravilloso. ¿Y cuáles serán los próximos pasos de este premiado proyecto piloto?

“Los pasos a seguir… Queremos seguir con el muestreo y los análisis con la fluorescencia. Queremos muestrear otro yacimiento cerca de lo que hemos muestreado para comparar un poco los resultados y para, digamos, hacer un poco más robusta nuestra metodología y ver si, efectivamente, hay patrones que se puedan ver en todos los yacimientos”.

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Esperemos que tengan éxito en estos próximos pasos. Vayamos ahora a conocer un poquito más personalmente a nuestros investigadores. Tocan las archiconocidas preguntas de Desenterrando.

Empezaremos preguntando: ¿qué es lo que más te fascina de la evolución humana?

“Lo que me fascina más de la evolución humana es intentar entender cómo es posible que, al final, nosotros como homo sapiens nos hemos quedado solos. O sea, al final, todas las otras especies, los otros géneros de homo se han extinguido y nosotros nos hemos quedado solos. Si tu piensas por ejemplo en los felinos, hay varios ¿no? Hay el león, el tigre y todo. Y nosotros estamos solos. Y eso desde un punto de vista biológico no es una buena señal porque significa que estamos muy cerca de la extinción”.

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¿En qué momento de la historia te hubiera gustado vivir?

“Yo creo que este es un momento muy interesante para vivir, hoy en día. Creo que, empezamos a tener una idea más clara de lo que somos como especie gracias a la arqueología, y no lo digo porque soy arqueólogo. Pero lo digo porque en los últimos años, los últimos 20 o 30 años, las nuevas tecnologías sí que nos han permitido entender cosas que antes podíamos solo imaginar, como por ejemplo, el hecho de que los neandertales y los sapiens en un punto se cruzaron, y otros eventos que ahora parecen increíbles pero estamos empezando a entender. Los estamos empezando a ver y a reconstruir lo que pasó”.

¿Qué gran descubrimiento arqueológico te hubiera gustado desenterrar?

“Por ejemplo, pensamos en la Isla de Pascua ¿no? Ahora sabemos que aquella sociedad se extinguió, digamos, porque aprovecharon demasiado los recursos naturales. Esto es un hecho, no es un cuento. Me gustaría ver si algunas de estas recomendaciones o de estas historias que nosotros podemos proponer como arqueólogos puedan servir, de alguna forma, para mejorar el futuro o mejorar nuestras vidas. Esto es un poco lo que me gustaría. O sea, más que descubrir algo que ya se ha descubierto, es descubrir que nosotros, como arqueólogos, como comunidad, hemos sido capaces de jugar nuestro papel en este contexto mundial. La arqueología es bonita, es muy divertida, pero a nosotros nos gusta pensar que la historia, no importa cuán antigua sea, la memoria de la historia, es algo que se tiene que preservar y se tiene que difundir y aprender para que algunos errores no se repitan. Esto se oye mucho, pero bueno”.

Antes de terminar el capítulo de hoy, a Stefano le gustaría hacer un pequeño alegato respecto a los estudios africanos y la poca presencia que tiene en el currículum de aprendizaje europeo en general.

“He visto los libros de historia que se usan en Italia, que se usan aquí en España, y en estos libros, África está completamente ausente, con la única excepción de Egipto, que tampoco se considera África; cuando ya sabemos que el papel de toda África para la construcción del reino faraónico fue determinante. Bueno, me gustaría señalar, remarcar una vez más, que África no se estudia, África no es parte de ningún itinerario formativo de nuestros estudiantes y esto es una elección de quien escribe estos libros, de quien coge las cosas, de quien excluye algunos puntos y pone otros."

"Por ejemplo, en lo que estamos estudiando nosotros, estos reinos de las ciudades de piedra, estamos hablando de un Estado. Cuando hacemos la teoría del origen del Estado, nunca pensamos en algo africano, con la excepción de Egipto. Mientras que África está llena, por ejemplo, de ejemplos de estado diferentes de aquellos de Europa. Y estudiar esto significaría fortalecer y ampliar las teorías del origen del estado. Esto, por ejemplo, se hace muy poco. Y ejemplos desde África siempre faltan”.

Sin embargo, nuestro investigador es optimista. Al fin y al cabo su vista y la de tantos investigadores e investigadoras occidentales está puesta sobre el continente africano, y, de hecho, el propio continente es clave para diseñar el futuro que nos espera.

“Es verdad que, desde Europa, hay una presión muy fuerte hacia África. O sea que el Consejo Europeo de Investigación, por ejemplo, sí tiene muy claro que se tienen que generar dinámicas de intercambio, de fomentar movilidad del personal. Porque, claro, África va a ser la protagonista de los próximos años. África está llena de recursos, los africanos como personas están presionando mucho hacia nosotros, y nosotros también estamos presionando muchísimo”.