Obra maestra del Renacimiento

'La Escuela de Atenas' de Rafael, un gran homenaje a la Filosofía

escuela atenas cortado

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 A inicios del siglo XVI, el papa Julio II decidió mudarse dentro del Vaticano y situar sus aposentos privados en el segundo piso del Palacio Apostólico. El pontífice ordenó que rasparan los murales que decoraban la pared y encargó a Rafael que pintase de nuevo las cuatro estancias con inmensos murales.

El artista de Urbino acometió en primer lugar la decoración de la llamada Estancia del Sello, en la que plasmó un impresionante fresco que se ha convertido en una de las obras más emblemáticas del Renacimiento: La Escuela de Atenas. En su obra, Rafael sublimó la fusión entre la era clásica y la época humanista retratando a los más insignes filósofos grecolatinos con los rostros de los más grandes artistas del Renacimiento. Un vínculo que intentaban recuperar personajes como Botticelli, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel o el propio Rafael. 

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Foto: Lure (CC)

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Una nueva casa para el papa

La Escuela de Atenas se encuentra en la llamada Estancia del Sello, una habitación que debía albergar la biblioteca de Julio II. Fue la primera habitación en la que trabajó Rafael, que decoró sus paredes com murales alegóricos a las tres mayores virtudes del espíritu humano: la verdad, el bien y la belleza. La Escuela de Atenas, pintada en el muro oeste representa la verdad racional. Junto a ella, en el muro sur (también en la imagen) aparece Las Virtudes cardinales y Teologales y la Ley.

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Un escenario contemporáneo

Aunque la pintura pretendiera representar a personajes que vivieron más de un milenio antes, se enmarca en un escenario muy reconocible en aquella época para los que vieran la obra. La propia basílica de San Pedro, el gran proyecto de Julio II, que estaba levantando el templo a mayor gloria de la Iglesia y suya propia.  

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Foto: CC

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Platón y Aristóteles

En el centro de la composición destacan los, tal vez, dos más grandes pensadores de Antigüedad: Platón y Aristóteles. Se los reconoce por los libros que sostienen, el Timeo, Platón, y Ética, Aristóteles. El primero, con su dedo apuntando hacia arriba, hace alusión al mundo de las ideas, y el segundo, con un gesto que parece contrario, alude al mundo material.

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Los más grandes

Hay un consenso generalizado en identificar a Platón con el rostro de Leonardo da Vinci. De esta manera, Rafaelhabría querido rendir su homenaje a quien, todavía en vida, se consideraba el mayor genio artístico y científico que había dad la humanidad. 

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Foto: CC

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El filósofo maldito

A la derecha de Platón, un grupo de personajes escucha a un hombre con una túnica verde. Es Sócrates, considerado el padre de la filosofía griega clásica. Su gesto con las manos hace referencia a su método, argumentando un silogismo con sus dedos. junto a él, el historiador, militar y filósofo Jenofonte, discípulo de Sócrates lo escucha tocándose la cabeza. El hombre con armadura podría representar a Alejandro Magno o a Alcibiades, personaje de El Banquete de Platón con el que Sócratres mantiene un diálogo. aunquer también hay quien cree que Alcibiades sería el joven que escucha a Sócrates y que el viejo con sombrero sería Jenofonte

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La mujer

Entre todos estos genios destaca la presencia de una sola mujer, que además, como Rafael, mira al espectador. Se trata de Hipatia de Alejandría, la filósofa neoplatónica asesinada brutalmente en Alejandría. Su modelo sería, según todos los indicios, la amante de Rafael, Margherita Luti.

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Pitágoras

Absorto en sus estudios aparece Pitágoras, un pensador matemático previo a Sócrates. Un alumno sostiene una pizarra delante de él. Para sus seguidores el Universo podía ser expresado y comprendido a través de las matemáticas. Detrás de él, tomando notas, aparece Anaximandro, geógrafo al quese  atribuye un mapa terrestre o la medición de los solsticios y equinoccios. De pie con turbante, Averroes, filósofo  y médico andalusí del siglo XII que desligó la reflexión filosófica de la religión.

Himenaje a un genio

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Homenaje a un genio

Esta figura sentada en el centro de la composición no aparecía en el proyecto original, se trata del filósofo Heráclito, que Rafael recreó con los rasgos de Miguel Ángel, apoyada sobre un bloque de mármol. Se da la circunstancia que esos mismos años, Buonarroti estaba trabajando muy cerca de Rafael en otro gran proyecto vaticano, los techos de la Capilla Sixtina.

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Un lugar para el amigo

El personaje que se reclina frente a un grupo de discípulos ha sido identificado con Euclides, sabio que solía representarse con un compás. Pero otros creen ver en la figura a Pitágoras, argumentando lo extraño que resultaría no encontrarlo en esta obra. Lo cierto es que el hombre es un retrato de su buen amigo Bramante, arquitecto por entonces al cargo de la basílica y que introdujo al pintor en el Vaticano. 

El Universo, la Tierra... Y el artista

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El Universo, la Tierra... Y el artista

Sosteniendo dos orbes aparecen dos astrónomos. Ptolomeo, de espaldas sosteniendo una esfera terrestre, cuya teoría geocéntrica tuvo validez hasta el siglo XVI. La figura delante de él plantea dudas: unos ven a Estrabón, autor de Geografía, y otros a Zoroastro, el profeta fundador del mazdeismo, una de las primeras religiones monoteístas. Detrás de ambos, una figura curios nos mira directamente, es el propio Rafael, que sin falsa modestia, se autorretrató entre tanto genio.

Homenaje al mecenas

Foto: CC

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Homenaje al mecenas

Este personaje solitario es Plotino, un filósofo neoplatónico autor de una teoría trinitaria entorno al Uno, el Nous y el alma. Fue fuente de inspiración para numerosos filósofos y místicos cristianos y no es extraño que su rostro adoptara las facciones del papa Julio II. Junto a él, con un bastón, está representado Homero, el padre de la literatura griega.

Para saber más

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