Edad del Bronce

El ADN del Guerrero del Grifo aporta nuevas claves sobre el origen de los micénicos

Un ambicioso estudio del ADN llevado a cabo por un amplio grupo de expertos de todo el mundo ha logrado demostrar que el Guerrero del Grifo, un antiguo líder micénico que vivió hace unos 3.500 años, y cuya tumba fue descubierta en Pilos en 2015, fue oriundo de Grecia y no se trataba de un invasor o un extranjero.

Reconstrucción facial realizada en 2016 del aspecto que podría haber tenido el Guerrero del Grifo.

Foto: Lynne Schepartz y Tobias Houston /HVRU/Universidad de Witwatersrand

En la primavera del año 2015, dos arqueólogos de la Universidad de Cincinnati, Sharon Stocker y Jack Davis, descubrieron una tumba intacta de hace 3.500 años con un magnífico ajuar funerario compuesto por joyas y una colección de armas nunca antes vistas. Los investigadores hallaron la tumba bajo unas tierras de cultivo situadas en la ciudad baja que rodeaba la acrópolis de Pilos, el llamado campo de Tsakonas, muy cerca del conocido como Palacio de Néstor. Tras un examen forense se determinó que los restos eran los de un joven de entre 30 y 35 años, de 1,70 metros de altura, perteneciente a la élite y que falleció a finales del siglo XVI a.C. o a inicios del XV a.C. por motivos que aún no se han podido determinar.

El hombre fue enterrado boca arriba, en un sarcófago de madera y envuelto en un sudario; ambos elementos en muy mal estado. Este personaje de la élite micénica fue enterrado con numerosas armas de bronce, una maza en forma de cabeza de toro (aunque también podría tratarse de un cetro), una armadura muy deteriorada, un casco hecho de colmillos de jabalí y una gran espada de más de un metro de largo. Los arqueólogos lo bautizaron como Guerrero del Grifo por unos objetos hallados asimismo en la sepultura: dos placas de marfil talladas en las que se había representado un grifo, un animal mitológico mitad águila y mitad león. Una de ellas se dispuso entre sus piernas.

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Originario de Grecia

La tumba del Guerrero del Grifo fue calificada por las autoridades griegas como la más importante localizada en la Grecia continental desde el descubrimiento de Micenas en el año 1939. Al encontrarse intacta, la tumba es como una ventana al pasado que puede ayudar a los arqueólogos a comprender mejor los momentos previos al colapso del mundo micénico. Desde entonces, Stocker y Davis han seguido con sus investigaciones y acaban de publicar, en la revista Science, en colaboración con un amplio elenco de expertos de todo el mundo dirigidos por la Universidad de Harvard, tres nuevos estudios de ADN sobre este individuos y otras 726 personas que vivieron antes y durante la Edad del Bronce con el objetivo de esclarecer sus orígenes y los movimientos de personas que tuvieron lugar a través de las tierras bañadas por las aguas del Mediterráneo.

La tumba del Guerrero del Grifo fue calificada por las autoridades griegas como la más importante localizada en la Grecia continental desde el descubrimiento de Micenas en el año 1939.

Sharon Stocker supervisa la excavación de la tumba del Guerrero del Grifo en Pilos, Grecia.

Foto: Jack Davis / UC Classics

Los arqueólogos Sharon Stocker y Jack Davis durante las excavaciones en la tumba del Guerrero del Grifo.

Foto: Palace of Nestor excavations / Department of Classics, University of Cincinnati

Estas nuevas investigaciones sobre el ADN antiguo han demostrado que hace entre 5.000 y 7.000 años, un grupo de población con ascendencia del Cáucaso, una región situada entre el mar Negro y el mar Caspio, se trasladó hasta Anatolia (en la actual Turquía) y hacia el norte de Europa del Este. Más tarde, aproximadamente hace unos 5.000 años, la población de Europa del Este se dispersó por el continente europeo y hacia el oeste de Asia, y de nuevo hacia el Cáucaso. Allí se mezclaron con la población local "creando un tapiz de ascendencia diversa del que surgieron hablantes de las lenguas griega, paleo-balcánica y albanesa", afirman los investigadores. "Cuando observamos el surgimiento de la civilización micénica, el ADN antiguo apoya la noción de que fue un fenómeno local, no algo importado del exterior. El desarrollo del estado por parte de los micénicos era autóctono de Grecia", asegura Davis.

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Dieta y riqueza del Guerrero del Grifo

Las muestras de ADN usadas para el estudio también fueron sometidas a un análisis isotópico para conocer mejor el tipo dieta consumido por los antiguos habitantes de Pilos, y los resultados han puesto de manifiesto que los hombres ingerían muchas más proteínas que las mujeres. Muchos de los individuos cuyo ADN ha sido estudiado fueron enterradas en tholos (una construcción funeraria de forma circular), y ha podido comprobarse que también consumieron más proteínas que las personas enterradas en tumbas de cámara (sepulturas construidas en piedra o en madera). Los investigadores consideran que las dietas altas en proteínas son un barómetro que determina una buena nutrición y que a menudo se relaciona con el estatus, la posición social o la riqueza.

Las muestras de ADN usadas para el estudio también fueron sometidas a un análisis isotópico para conocer mejor el tipo dieta que consumían los antiguos habitantes de Pilos.

Espada descubierta durante las excavaciones en la tumba del Guerrero del Grifo en Pilos.

Espada descubierta durante las excavaciones en la tumba del Guerrero del Grifo en Pilos.

Espada descubierta durante las excavaciones en la tumba del Guerrero del Grifo en Pilos.

Foto: Palace of Nestor excavations / Department of Classics, University of Cincinnati

Todos estos hallazgos confirman lo que ya se sabía sobre los antiguos rituales griegos: "Por ejemplo, está documentada la participación de los hombres en los banquetes en los que se consumía carne, pero la participación de las mujeres puede haber sido mucho menos frecuente", ha afirmado la profesora de Antropología de la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, Lynne Schepartz, la cual en 2016 llevó a cabo una reconstrucción del rostro del Guerrero del Grifo. El ADN antiguo también ha confirmado algo que los expertos ya sospechaban: el Guerrero del Grifo era originario de la región, lo que refutaría la teoría de que podría haberse tratado de un invasor o de un extranjero.

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