Náufrago por voluntad propia

Alexander Selkirk ¿el verdadero Robinson Crusoe?

En el siglo XVIII, un impetuoso marino escocés llamado Alexander Selkirk se convirtió en la inspiración para el protagonista de una de las novelas más emblemáticas del escritor británico William Defoe, "Robinson Crusoe". Aunque no todos los estudiosos están de acuerdo con esta teoría.

Captura de pantalla 2021-02-05 a las 9.59.20

Muchos de nosotros hemos leído en nuestra infancia o adolescencia las aventuras de Robinson Crusoe, el famoso náufrago creado por el escritor británico Daniel Defoe. Pero la mayoría desconoce la verdadera historia en la que tal vez se basó el autor inglés para escribir una de las novelas más emblemáticas de la literatura de aventuras. Y es que, al parecer, la historia de Crusoe se inspira en las vivencias de un marino escocés que sí existió en realidad, llamado Alexander Selkirk.

De oficio, pirata

Alexander Selkirk nació en 1676 en la localidad escocesa de Lower Largo, un pequeño pueblo pesquero situado en la región de Fife, a orillas del mar del Norte. Se sabe muy poco de su juventud, tan solo que era el séptimo hijo de un zapatero que a los diecisiete años tuvo que hacerse a la mar tras ser acusado de conducta inmoral durante una misa. En sus primeros años como marino sirvió en diversos barcos corsarios. Sus viajes lo llevaron hasta el Pacífico durante la guerra de Sucesión española. El 11 de septiembre de 1703, Selkirk se unió a la expedición comandada por el capitán William Dampier, quien a veces actuaba como bucanero y corsario, a bordo de la nave Cinque Ports, capitaneada por el teniente Thomas Stradling.

Este óleo de Jean-Antoine Gudin representa el abordaje de un navío español frente a la costa de las Bahamas. Los piratas y corsarios fueron una de las grandes amenazas que enfrentó el Imperio español en sus dominios caribeños durante el siglo XVIII.

Este óleo de Jean-Antoine Gudin representa el abordaje de un navío español frente a la costa de las Bahamas. Los piratas y corsarios fueron una de las grandes amenazas que enfrentó el Imperio español en sus dominios caribeños durante el siglo XVIII.

Foto: HERVÉ LEWANDOWSKI / RMN

Sus primeros años como marino sirvió en diversos barcos corsarios que lo llevaron hasta el Pacífico durante la guerra de Sucesión española.

La tripulación del Cinque Ports saqueó el puerto de Santa María, en Panamá, y tras ello la nave puso rumbo al archipiélago de Juan Fernández, situado a 600 kilómetros de Chile, donde fondeó en una isla llamada Más a Tierra. Allí se desató una discusión entre el propio Selkirk y Thomas Stradling. Selkirk afirmaba que la nave necesitaba una buena reparación antes de continuar el viaje, mientras que Stradling opinaba que no era necesario. Convencido de que el barco corría un grave peligro de hundirse, Selkirk pidió quedarse en tierra firme, a pesar de que el lugar era una isla desierta. Stradling no intentó persuadirlo. Pidió a la tripulación que proveyera a Selkirk con algunos elementos básicos para su supervivencia (un mosquete, pólvora, un cuchillo, un hacha, unas manta y una Biblia), y ordenó dejarlo en tierra.

Para saber más

Barbanegra, el pirata más temido del Caribe

Barbanegra, el pirata más temido del Caribe

Leer artículo

En completa soledad

Durante los cuatro años que Selkirk pasó solo en la isla, se alimentó básicamente de pescado y de la carne y la leche de las cabras que vivían en libertad en el interior de la isla. Con las herramientas que le dejaron, Selkirk construyó dos cabañas y confeccionaba su propia ropa con la piel de los animales que cazaba. En la isla, Selkirk tuvo que enfrentarse a muchas situaciones peligrosas, entre ellas, y no la menor, la presencia de los barcos españoles que fondeaban allí. Una vez no pudo evitar ser descubierto y fue perseguido, aunque logró escapar. Si hubiera sido capturado por los españoles muy posiblemente hubiera sido condenado a muerte por su condición de corsario escocés.

Durante los cuatro años que Selkirk pasó solo en la isla, se alimentó básicamente de pescado y de la carne y la leche de las cabras que vivían en libertad en el interior de la isla.

Cuatro años después, el 2 de febrero de 1709, llegaron a la isla dos fragatas, la Duke y la Duchess, al mando del futuro gobernador de las Bahamas, Woodes Rogers. El piloto era un antiguo conocido de Selkirk, William Dampier. Cuando las fragatas atracaron en el archipiélago de Juan Fernández para aprovisionarse, vieron con asombro que venía a recibirles un hombre que vestía pieles de cabra y al cual le costaba mucho expresarse. Selkirk se dio a conocer, y le informaron de que el Cinque Ports había naufragado y los supervivientes, entre los que se encontraba el capitán Stradling, habían sido capturados y hechos prisioneros por los españoles. Un sorprendido Rogers declaró: "Uno puede ver que la soledad y el retiro del mundo no es un estado de vida tan insufrible como la mayoría de los hombres. imagínense, especialmente cuando a la gente se la llama justamente o se la lanza inevitablemente, como lo fue este hombre ".

Ilustración de la nave escocesa Duke que en 1709 llegó a la isla Juan Fernández encontrando a Alexander Selkirk tras cuatro años de absoluta soledad.

Ilustración de la nave escocesa Duke que en 1709 llegó a la isla Juan Fernández encontrando a Alexander Selkirk tras cuatro años de absoluta soledad.

Foto: Cordon Press

Para saber más

Robert Louis Stevenson, escritor de piratas, tesoros e islas perdidas

Robert Louis Stevenson, escritor de piratas, tesoros e islas perdidas

Leer artículo

Selkirk fue rescatado y retomó su antiguo "oficio" de corsario a las órdenes de Woodes Rogers. Uno de sus "golpes" más sonados lo dio en Guayaquil (Ecuador), cuando se hizo con el oro y las joyas que varias mujeres adineradas escondían entre sus ropas mientras intentaban escapar de la ciudad sitiada. Selkirk también participó en la captura del galeón español Nuestra Señora de la Encarnación y Desengaño, al cual renombraron como Bachelor. Actuó como maestro de navegación de este galeón al mando del capitán Thomas Dover. A bordo del Duke, Selkirk logró asimismo completar un viaje alrededor del mundo a través del cabo de Buena Esperanza.

¿Realidad o ficción?

La increíble historia de Willam Selkirk corrió como la pólvora y llegó a oídos del escritor Daniel Defoe. En 1719, Defoe publicó La vida y las sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, novela que fue recibida con gran entusiasmo por el público. Pero ¿realmente se basó Defoe en la vida de Selkirk para escribir su novela? Una de las mayores expertas en literatura inglesa del siglo XVIII, Paula Backscheider, profesora de la Universidad de Auburn y autora del libro Daniel Defoe: His Life (Daniel Defoe: su vida) no lo cree así. En su obra, la autora considera que es incorrecto considerar a Selkirk como una de las fuentes principales de Robinson Crusoe. De hecho, Backscheider afirma que existen diferencias entre los casos de ambos personajes: Selkirk vivió en una isla localizada en un archipiélago del Pacífico y Defoe sitúa la isla donde naufraga el protagonista de su novela en el Caribe. En Robinson Crusoe, el protagonista permanece en la isla veintiocho años y no totalmente solo, sino en compañía de un indígena al que llamará Viernes. Selkirk, por su parte, permaneció cuatro años en su isla en absoluta soledad. Además, Selkirk decide quedarse en la isla por voluntad propia, y el protagonista de Defoe es un náufrago.

Primera edición de La vida y las sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, en 1719.

Primera edición de La vida y las sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe, en 1719.

Foto: Cordon Press

Sea como fuere, el 13 de diciembre de 1721, William Selkirk, el "Robinson Crusoe" de la vida real, murió víctima de la fiebre amarilla mientras llevaba a cabo una patrulla contra los piratas a bordo del HMS Weymouth. Su cuerpo, como marcaba la tradición marinera, fue lanzado al océano.

Para saber más

Daniel Defoe, el creador de Robinson Crusoe

Daniel Defoe, el creador de Robinson Crusoe

Leer artículo

En 1966, y como homenaje a esta increíble historia, el gobierno chileno rebautizó la isla Más a Tierra como isla Robinson Crusoe y a la isla vecina como isla de Alexander Selkirk (a pesar de que que ésta nunca fuera visitada por el marino escocés). En febrero de 2005 tuvo lugar una excavación arqueológica en la isla Robinson Crusoe, cerca del Mirador de Selkirk, lugar donde se cree que vivió el famoso náufrago. Allí se localizó parte de un instrumento náutico datado a finales del siglo XVII o principios del XVIII. Tal vez constituyó una de las pocas pertenencias que los hombres del Cinque Ports dejaron a Selkirk cuando se hicieron a la mar y lo dejaron allí...

Compártelo