Ofrendas a los dioses en la cultura Muisca

Encuentran ocho vasijas llenas de esmeraldas en la zona donde se buscó El Dorado

Los arqueólogos han hallado los recipientes en la zona en la que se buscó El Dorado durante la conquista española de América. En su interior se depositaron decenas de gemas junto con figurillas de oro y plata.

Las joyas y piedras preciosas se enterraron como ofrenda a dioses o antepasados.

Foto: Francisco Correa

Cuando los españoles llegaron a la región en el siglo XVI se sorprendieron ante la maestría con la que que los indígenas locales trabajaban el metal. La abundancia de objetos fabricados con oro pronto dio pie a la leyenda de una ciudad construida enteramente con este metal, idea reforzada por un ritual indígena en el que el rey se untaba el cuerpo con polvo dorado y arrojaba objetos de oro a una laguna sagrada.

Las gemas de el Dorado

Aunque los conquistadores nunca dieron con la mítica ciudad los arqueólogos llevan ya algún tiempo recuperando los objetos bellamente labrados de la cultura Muisca, que dominó la región a partir del siglo VI a.C. hasta la llegada de los europeos en 1530.

Las esmeraldas fueron talladas cuidadosamente antes de ser ofrecidas en el templo.

Foto: Francisco Correa

Las figurillas podrían representar tanto a dioses como a nobles o sacerdotes.

Foto: Francisco Correa

El templo fue excavado como medida preventiva antes de que se inicien las obras de una nueva carretera, encontrándose las vasijas tanto dentro del recinto como a su alrededor. El hallazgo de homenajes de este tipo es algo habitual en esta cultura, y están usualmente asociados al culto del dios del sol Sua y su esposa Chia (la luna).

Los arqueólogos se sorprendieron al dar con la primera vasija, en su interior no solo encontraron esmeraldas sino que también sacaron a la luz vívidas representaciones de nobles personajes ataviados con cetros, armas y espectaculares tocados. Según progresaron los trabajos fueron apareciendo nuevas joyas con forma de serpientes y agujas.

Las vasijas se llevaron al laboratorio para ser vaciadas y estudiadas con el tiempo suficiente.

Foto: Francisco Correa

Contenido de una de las vasijas, junto a las esmeraldas se pueden ver serpientes, agujas, figurillas e incluso una caracola.

Foto: Francisco Correa

Ofrenda funeraria?

Para el director de la excavación Francisco Correa está claro que los recipientes fueron algún tipo de sacrificio ritual, pues según cuentan las fuentes hispánicas los indígenas enterraban objetos de gran valor como muestra de respeto y para conseguir el favor de los espíritus.

Sin embargo Correa no se muestra tan seguro sobre a quién irían dirigidas las ofrendas, por un lado cree que se podría tratar de un culto a los antepasados, pero tampoco descarta que fuera un templo dedicado a la pareja divina formada por el sol y la luna. Sin más datos es imposible determinarlo con seguridad.

La excavación ha sido realizada por la Universidad Nacional de Colombia con la colaboración del Museo del Oro de Bogotá y el departamento de ingeniería de la Universidad Javierana.

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