Entrevista

"Esperamos poder realizar un TAC al corazón momificado de un visir de Egipto para que saber en qué condiciones se encontraba"

Entrevistamos a Antonio J. Morales Rondán, profesor de Egiptología de la Universidad de Alcalá de Henares y director del proyecto arqueológico Middle Kingdom Theban Project, quien nos habla de los resultados de su trabajo en Egipto.

Antonio J. Morales Rondán dirige un equipo arqueológico multidisciplinar que excava en la zona de Tebas (actual Luxor), en las necrópolis de Asasif y Deir el-Bahari. Ha atendido a Historia National Geographic tras impartir una conferencia sobre los resultados de sus trabajos en el Museo Egipcio de Barcelona.

El egiptólogo Antonio Morales en la Biblioteca del Museo Egipcio de Barcelona

El egiptólogo Antonio Morales en la Biblioteca del Museo Egipcio de Barcelona. Foto: Museo Egipcio de Barcelona

Historia National Geographic: ¿Podría explicar a nuestros lectores cómo surge el Middle Kingdom Theban Project, que estudia las necrópolis de Asasif y Deir el-Bahari?

Antonio Morales: Durante mi trabajo de tesis doctoral en la Universidad de Pennsylvania me topé con una serie de tumbas del Reino Medio (hacia 2000 a.C.) muy interesantes. Estas tumbas fueron descubiertas entre los años 1920-1930 por la expedición del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, dirigida entonces por el egiptólogo norteamericano Herbert Winlock, y revelaban numerosos aspectos de un período de especial interés en la historia del Egipto faraónico. Sin embargo, las excavaciones de la época no daban mucha importancia a la recopilación de algunos datos que ahora resultan fundamentales para los arqueólogos, y sí primaban el hallazgo de objetos bellos para nutrir las colecciones de los grandes museos. Las tumbas de esa necrópolis fueron excavadas con rapidez, una media de una tumba cada mes o cada dos meses, lo que comparado con lo que nosotros tenemos previsto dedicar a cada tumba (unos 15 años) nos da cuenta de las diferencias de métodos y de objetivos que nos separan de la arqueología de esos años.

Al terminar mi tesis, en agosto de 2014 me dirigí a Luxor donde, con los permisos necesarios del Ministerio de Antigüedades en El Cairo y de la Oficina de Inspectores de Luxor, pude visitar una docena de tumbas, observar su localización, comparar los datos in situ con los diarios, notas y publicaciones de investigadores anteriores y valorar si valía la pena trabajar en algunas de ellas. A esas alturas yo era profesor de Egiptología en la Universidad Libre de Berlín, y con su apoyo y financiación, junto con los de la Universidad de Viena y la Fundación Fritz Thyssen, iniciamos en octubre de 2015 la primera campaña de estudio, documentación y excavación de las tres tumbas iniciales del proyecto. En ese momento éramos solamente tres investigadores, contábamos con un presupuesto anual de 20.000 euros y habíamos comenzado, sin saberlo, un proyecto que en principio estaba previsto tan sólo para conocer mejor un par de monumentos, pero que a día de hoy se ha transformado en un proyecto científico ambicioso y de gran envergadura.

Antonio Morales durante las excavaciones del Middle Kingdom Theban Project en Egipto.

Antonio Morales durante las excavaciones del Middle Kingdom Theban Project en Egipto.

Foto: Middle Kingdom Theban Project

HNG: ¿Cuál es el propósito de este proyecto internacional y su principal objetivo?

Antonio Morales: El propósito inicial del proyecto era el estudio, excavación, conservación y documentación de una serie de tumbas de finales del Primer Periodo Intermedio y de principios del Reino Medio, es decir, de la última época de la dinastía XI y del inicio de la dinastía XII (2050-1910 a.C.). En este período, Egipto pasó de una época de crisis política, social y económica grave a convertirse en un Estado próspero y reunificado. Lo interesante es que de esta fase del Egipto faraónico no conocemos bien ni a los reyes, ni a los altos cargos, ni tampoco sabemos las actividades que desarrollaron desde Tebas (capital del Egipto reunificado) para salir de la crisis y construir un reino sólido con una producción literaria, arquitectónica, pictórica, intelectual y religiosa que marcaría a las generaciones posteriores.

Nuestro proyecto, en estos primeros cinco años, se ha preocupado por delimitar los diversos sectores de interés en las necrópolis tebanas de Deir el-Bahari y Asasif, y en seleccionar las tumbas de algunos altos dignatarios. El estudio, documentación y excavación de sus sepulturas nos permitirá conocerlos mejor, y a medio y largo plazo podremos vincular toda esta información con otras cuestiones sobre la vida en la ciudad de Tebas. Por eso el proyecto ha transcendido lo puramente funerario y ahora estamos en condiciones de plantear un estudio global que nos permita conocer también cómo era la vida en la orilla oriental del Nilo (donde se encuentran las ciudades, los templos de culto a los dioses, las aldeas...), el ámbito urbano y cómo eran las vías de contacto con otros centros cercanos (Gebelein, Armant, Tod, Dendera, Hu) con los que los tebanos comerciaban y se relacionaban. Además, el análisis de la construcción de templos tanto de carácter funerario como los destinados al culto a los dioses nos permitirá saber el aspecto que tenía Tebas antes de que los imponentes monumentos erigidos durante el Reino Nuevo cubriesen, desmantelasen o destruyesen los restos de la Tebas clásica. Los estudios de paisaje, geomorfología, topografía, geología y fotografía vía satélite nos permitirán reconstruir y entender parte del paisaje del segundo milenio a.C. en Tebas.

HNG: ¿Cuánto tiempo lleva excavando en la zona la Universidad de Alcalá?

Antonio Morales: La expedición arqueológica de la Universidad de Alcalá (UAH) lleva cinco años trabajando en Asasif y Deir el-Bahari, en la orilla occidental de Luxor (antigua Tebas). En los primeros dos años, la expedición dependió de la Universidad Libre de Berlín, pero en su tercera edición (en el año 2017), cuando pasé a ser profesor de la Universidad de Alcalá (UAH) con una plaza de Investigador Ramón y Cajal del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, pudimos transferir el proyecto a Alcalá de Henares. Desde entonces, en estas dos campañas anteriores, el proyecto ha crecido muchísimo y ha ampliado sus horizontes. Este año llevaremos a cabo en noviembre-diciembre 2021 una campaña de dos meses completos, y pronto saldremos para Egipto un equipo de cinco personas para rematar algunos aspectos de la excavación que no pudimos acabar en marzo 2020 a causa de la pandemia. Esta sesión estival se limitará a tareas de estudio, catalogación e inventario de materiales, fotografía de laboratorio, análisis epigráfico de algunas piezas, evaluación de métodos de conservación e instalación de estanterías en un espacio amplio en una de las tumbas para que nos sirva de almacén. Además, una investigadora de la Universidad de Chicago, que se ha formado en la NASA, junto con un estudiante de la Universidad Autónoma de Madrid llevarán a cabo trabajos de geolocalización de monumentos y elementos del paisaje para la reconstrucción de un modelo de elevación digital (DEM), una plataforma de información geográfica, espacial y arqueología que nos será de gran utilidad en el futuro.

HNG: También sería interesante para nuestros lectores poder conocer un poco el contexto histórico del lugar...

Antonio Morales: La orilla occidental de Tebas y, en concreto, la montaña tebana rematada por El-Qurn, ese pico macizo que a modo de pirámide atrae las miradas de todos los visitantes, constituyó desde muy pronto (dinastía IV del Reino Antiguo) uno de los lugares preferidos de enterramiento para los tebanos. Los inicios de la ciudad de Tebas no fueron demasiado remarcables en la historia del Egipto de las grandes pirámides, pero con el paso del tiempo, sobre todo durante el período de fragmentación política y la aparición de poderes regionales por todo el país conocido como Primer Período Intermedio, se observa un crecimiento importante de las necrópolis de El-Tarif y Dra Abu el-Naga, cercanas a nuestra zona. En un momento determinado, la familia de gobernadores tebana logró ir conquistando uno tras otro los grandes centros políticos, culturales y religiosos del país, hasta que un miembro de dicha familia, Mentuhotep, deja de ser un gobernador (nomarca) y se proclama (siguiendo la línea de su abuelo y su padre) primero rey del Alto Egipto (el sur) y luego Señor de las Dos Tierras (Alto y Bajo Egipto), reunificando el país en su año 39 de reinado (hacia 2050 a.C.). Mentuhotep II, además de reunificar el país y llegar más lejos que sus ancestros, ordenó construir su tumba y templo funerario en una nueva zona (Deir el-Bahari), con lo que creó un espacio ritual, ideológico y cultural sin precedentes. Sus dignatarios construyeron sus monumentos funerarios alrededor de su señor, y muy pronto la necrópolis se convirtió en lugar de veneración del "reunificador" del país y gran cementerio donde solo los privilegiados podían enterrarse. Nuestro proyecto destaca, por ejemplo, que los varios sectores de la necrópolis (tanto en Deir el-Bahari como en la zona un tanto más alejada de Asasif) representan los diversos niveles sociales y de prestigio de quienes allí están enterrados. Y cuanto más elevada era la posición política y de influencia en la corte, y más cargos y poder económico se hubiese ostentado en vida, más cerca de la tumba de su señor podría enterrarse un individuo.

Así, las tumbas de nuestra concesión se encuentran separadas en dos sectores: la colina norte de Deir el-Bahari, donde algunos altos dignatarios construyeron sus complejos funerarios orientados hacia el valle y la calzada de acceso al gran complejo funerario del rey Mentuhotep II, y la planicie de Asasif donde un gran visir llamado Dagi construyó su tumba en contacto directo con el rey, pero donde el resto de individuos allí enterrados parecen demostrar la hipótesis de que quien no hubiera ostentado un cargo muy importante debía enterrarse lejos del monarca y en una zona donde la piedra caliza (piedra taflah) era de baja calidad para la construcción de sus tumbas. El estudio de las tumbas en ambos sectores de la necrópolis iniciada por Mentuhotep II y de los diversos estilos constructivos y ajuares funerarios nos permite, además, reconstruir la historia interna de la zona y conocer mejor el lugar de descanso eterno de los grandes artífices de la época clásica de Egipto.

Pintura mural en la tumba de Dagi.

Pintura mural en la tumba de Dagi.

Foto: Middle Kingdom Theban Project

HNG: Háblenos un poco del equipo que usted dirige…

Antonio Morales: El equipo consta de unos 45 investigadores, de los que la mitad pertenecen a instituciones españolas y la otra mitad a centros internacionales, sobre todo de Alemania, Egipto, Estados Unidos e Inglaterra, que contribuyen a la documentación, estudio e interpretación de este enclave funerario, de la ciudad y la provincia donde se encuentra y del contexto histórico, cultural y social que dio paso a la construcción del Reino Medio egipcio. De todos ellos, un grupo de cinco estudiantes suele acompañarnos cada año para conseguir experiencia de campo y trabajar con diversos especialistas. De este grupo de cinco, dos o tres de ellos vienen con nosotros a través de nuestro programa UAH de becas y alguno más lo hace mediante la beca de prácticas arqueológicas que organizamos la Asociación Española de Egiptología (AEDE) y la Universidad de Alcalá (UAH). Algunos de estos estudiantes, dependiendo de su rendimiento, experiencia y las necesidades del proyecto, se quedan en el equipo para seguir trabajando durante los años siguientes.

La organización de un equipo multidisciplinar supone un gran reto y un trabajo constante a lo largo del año, no solo durante los meses de preparación y trabajo en Egipto. Nuestros dos subdirectores desarrollan un programa constante de reuniones, planes y conversaciones con los diversos equipos y plantean a grandes rasgos la estrategia a seguir cada año, las necesidades, los ritmos de trabajo y los objetivos que se quieren conseguir. Es una tarea dura y supone una organización bastante compleja puesto que muchos de nuestros investigadores tienen sus propias ocupaciones, plazas, proyectos y deben compaginar su vida profesional y personal con su contribución al proyecto.

A ello hay que añadir la gran labor del rais (jefe de obreros) y su gente, los obreros de la localidad, que aportan todo lo necesario para que el proyecto salga adelante. Nosotros hemos contado durante todos estos años con un gran rais, Ali Farouk el-Qeftawy. Ali y sus hermanos Alá y Omar son auténticos pilares del proyecto. En ellos nos apoyamos para conseguir que todos salgamos contentos de la campaña. Ellos saben dirigir a sus hombres, explicar los parámetros, las dificultades y los objetivos de la jornada, y hacen que el trabajo sea mucho más sencillo. Si a eso sumamos la alegría, la sencillez y el humor constante de los egipcios, las jornadas de trabajo se convierten en constantes sorpresas, historias, anécdotas y risas.

Trabajadores durante los trabajos de excavación.

Trabajadores durante los trabajos de excavación.

Foto: Middle Kingdom Theban Project

El Middle Kingdom Theban Project, además, plantea una estrategia muy particular de trabajo científico no sólo a lo largo del año, sino también en el propio yacimiento. Las seis tumbas en las que nos hemos centrado durante estos años se excavan a la vez, con seis equipos arqueológicos dotados de todos los materiales necesarios y con especialistas de cada disciplina que trabajan en un monumento concreto, salvo algunos expertos (forenses, geóloga, fotógrafa, ceramistas, conservadores) que van rotando por el yacimiento dependiendo de las necesidades del trabajo. La jornada empieza a las seis de la mañana y termina a la una de la tarde, cuando el calor y las condiciones no permiten continuar y tenemos que regresar al hostal anexo a la necrópolis para dedicar el resto del día a la preparación de materiales, discusiones, estudio y planes para el día siguiente.

HNG: Cuéntenos cómo ha ido la última campaña de excavaciones, en 2020 ¿Cuándo tienen previsto regresar?

Antonio Morales: Como he comentado, la campaña de marzo-abril de 2020 se vio interrumpida por la crisis sanitaria causada por la pandemia de Covid y la necesidad de retornar a nuestros países de origen de todos los miembros del equipo. Iniciamos nuestra quinta campaña el 5 de marzo, y el 18 de marzo, tras apenas dos semanas de trabajo, tuvimos que acelerar el cierre de las tumbas, el pago a los obreros y regresar a casa de inmediato. Este junio de 2021 un pequeño equipo de cinco personas volveremos a trabajar en los preparativos de la sexta campaña, que se desarrollará durante ocho semanas entre noviembre y diciembre. Esperemos poder entonces iniciar los trabajos en seguida, entrar de lleno en el estudio de los seis monumentos que tenemos en la concesión y que esas semanas nos permitan realizar avances significativos.

En cuanto a los trabajos a realizar, la tumba del visir Dagi necesita un estudio preventivo de conservación, un análisis arquitectónico y una documentación fotográfica a fondo. También procederemos a excavar el frontal del acceso a la tumba para ver si podemos recuperar los fragmentos de pinturas que deben haberse desprendido con el paso del tiempo. En la tumba del visir Ipi encontramos el depósito de momificación que contenía los materiales utilizados para la momificación de su cuerpo y que necesitan un estudio pormenorizado y una publicación de calidad. Además, este año el gobierno egipcio nos ha permitido excavar en la cámara del sarcófago de Ipi, lo que aportará sin duda nuevos descubrimientos y datos. Por su parte, en el caso de la tumba del supervisor del tesoro Henenu, la excavación de los pozos permitirá recuperar nuevos fragmentos de las estelas que decoraban los pasillos o de los dos sarcófagos que parece que fueron depositados en su interior. Y por fin, la tumba E1, la primera que hemos excavado en el sector este, un tanto alejada de las demás, estaba rellena de escombros hasta el techo, lo que sugiere que nadie se ha adentrado en su interior, al menos en época moderna. La limpieza del pasillo, que casi se terminó durante las dos semanas de trabajo de 2020, facilitará el acceso al resto de cámaras y espacios internos el próximo invierno.

Interior del complejo funerario de Ipi.

Interior del complejo funerario de Ipi.

Foto: Middle Kingdom Theban Project

HNG: ¿Qué descubrimientos podría destacar entre los que han hecho en los últimos años?

Antonio Morales: A lo largo de estos cinco años de trabajo podríamos destacar varios descubrimientos de diversa importancia: uno de los más interesantes tuvo lugar en el patio frente a la tumba del visir Ipi (de principios de la dinastía XII), donde encontramos un pozo que conducía al depósito de momificación anteriormente mencionado, donde se habían depositado unas 56 jarras que contenían todos los materiales empleados para llevarla a cabo: sudarios, vendas, bolsas de tela con natrón (sales para desecar el cadáver del difunto), paños, trapos y demás instrumental usado por los embalsamadores, así como restos de ungüentos, aceites, restos de sangre, perfumes, sales... Además, hallamos el corazón momificado del visir, al que esperamos poder realizar un TAC para que saber en qué condiciones se encontraba. Debido a que en ocasiones se extraía el corazón del pecho para momificarlo individualmente y luego se volvía a introducir en el pecho, y dando por hecho que su forma, peso, tamaño y aspecto recuerda a las bolsas de sales de natrón, creemos que durante el proceso de momificación por error lo confundieron con una bolsa de natrón y lo guardaron en una de las jarras del depósito en vez de devolverlo al interior de la momia. En general, el estudio de este depósito y de sus materiales nos permitirá conocer en mayor medida las prácticas funerarias del momento, así como los componentes tradicionales de este cuerpo de profesionales, los embalsamadores, de los que aún sabemos muy poco, sobre todo para este período del que se conservan muy pocos depósitos de este tipo.

Sarcófago de Ipi.

Sarcófago de Ipi.

Foto: Middle Kingdom Theban Project

También me gustaría destacar el descubrimiento realizado tras limpiar la parte frontal de la entrada de la tumba de Henenu, supervisor del tesoro de Mentuhotep II, donde apareció una estructura monumental única de escalones de unos 20 metros de ancho, que debían de ser muy llamativos en la distancia al estar hechos de piedra caliza blanca y marcar la entrada o acceso a la tumba de este personaje tan famoso en la época. Además son muy interesantes los cientos de fragmentos de inscripciones de estelas y sarcófagos hallados en la tumba, importantísimos para reconstruir poco a poco ciertos datos biográficos y poder asomarnos a una pequeña parte de la vida de este individuo.

Por último destacaría las pinturas sin parangón de la tumba del director de prisiones Djari, que a pesar de encontrarse en un sector más alejado de la necrópolis (y con ello dejar claro que su dueño ostentaba un cargo menor al de los anteriores) contiene algunas de las pinturas más excepcionales de toda la historia de la necrópolis. Estas pinturas han sido parcialmente documentadas, pero aún necesitamos un permiso del gobierno para retirar los tableros de protección colocados aquí en los años sesenta para poder documentar, fotografiar, estudiar y restaurar estas representaciones. De hecho, las pinturas de Djari muestran dos grandes épocas de producción artística, con un estilo local y muy especial que no suele encontrar paralelos, y un estilo mucho más monumental, estandarizado y común que demuestra que la reunificación de Egipto trajo consigo el control de la producción y los modelos por parte del Estado.

El complejo funerario de Djari.

El complejo funerario de Djari.

Foto: Middle Kingdom Theban Project

HNG: ¿Qué le gustaría descubrir?

Antonio Morales: El principal objeto de estudio que persigo es conocer en mayor medida la cultura de la época, sobre todo a través de los acontecimientos históricos, políticos y los cambios sociales y religiosos que afectaron a los tebanos de este período. De hecho, hubo cierto impacto cuando el primer rey de la dinastía XII decidió trasladar la capital de Egipto a una nueva ciudad, Itjy-Tawy (El-Lisht), aunque a pesar de ello Tebas siguió siendo considerada uno de los centros culturales más importantes. Algo de peso debió de tener el nuevo culto al dios Amón de Karnak, que poco a poco terminó convirtiéndose, junto al dios Re de Heliópolis (cerca de Menfis), en uno de los grandes dioses nacionales de Egipto. La ciudad de Tebas, primero con la reunificación conseguida por Mentuhotep II y luego con la expansión cultural, ideológica y religiosa desarrollada por los primeros reyes de la dinastía XII (Amenemhat I y su hijo Sesostris I) alcanzaría una gloria que a pesar de los cambios nunca más abandonaría.

HNG: ¿Qué nuevos descubrimientos de importancia cree que se realizarán en alguna de las zonas de excavación?

Antonio Morales: La excavación del sector este y de la tumba E1 (denominada MMA 521 por la expedición del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York) debería deparar descubrimientos muy interesantes en el futuro. Tras dos años de excavaciones del pasillo de entrada que lleva a la zona de culto principal de la sepultura, y tras habernos vistos obligados a parar el trabajo, por fin vamos a poder llegar al fondo del corredor, limpiar los últimos escombros y descubrir cómo era la cámara de culto (zona pública) de esta tumba. Si en ella hallamos inscripciones o restos del ajuar funerario podremos al menos definir a quién pertenecía y en qué período de la historia de la necrópolis se construyó.

HNG: ¿Podría recordar algún momento de especial importancia, incluso emocionante, que tuviera lugar durante los trabajos?

Antonio Morales: El día del descubrimiento del depósito de momificación en el complejo del visir Ipi fue realmente fascinante. Winlock, el director de la expedición norteamericana que trabajó en la zona en los años veinte y treinta del siglo XX, había detectado un pozo e incluso había accedido al interior del depósito, pero nadie sabía qué había hecho con los materiales. Cuál sería nuestra sorpresa al encontrarnos que no había tocado gran parte y que estábamos ante uno de los depósitos de momificación más antiguos jamás descubiertos. La noticia voló rápidamente por el yacimiento y fue un gran motivo de alegría para todos, aunque a la vez fue un momento de concentración, responsabilidad y planes de futuro, porque el gobierno egipcio quería extraer los materiales del depósito y guardarlos rápidamente para de ese modo evitar despertar la curiosidad de alguien y evitar que intentasen adueñarse de algún objeto durante la noche. Es una práctica muy común trabajar muchas horas extra los días en que se ha producido algún descubrimiento importante para lograr mantener a salvo los materiales lo antes posible.

Depósito de materiales de momificación del visir Ipi.

Depósito de materiales de momificación del visir Ipi.

Foto: Middle Kingdom Theban Project

HNG: Dar a conocer los resultados de las excavaciones es muy importante para un investigador, en su caso ¿podría explicarnos cómo hacen difusión de su trabajo?

Antonio Morales: El trabajo de difusión es una labor dura, pero constituye una parte fundamental de nuestro papel como científicos. Hay que tener en cuenta, además, que en muchos casos dependemos de financiación pública (regional, nacional, universitaria) y es importante que nuestros hallazgos, avances e ideas lleguen al mayor número posible de personas interesadas. Para ello contamos con la web del proyecto, así como con muro de Facebook y cuenta de Twitter, y nuestra fotógrafa profesional (Patricia Mora Photography) mantiene al día nuestra cuenta de Instagram y el Canal de YouTube. En todos estos medios mostramos una selección de las mejores fotos y vídeos, tanto de carácter científico como anecdótico, sobre nuestro trabajo, el Egipto moderno… y en la web además incluimos artículos de divulgación relacionados con nuestras investigaciones.

A todo ello hay que añadir una intensa campaña de conferencias tanto a nivel nacional como internacional, como a las que fui invitado hace pocos días por parte de dos instituciones catalanas, la Universidad de Barcelona para participar en sus jornadas sobre obeliscos egipcios organizadas por Juan Miguel Muñoz Corbalán y Nuria Torras Benezet, del Departamento de Historia del Arte de la UB, como por parte del Museo Egipcio de Barcelona y la Fundación Clos, que también desarrollan sus trabajos arqueológicos en la zona de Sharuna (Egipto Medio) y a cuyos socios queríamos presentar nuestros últimos descubrimientos y futuros planes de trabajo.

Finalmente, está el proceso de publicación, que es un factor intrínseco a la investigación y la difusión. Nuestro proyecto produce todos los años dos artículos, uno extenso en inglés para la revista alemana Studien zur ägyptischen Kultur (SÄK) y un dossier en español con los logros más importantes que se publica en el Boletín de la Asociación Española de Egiptología (BAEDE). Además de estos dos informes arqueológicos intentamos llevar a cabo numerosos escritos sobre aspectos concretos del trabajo en Egipto, desde la arquitectura de las tumbas en revistas especializadas en patrimonio, arquitectura y arte hasta trabajos sobre los textos religiosos egipcios y los objetos mágicos, funerarios y cotidianos que vamos encontrando año tras año.

HNG: También nos gustaría saber algo sobre cómo se lleva a cabo la financiación de este proyecto...

Antonio Morales: La financiación del proyecto es un aspecto delicado y complejo, que requiere mucho trabajo, sacrificio y esfuerzos, ya que supone un factor esencial en el desarrollo del trabajo anual, pero requiere parte del tiempo que uno necesita para investigar, publicar y promocionar el proyecto. En cualquier caso, el trabajo bien hecho suele conseguir al final la ayuda de instituciones, agencias y fundaciones, además de algún que otro mecenas privado. En nuestro caso estamos muy contentos porque recibimos un apoyo fantástico desde los diversos frentes que hemos intentado que funcionen: una ayuda I+D del Ministerio de Ciencia e Innovación ha supuesto en los últimos tres años (201-2020) el patrocinio fundamental del proyecto, y a esta hemos conseguido incorporar dos ayudas del Ministerio de Cultura y Deportes para excavaciones en el extranjero y dos ayudas regionales de las Comunidades de Madrid (CAM) y Castilla-La Mancha (CLM) para proyectos científicos y culturales. Y no podemos dejar de agradecer la labor tan particular de apoyo, difusión y patrocinio de las agencias y fundaciones privadas, como es el caso de la Fundación Palarq de Barcelona, que año tras año no deja de confiar en nuestro proyecto y en la medida de lo posible nos ayuda al máximo; la Asociación Española de Egiptología (AEDE), con quienes organizamos una beca de prácticas arqueológicas en Egipto y que nos tiende una mano siempre que lo necesitamos; la Asociación de Amigos de la UAH, y la Fundación Gaselec de Melilla, que también nos ofreció en su momento un apoyo que no olvidamos y cuyos miembros están justo ahora de enhorabuena porque acaban de inaugurar el Museo Egipcio de Melilla (MEM).

HNG: En los últimos años hay muchas misiones arqueológicas españolas trabajando en Egipto ¿Cómo valora el papel que están desempeñando?

Antonio Morales: El papel de las misiones españolas en Egipto, todas ellas con un componente multidisciplinar e internacional importante, es cada vez más serio, competitivo y con un gran impacto, pero no debemos olvidar que el andamiaje que sustenta todos estos proyectos, iniciativas e investigaciones es la formación, la adquisición de recursos, la financiación y la adaptación a los nuevos tiempos, métodos y tecnologías. Desde la Universidad de Alcalá intentamos luchar en todos esos frentes mediante una política activa de formación rigurosa y amplia de nuestro alumnado, la creación de una biblioteca de Oriente y Egipto que en los últimos dos años ha adquirido cinco mil volúmenes y la oferta constante de cursos de formación, práctica y seminarios en los que nuestros alumnos, y todos aquellos interesados en el antiguo Egipto, puedan seguir recibiendo una formación única. En ese sentido, las excavaciones en Egipto constituyen un marco incomparable para la adquisición de experiencia en trabajo sobre el terreno, algo que presenta grandes retos. Los estudiantes cuentan para ello con la colaboración de expertos en diversas disciplinas, junto con algunos investigadores de reconocido prestigio. A eso hay que añadir los nuevos programas de Egiptología organizados por la Universidad de Alcalá, que en el ámbito de los Estudios Propios lanza este mes de junio 2021 dos cursos de Formación en Egiptología, un programa anual de Formación Superior en Egiptología y el nuevo Máster en Egiptología, todos ellos online y en español, impartidos por una plantilla de diez egiptólogos especializados en campos muy diversos. Todo ello aporta una formación constante a todos los interesados.

Miembros del equipo realizando trabajos de documentación.

Miembros del equipo realizando trabajos de documentación.

Foto: Middle Kingdom Theban Project

HNG: ¿Cómo ve el futuro de la arqueología, concretamente en Egipto?

Antonio Morales: Como todos sabemos, Egipto es una tierra llena de misterios, de exotismo y de monumentos impresionantes, pero también es un paraíso para los sentimientos cotidianos como el cariño, el aprecio, la cercanía, el humor y hasta la pillería. En Egipto, las risas, las charlas y las bromas llenan el día a día de los equipos de trabajo; nuestros colegas los obreros nos recuerdan a cada momento la belleza de la vida y nos inducen a sentir un aprecio muy especial por personas y lugares. En el ámbito de la ciencia, yo creo que el nuevo horizonte de la arqueología y la historia nos debe llevar a conocer mejor a las gentes, ciudades, casas... los objetos de la vida diaria, las prácticas más comunes y las formas de pensamiento y acción más cotidianas, esas que se alejan de los grandes monumentos y los tesoros impresionantes. Es verdad que esa arqueología es más compleja, más dura, mucho menos llamativa y en cierto modo ha sufrido más destrucción, pero también es la más cercana a las personas que vivieron en el Egipto faraónico: obreros, mujeres, ancianos y niños, campesinos, pastores, artesanos y escribas, en definitiva, a ese pasado que no conocemos tan bien. A pesar de que el Middle Kingdom Theban Project estudie las tumbas de altos dignatarios del período, nuestro equipo pone el énfasis en la recopilación de fuentes, la incorporación de más datos y la ampliación de los objetivos hacia el estudio de una ciudad, Tebas, que bajo las monumentales construcciones del Reino Nuevo está aún por descubrirse.