El Hombre de Minatogawa

Un estudio de ADN sitúa en Okinawa a los "primeros japoneses"

El estudio revela que el ADN de los japoneses puede ser rastreado hasta el Hombre de Minatogawa, un grupo que se originó en la isla de Okinawa hace 20.000 años y que sería el más antiguo de Japón.

Isla de Okinawa

Foto: NASA / CC

Un estudio publicado en la revista Nature ha situado en la isla de Okinawa a los Homo sapiens más antiguos conocidos hasta la fecha en Japón. Apunta a que los habitantes modernos del país nipón “parece que descienden genéticamente” del Hombre de Minatogawa, un grupo humano del Paleolítico que se remonta hasta 20.000 años atrás. Esto supone una diferencia de más de 5.000 años con la cultura Jomon, que se originó hace unos 14.500 años y que las corrientes de estudio principales establecían como la más antigua de Japón.

No obstante, los autores señalan que “los restos humanos desenterrados y las pruebas arqueológicas por sí solas no son suficientes para demostrar un vínculo ancestral directo” y que “los japoneses tienen orígenes mixtos con los pueblos Jomon (14.000 a.C.-1.000 a.C.) y Yayoi (1.000 a.C.-250 d.C.), distinguibles por su cultura cerámica característica.” La novedad que aporta el estudio es que establece un tercer origen en la mezcla genética que, hasta nuevo descubrimiento, resulta ser el más antiguo de los tres.

Esqueleto de Hombre de Minatogawa en el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia, Tokio

Esqueleto de Hombre de Minatogawa en el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia, Tokio

Foto: Photaro

Los japoneses más antiguos

El Hombre de Minatogawa es el término con el que se conoce a un grupo humano representado por cuatro esqueletos de Homo sapiens -dos hombres y dos mujeres- que fueron encontrados en 1970 en una cantera de roca caliza cerca de Naha, la capital de Okinawa. Son de baja estatura (alrededor de 1,55 metros los hombres y 1,40 las mujeres) y complexión robusta, especialmente las extremidades inferiores, lo que sugiere que estaban adaptados a moverse en terrenos duros. Las dentaduras están muy desgastadas y son indicativas de una dieta muy abrasiva.

El análisis ha comparado el ADN de los cuatro esqueletos del Hombre de Minatogawa con el de los japoneses modernos y ha establecido que existe una continuidad entre ellos. Esto significaría que, al menos parcialmente, las islas mayores de Japón fueron pobladas por individuos originarios del archipiélago de Ryūkyū -del que Okinawa es la isla más grande- y que su huella genética perdura todavía en la actualidad.