Costumbres mayas

Los mayas se aplicaban enemas con alucinógenos durante sus rituales

Uno de los premios a la investigación más extravagantes del mundo, los Ig Nobel, ha galardonado un trabajo de investigación acerca de la administración por parte de los mayas de sustancias alucinógenas por vía rectal durante ciertos rituales ceremoniales y espirituales.

Cerámica maya hallada en Guatemala que representa a un hombre aplicándose un enema ritual. 

Foto: Los Ángeles County Museum of Art LACMA

Todo el mundo sabe lo que son los premios Nobel. Pero también existen los llamados premios Ig Nobel, cuyo nombre es un juego con la palabra inglesa ignoble (que en castellano significa "innoble"), creados como una parodia de los prestigiosos premios entregados por la Academia sueca. Los Ig Nobel fueron una idea del estadounidense Marc Abrahams, y desde hace 32 años son concedidos por la revista de humor científico Annals of Improbable Research con el objetivo de reconocer los logros de diez grupos de científicos que, según ellos, "primero hacen reír a la gente y luego la hacen pensar".

Entre los galardonados de este año 2022 se encuentra un equipo de investigadores norteamericano que ha sido distinguido con el premio de Historia por su estudio "Una aproximación multidisciplinar a las escenas de enemas rituales en la cerámica maya antigua". Los autores basan su investigación en algunas escenas representadas en las cerámicas mayas afirmando que "sin duda, indican que los antiguos mayas tomaron enemas intoxicantes en un contexto ritual" y desmienten "la visión tradicional de que los antiguos mayas eran un pueblo contemplativo", ya que aseguran que, por el contrario, "se entregaban al éxtasis ritual".

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Bebidas alucinógenas

Según parece, el consumo de enteógenos (sustancias que poseen propiedades alucinógenas) en las Américas se remonta a la civilización olmeca. Sin embargo, la comprensión del uso de estas sustancias en el mundo maya está mejor documentada gracias a algunos textos religiosos mayas como el Popol Vuh y los relatos de cronistas españoles del siglo XVI. Así, el uso de enteógenos entre los mayas tenía lugar durante ceremonias que a menudo se realizaban bajo tierra o en cuevas o lugares que se consideraban puntos de acceso sagrados al inframundo. Los antiguos mayas pensaban que su uso intensificaba la visión interior, proporcionando un escenario favorable para el contacto con el mundo de los espíritus.

Según parece, el consumo de enteógenos (sustancias que poseen propiedades alucinógenas) en las Américas se remonta a la civilización olmeca.

Uno de los enteógenos de uso más común entre los mayas era una bebida llamada balché, elaborada con la corteza del árbol leguminoso del mismo nombre y que, al parecer, empapaban con miel y agua, y luego fermentaban para dar al líquido resultante un contenido alcohólico moderado. El chih era otra bebida alcohólica que se elaboraba fermentando la savia de la planta de maguey y que los mayas asociaban con la sangre de Mayaheul, la diosa del maguey. Durante el Período Clásico, los artesanos que producían recipientes de cerámica para dicha celebración marcaban todos sus trabajos con el glifo chi. El consumo de esta bebida aparece también detallado en los códices de Dresde, Borgia, Florentino y Borbónico.

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Un modo de consumo singular

Otro elemento usado en los rituales religiosos era el tabaco silvestre (Nicotiana rustica), que los mayas llamaban piziet. Se empleaba para obtener visiones y minimizar el dolor causado durante los sacrificios de sangre (como por ejemplo clavarse una espina de maguey o de manta raya en el prepucio). Este tipo de tabaco contiene un alcaloide que afecta al sistema nervioso y se mastica, inhala o se mezcla con hojas de Datura, un genero de plantas venenosas, aumentando su efecto alucinógeno.

Otro elemento usado en los rituales religiosos era el tabaco silvestre (Nicotiana rustica), que los mayas llamaban piziet.

Aunque puede llamar la atención, a menudo los mayas usaban los líquidos y el humo para aplicarse enemas, un procedimiento por el que la sustancia se inyectaba por el recto con jeringas hechas de calabaza o de arcillacon objeto de intensificar el efecto alucinógeno de la droga. Esta evidencia arqueológica viene proporcionada por objetos de cerámica en los que se muestran imágenes de individuos introduciéndose enemas psicodélicos durante rituales religiosos. Curiosamente, algunas de las figuras representadas aparecen vomitando, algo que ha permitido a los investigadores norteamericanos ganadores del premio IG Nobel ofrecer una respuesta a la inusual forma de consumo de estas sustancias: "La exhibición ocasional [en la cerámica] de personas vomitando parece proporcionar una razón plausible por la cual los mayas optaron por la aplicación rectal [y no solo de alcohol] para alcanzar un estado de embriaguez".

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