Solo se han encontrado otras diez piezas como esta

Expuesta en Roma una rara piedra del pomerium, el límite sacro de la urbe

El Museo del Ara Pacis, en Roma, expone desde hace pocas semanas una piedra del pomerium, que en la Antigüedad delimitaba la frontera de la ciudad a efectos legales y sacros. Corresponde a una ampliación de fuerte significado simbólico hecha por el emperador Claudio.

Piedra del pomerium expuesta en el Museo del Ara Pacis

Foto: Getty Images

El Museo del Ara Pacis (Roma) expone desde el mes de julio una nueva pieza excepcional: se trata de una piedra de travertino que delimitaba el pomerium -la frontera de la ciudad de Roma- y que fue hallada en junio durante unas obras de alcantarillado. Las inscripciones revelan que la ampliación fue realizada por el emperador Claudio durante la conquista de Britania, probablemente en un gesto que simbolizaba el engrandecimiento del Imperio Romano. Solo se han encontrado otras diez piezas como esta y su ubicación es todavía provisional, ya que se espera que su destino final sea el Mausoleo de Augusto, recientemente abierto al público pero en el que todavía se están realizando obras.

El pomerium era una franja de terreno que rodeaba Roma y marcaba el límite entre la ciudad propiamente dicha (urbs) y el territorio externo (ager)

Espacio sagrado

El pomerium era una franja de terreno que rodeaba Roma y marcaba el límite entre la ciudad propiamente dicha (urbs) y el territorio externo (ager); este último, aunque pudiera estar ligado a las actividades de la urbe -campos de cultivo, infraestructuras e incluso zonas residenciales- no era considerado parte de ella en sentido legal y sacro. Esta diferenciación tenía efectos muy importantes ya que dentro de los límites de Roma se aplicaban reglas que no tenían efecto fuera.

El pomerium se consideraba terreno sacro y en él estaba prohibido vivir, edificar y cultivar; normas que se referían estrictamente a la franja que hacía de frontera y no al espacio que delimitaban. Eso significaba, por ejemplo, que las murallas y caminos debían construirse sin que tocaran ese espacio sacro, por lo que se delimitaba con piedras como la encontrada, para así poder identificarlo claramente. Existían otras normas que se aplicaban también a todo el espacio interior de la ciudad, como la prohibición de enterrar a los difuntos o de llevar armas, algo que en ocasiones fue muy significativo: el asesinato de Julio César resultó especialmente abominable para la mentalidad romana porque se había cometido dentro de los límites del pomerium y, por lo tanto, constituía una ofensa a la propia sacralidad de Roma.

El emperador Claudio ordenó ampliar el pomerium en el año 49 d.C. tras las primeras fases de la conquista de Britania

Una ampliación simbólica

La piedra hallada muestra una inscripción que, aunque incompleta, indica que fue colocada por orden del emperador Claudio, que en el año 49 d.C. ordenó ampliar el pomerium tras las primeras fases de la conquista de Britania. Esta acción, por su importancia simbólica, se realizaba en contadas ocasiones y en ocasión de un suceso muy significativo, generalmente la conquista de nuevos territorios.

En la inscripción, Claudio reinvindica la ampliación del pomerium debido a la expansión de los confines del pueblo romano. Esto puede referirse no solo a una expansión de las fronteras sino también a la incorporación a Roma de nuevos pueblos, que aunque no vivan en los límites de la ciudad la hacen crecer simbólicamente. Las primeras nueve líneas, ausentes en la piedra hallada, se han podido reconstruir gracias a fragmentos de otras piezas del mismo conjunto.

Claudio reinvindica la ampliación del pomerium debido a la expansión de los confines del pueblo romano

Autores de época romana como Tácito hablan de otras ampliaciones realizadas por dictadores como Sila o Julio César, así como diversos emperadores de los siglos I y II d.C. También se han encontrado, en las otras diez piedras conocidas, inscripciones que atestiguan más ampliaciones en época imperial. Sin embargo, esta es la primera vez que una ampliación del pomerium está probada a la vez por las fuentes literarias y epigráficas –es decir, inscripciones en la propia piedra–, por lo que su hallazgo resulta especialmente significativo desde el punto de vista historiográfico.