Antiguo Egipto

¿Fueron realmente esclavos? La historia detrás de los constructores de las pirámides

Son muchos los mitos que giran en torno a la construcción de las pirámides de Gizeh, en Egipto, pero tal vez el más extendido es el de que sus obreros fueron esclavos del faraón.

El pueblo de las pirámides

El pueblo de las pirámides

El pueblo de las pirámidesEn esta panorámica de la llanura de Gizeh, con las grandes pirámides de la dinastía IV al fondo, puede verse en primer término los restos del poblado de quienes las construyeron, descubierto en 1988 por el egiptólogo Mark Lehner.

Kenneth Garrett

Dos mil años después de que fuese erigida la Gran Pirámide, el historiador Heródoto viajó a Egipto y, asombrado por la descomunal construcción, preguntó a los egipcios cómo pudo realizarse aquella obra monumental. A ojos del autor griego, el faraón que ordenó su realización solo podía ser un tirano que había esclavizado a su pueblo. La idea errónea de que las levantaron miles de esclavos siendo azotados despiadadamente, reflejada en algunas películas de Hollywood, surge de estos relatos. Como los antiguos egipcios dejaron información limitada sobre cómo se organizaban y vivían los trabajadores de las pirámides, durante mucho tiempo Heródoto ha sido una fuente de referencia. Sin embargo, recientes descubrimientos arqueológicos y el análisis de algunos textos arrojan muchas dudas sobre los datos del autor de Halicarnaso.

Los grandes reyes de la dinastía IV

Los grandes reyes de la dinastía IV

Los grandes reyes de la dinastía IV

La pirámide de Kefrén, la segunda más grande de Gizeh, asoma por detrás de la Gran Pirámide erigida por su padre Keops. La de Kefrén es la única que conserva parte de su revestimiento de piedra caliza en la cúspide.

Nick Brundle / Getty Images

Un punto controvertido es el del número de trabajadores. Heródoto relata que el rey Keops «ordenó a todos los egipcios trabajar para él». Indica que fueron necesarios turnos de 100.000 trabajadores para llevar a cabo la construcción de su pirámide. Por su parte, Diodoro de Sicilia, autor de la Biblioteca histórica, dice que toda la obra se acabó en veinte años con la ayuda de 360.000 hombres.

Obreros

Obreros

Obreros arrastrando un gran bloque de piedra en la fase inicial de la construcción de una pirámide.

Henning Dalhoff / SPL / AGE Fotostock



Sin embargo, hoy se calcula que los obreros empleados en la construcción de la gran pirámide fueron entre 25.000 y 30.000. Muchos podían ser trabajadores permanentes, pero había otros temporales. Es posible que estos últimos se incrementaran durante los meses de la inundación del Nilo, cuando el trabajo de los campesinos se reducía y quedaban disponibles para otros menesteres.

Cronología

Las míticas pirámides

2589-2566 a.C.

Keops, faraón de la dinastía IV, encarga al arquitecto real Hemiunu la construcción de su pirámide en Gizeh.

2558-2532 a.C.

Kefrén, hijo de Keops, manda erigir su propia pirámide junto a la de su padre. Es la segunda más grande de Egipto.

2532-2503 a.C.

Micerino, hijo de Kefrén, levanta su pirámide, mucho más pequeña que las de sus antecesores, en la meseta de Gizeh.

Siglo V a.C.

Heródoto viaja a Egipto y visita la Gran Pirámide, de la que dice que fue construida por un ejército de esclavos.

Siglo I a.C.

Diodoro de Sicilia narra en su Biblioteca histórica que la Gran Pirámide se hizo en 20 años con 360.000 hombres.

1988

Mark Lehner descubre la llamada Ciudad Perdida, el poblado donde vivieron los constructores de las pirámides.

 

Keops

Keops

El faraón Keops representado en una pequeña estatuilla de marfil. Museo Egipcio, El Cairo.

Scala, Firenze

Desafío logístico

La edificación de la gran pirámide y su complejo funerario asociado supuso un enorme desafío organizativo para los egipcios de hace 4.500 años. Tal cantidad de trabajadores, empleados en funciones muy distintas, solo podía ser eficaz si estaban coordinados a la perfección. No solo había que organizar a quienes trabajaban en las canteras, el transporte o la construcción propiamente dicha, sino también a los responsables del suministro de otros materiales de construcción, embarcaciones, alimentos, combustible, instalaciones de hornos metalúrgicos y cerámicos, almacenes o alojamientos para los trabajadores.

Sin duda, el trabajo más duro era el de los canteros. Los distintos materiales –alabastro, granito, basalto, grauvaca o diorita– se extraían de canteras lejanas, situadas cientos de kilómetros Nilo arriba o incluso en zonas desérticas, adonde se enviaban expediciones lideradas por jefes de tropa, con un equipo compuesto por escribas, exploradores, soldados, canteros y oficiales.

 

Las canteras de granito de Asuán

Las canteras de granito de Asuán

Las canteras de granito de Asuán

Durante miles de años, los egipcios extrajeron de las numerosas canteras de granito de Asuán, en la primera catarata del Nilo, esta dura piedra necesaria para erigir estatuas y obeliscos, y que fue empleada en la cámara funeraria de la pirámide de Keops. 

SPL / AGE Fotostock

El director general de todo el proyecto constructivo era el «Inspector de todos los trabajos del rey». En la época del faraón Keops, ese cargo lo ejerció Hemiunu, un miembro de la familia real que también fue visir. Es posible que el príncipe Ankhaf dirigiera la construcción de la pirámide en la parte final del reinado de su medio hermano Keops.

 

Hemiunu, el arquitecto

Hemiunu, el arquitecto

Hemiunu, el arquitecto

Miembro de la familia real y visir y jefe de obras de Keops, Hemiunu fue el arquitecto de su pirámide. En la imagen, estatua de Hemiunu en el Museo Roemer-Pelizaeus, Hildesheim. 

Scala, Firenze

En un texto de la dinastía VI, un capataz se queja de no haber recibido la ropa para sus obreros

Por debajo del Inspector de todos los trabajos había una larga serie de inspectores de diferentes rangos, cuya función era supervisar el trabajo de los operarios. Había un jefe de panaderos, responsable de la producción de las miles de piezas de pan con que se sustentaban los trabajadores. También había encargados de la producción de cerveza. Otro era el inspector de los lavaderos, con la responsabilidad de recoger, lavar y redistribuir la vestimenta de los trabajadores. Las fuentes mencionan igualmente a los productores de cerámica, de la que han quedado miles de fragmentos, especialmente de los recipientes para el pan (bedja); a los encargados de la obtención de combustible; a los aguadores que transportaban el líquido en grandes recipientes cerámicos a lomos de burros desde el Nilo hasta el lugar de trabajo, o a los encargados de los diversos talleres de producción artesanal a los cuales otros obreros enviaban las materias primas. 

El control de los súbditos

El control de los súbditos

El control de los súbditos

A lo largo de la historia de Egipto, el control de todos aquellos que trabajaban para el Estado fue de gran importancia, como muestra  este registro de obreros de época ramésida. Museo Británico, Londres.

RMN-Grand Palais

Un documento de la dinastía VI hallado en Saqqara nos pone al tanto de los fallos que en ocasiones podía haber en este entramado de inspectores y trabajadores de diverso tipo. Se trata de una carta en la que un capataz de un grupo de trabajadores de la cantera de Tura se queja a su superior por no haber recibido las vestimentas de sus obreros, con el retraso que ello estaba generando en los trabajos.

Herramientas

Herramientas

Cincel de cobre usado para quebrar la piedra. 

K. Garrett / NG

La composición de los equipos

Posiblemente, la unidad laboral de mayor tamaño estaba constituida por 2.000 trabajadores, suma de dos grupos de 1.000 hombres. Gracias a unos grafitos hallados en la pirámide de Micerino sabemos que uno de estos grupos llevaba el curioso nombre de «Borrachos de Micerino», y otro, el de «Amigos de Micerino». A su vez, cada grupo estaba dividido en cinco cuadrillas o phylai de 200 hombres cada una. Los nombres que estas recibían eran: Grande, Asiático, Verde, Pequeña y Última. Existían también grupos menores, de veinte o diez hombres. Se sabe incluso que cada lado de la pirámide tenía su responsable y su equipo de trabajo, de igual modo que siglos más tarde las tumbas del Valle de los Reyes fueron construidas por un equipo del lado derecho y otro del izquierdo.

 

Una panadería en Gizeh

Una panadería en Gizeh

Una panadería en Gizeh

Una de las primeras cosas que descubrió Lehner en la Ciudad Perdida fue una panadería. En la imagen, recipiente para cocer el pan. Su parte inferior descansa en un hoyo donde se disponía leña a la que se prendía fuego para cocer el pan.

©2023 by Ancient Egypt Research Associates. Image by Mark Lehner

Gracias a los grafitos y a algunos documentos administrativos, como los papiros de Abusir, se tiene cierta idea de cómo se organizaba la enorme red de trabajadores involucrados en las obras. Sobre esta cuestión ha arrojado aún más luz el diario de un capataz llamado Merer, escrito a finales del reinado de Keops, del que unos arqueólogos franceses encontraron extensos fragmentos en el año 2013, en el antiguo puerto faraónico de Wadi el-Jarf, a orillas del mar Rojo. 

La comida y bebida de los obreros

La comida y bebida de los obreros

La comida y bebida de los obreros

Esta maqueta funeraria del Reino Medio muestra a un grupo de personas ocupadas en la elaboración de pan y cerveza. Museo de Bellas Artes, Boston. 

Scala, Firenze

Vivir y morir en Gizeh

Dos yacimientos arqueológicos localizados en la meseta de Gizeh ofrecen asimismo una valiosa información sobre los constructores de las pirámides. El primero es un cementerio hallado por Zahi Hawass en 1990 al sur de un antiguo muro de piedra conocido como Muro del Cuervo, y que contiene cientos de tumbas donde fueron enterrados inspectores, capataces, artesanos, pequeños funcionarios y simples obreros. Ello permitió a los arqueólogos estudiar y comparar las patologías de muchos individuos de diverso rango. Se ha establecido así que los obreros tenían una esperanza de vida y una estatura media sensiblemente inferior a las de los nobles, y que sufrían enfermedades degenerativas en las articulaciones, y en especial artrosis en la columna y las rodillas. Muchos, además, presentaban fracturas craneales o en las extremidades, claro reflejo de una jornada de trabajo muy dura, de sol a sol. Su alimentación se basaba en pan, hortalizas, pescado, carne y cerveza. Muchos de estos productos podían proceder de las fincas reales. Heródoto aporta datos curiosos al respecto: «Está indicado con letras egipcias en la pirámide cuánto en rábano silvestre y en cebollas y ajos se empleó para los que trabajaban y si yo recuerdo bien lo que dijo el intérprete al leerme las letras, se gastaron 1.600 talentos de plata».

En 1988, el egiptólogo Mark Lehner descubrió, a 400 metros de la Gran Esfinge, los restos de un poblado de obreros que debieron de trabajar en la construcción de la pirámide de Keops. Se han hallado habitaciones rectangulares, auténticos barracones aptos para albergar a medio centenar de trabajadores que dormían sobre plataformas de adobe. En conjunto, podrían haberse alojado en ellas unos 2.000 hombres. Otras viviendas, pertenecientes a inspectores y artesanos, tenían mejores condiciones, con varias habitaciones, cocina e incluso patio interior. Todas estas viviendas estaban asociadas a talleres, almacenes, graneros, panaderías, hornos y otras instalaciones. 

Aunque no nos ha llegado información sobre el sueldo de esas personas, cabe suponer que la mayoría cobraba por su trabajo cantidades en cereal, como mil años después hicieron los trabajadores de Deir el-Medina, el poblado de los constructores del Valle de los Reyes. Lo que es seguro es que la imagen de obreros esclavos difundida por Heródoto nada tiene que ver con la verdadera condición de los trabajadores de las pirámides. 

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El diario de Merer

Diario de Merer

Diario de Merer

El papiro de un oficial llamado Merer, tal como fue descubierto por los arqueólogos en Wadi el-Jarf, a orillas del mar Rojo. 

cortesía de Pierre Tallet. Misión Arqueológia del Wadi al Jarf

El diario de Merer es una excepcional fuente de información que nos ayuda a comprender cómo se organizaron los trabajadores de la Gran Pirámide. Merer, que dirigía un grupo de 40 barqueros, habla del trabajo de transporte en barca de bloques de piedra caliza desde la cantera de Tura, en la orilla este del Nilo, hasta el gran puerto de la pirámide, llamado Ro-she Khufu, el cual estaba bajo la supervisión del príncipe Ankhaf. El diario de Merer también describe el ritmo de trabajo que llevaba su pequeño equipo: de dos a tres viajes por semana de diez días, lo que supone el transporte por mes de unos 200 bloques, de unas 2 o 3 toneladas cada uno. Incluso hay referencias al avituallamiento de estos trabajadores, del que se encargaba una embarcación que se desplazaba desde Heliópolis.

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construir una tumba

Poblado de los obreros

Poblado de los obreros

Vista del poblado de los obreros de las pirámides en 1999, durante las excavaciones realizadas por el  egiptólogo estadounidense Mark Lehner. 

©2023 by Ancient Egypt Research Associates. Image by Mark Lehner

En 1990, el egiptólogo egipcio Zahi Hawass descubrió, al sur de las pirámides de Gizeh, un cementerio compuesto por tumbas modestas contemporáneo a la construcción de estos imponentes edificios. Se trataba del lugar del descansofinal de los constructores de las pirámides. Dos años antes, el egiptólogo Mark Lehner localizó y empezó a excavar el lugar donde estas personas habían vivido, en un punto justo debajo del cementerio. El poblado que halló fue bautizado como la Ciudad Perdida de los constructores de las pirámides.

Construir una tumba

Construir una tumba

Recreación de los complejos funerarios de Keops 1, Kefrén 2 y Micerino 3 en Gizeh, con el poblado de los constructores de las pirámides 4 y el cementerio de los obreros 5.

Ilustración: 4D News

   

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Reparar las herramientas

Obreros fundidores

Obreros fundidores

Hombres soplando con fuerza para fundir el cobre, metal con el que se fabricaban útiles de trabajo. Dinastía IV.

Kenneth Garrett / NG Image Collection

Cada útil empleado en la construcción de las pirámides era el fruto de un largo proceso de producción que incluía numerosos trabajadores. El cobre procedía de las apartadas minas de Serabit el-Khadim, en el Sinaí, y, además de los mineros que lo extraían y de los hombres que lo transportaban, hacían falta obreros que trabajasen en los hornos de fundición para fabricar las herramientas, encargados del combustible para alimentar esos hornos u operarios para fabricar los moldes de los útiles de cobre, como los taladros y las sierras con que se cortaba la piedra, o los cinceles usados para tallar los bloques de caliza; dado que se doblaban con facilidad tras varios golpes, se calcula que por cada cien cinceladores hacía falta un operario dedicado exclusivamente a su reparación.

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la casa del jefe de los obreros

Pasa por encima de los círculos amarillos para más información.

En esta ilustración se recrea la vivienda de un inspector u oficial hallada en la ciudad de los constructores de las pirámides de Gizeh. A diferencia de las viviendas de los simples obreros, estas residencias comprendían un amplio dormitorio, una sala de recepción, cocina, almacenes y un espacio para el trabajo de los escribas.

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el cementerio de gizeh

Tumbas de los obreros

Tumbas de los obreros

Tumbas de los obreros que construyeron las pirámides de Gizeh, descubiertas por el egiptólogo egipcio Zahi Hawass.

Kenneth Garrett

La necrópolis de los constructores de las pirámides, en Gizeh, llegó a contener unas 3.000 tumbas, de las que los arqueólogos han excavado o identificado un millar. Algunas son sepulcros relativamente suntuosos que reflejan la posición social del difunto. Así, la tumba de un tal Nefer-theit está decorada con escenas de molienda de grano y fabricación de pan y cerveza, lo que sugiere que se trataba de un supervisor de panaderías. Otras tumbas contienen inscripciones que indican los cargos que sus propietarios desempeñaban en la construcción de las pirámides, desde «supervisor de albañiles» y «director de artesanos» hasta «jefe de canteros». En muchas tumbas fueron enterrados matrimonios con sus hijos, y algunas contienen restos de tres generaciones de obreros de una misma familia. También se han localizado tumbas de sacerdotisas de las diosas Hathor y Neith. En la necrópolis se han hallado desechos del trabajo en las pirámides, como losas rotas o piedras o sillares con alguna fractura
que los obreros habían decidido reaprovechar.  

Entierro de una mujer

Entierro de una mujer

Entierro de una mujer en la necrópolis de los obreros de Gizeh. A la derecha, su anciano esposo mira el cuerpo amortajado, mientras recibe consuelo.

Christopher A. Klein / National Geographic Image Collection

Este artículo pertenece al número 239 de la revista Historia National Geographic.