Túmulos funerarios de Oceanía

La enigmáticas pirámides del archipiélago de Palau

Las excavaciones realizadas por la Universidad de Kiel en el archipiélago pacífico de Palau han demostrado que estos túmulos construidos a partir del año 500 a.C. se usaron como terrazas de cultivo y monumentos funerarios.

El equipo de excavación en la cima de uno de los montículos funerarios.

Foto: idw, M. Moore

Los montículos que coronan algunas colinas de la isla de Babeldaob han sido siempre un misterio para los estudiosos de las culturas prehistóricas de Oceanía. Según el mito indígena fueron formadas por una gran serpiente, la cual enroscó su cuerpo alrededor la cima hasta darles la forma que vemos actualmente.

Más allá de mitologías y creencias los arqueólogos se decidieron a esclarecer el misterio de su origen, y un grupo de especialistas alemanes acordó con el gobierno de Palau llevar a cabo una campaña de excavación conjunta a partir de 2019, que contó además con la colaboración de las comunidades locales.

Vista aérea del montículo de Ngerbuns el Bad en Babeldaob, el área plana alrededor del montículo se usó como terraza de cultivo.

Foto: idw C. Hartl-Reiter

Un trabajo de siglos

Con el fin de conservar estas las construcciones y evitar dañarlas en exceso, la campaña arqueológica empezó escaneando las colinas con georadar, para así hacerse una idea de su composición y de si albergaban estructuras en el interior antes de proceder a su excavación.

El estudio ha revelado que los túmulos fueron levantados amontonando piedras volcánicas sobre la superfície aterrazada de una colina, que luego eran cubiertas con tierra y hierba para prevenir su erosión; un proceso largo y laborioso que según los investigadores llevó generaciones y conllevó el transporte de millones de toneladas de material hasta el lugar.

Excavación de las tumbas en la colina de Ngerbuns el Bad.

Foto: idw, C. Hartl-Reiter

Para la directora del proyecto Annette Kühlem semejante proyecto “solo podría haber sido posible en una sociedad políticamente organizada”, dato que permite descartar la teoría de que los plauenses fueran un conjunto de familias dispersas sin ningún tipo de vinculación social.

Sorprendentemente, dentro de algunas de ellas se descubrieron restos humanos

Aunque no tan impresionantes como los majestuosos monumentos egipcios y americanos, estas tumbas monumentales implicaron el trabajo de toda la comunidad durante un largo período de tiempo, y aunque apenas se levantan diez metros del suelo es de destacar que fueran erigidas solo con herramientas de madera y piedra.

Vida y muerte

Sorprendentemente, dentro de algunas de ellas se descubrieron restos humanos, que habían sido enterrados en niveles diferentes del montículo según este iba creciendo con los años. Según Kühlen el enorme esfuerzo necesario para levantar estas construcciones en la cima de una colina aplanada implica que, como las pirámide del antiguo Egipto, estos montículos eran el lugar de descanso de la élite social, que se enterraba generación tras generación en el mausoleo ampliándolo hacia arriba cuando era necesario.

Estos restos presentan además un buen estado de conservación, por lo que serán analizados en el laboratorio a fin de determinar la cronología de cada pirámide así com la edad, dieta y causas de la muerte de las personas enterradas.

Alemanes y palauanos trabajando codo con codo en el montículo funerario.

Foto: idw, C. Hartl-Reiter

Tras descubrirse los cuerpos, estos fueron enterrados simbólicamente por las mujeres de la zona según la ceremonia tradicional.

Foto: idw, M. Moore

Otro aspecto que contempla el equipo alemán es extraer su ADN, gracias al que se podrá saber si todavía tienen descendientes vivos en el archipiélago y fechar con exactitud cuando se inició la colonización de la isla.

Otro detalle importante es que en las terrazas de tierra que rodean estos montículos se han encontrado trazas de hoyos de cultivo, por lo que también se usaron para sustentar a la comunidad en paralelo a su función funeraria.

Una vez estudiados, los huesos serán devueltos al gobierno de Palau, que procederá a darles un entierro digno o entregarlos a las familias que tengan con ellos algún lazo genético. Los trabajo continuarán en esta remota isla del Océano Pacífico, pues aunque hast ahora se han excavado dos colinas todavía quedan 128 por investigar.

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