Románico

Encuentran una iglesia románica bajo un campo alemán

El templo fue construido en Sajonia por Otón I (912-973), gobernante del Sacro Imperio, como parte de un extenso complejo palatino. Los arqueólogos lleva excavando la zona desde el mes de mayo en busca del palacio, que las fuentes ubican en una colina al oeste del pueblo de Helfta.

Los arqueólogos esperan encontrar el resto del palacio en la misma colina.

Foto: State Office for Monument Preservation and Archeology Saxony-Anhalt

Según cuentan las antiguas crónicas alemanas, el emperador Otón mandó construir numerosos palacios a lo largo de todo su imperio para trasladar su corte de región en región según surgieran problemas o deseara cambiar su lugar de residencia. Estos edificios se construían en lugares elevados y contaban siempre con una iglesia en la que el soberano y sus cortesanos podían realizar sus devociones.

Pues bien, basándose en los textos medievales, los arqueólogos de la Oficina Estatal para la Preservación de Monumentos y Arqueología han realizado una campaña de prospecciones con georadar para determinar el punto en el que debían excavar. Si bien las primeras pesquisas en el área del pueblo no dieron ningún resultado, aquellas realizadas en las colinas de las afueras fueron mucho más prometedoras, revelando numerosas estructuras enterradas bajo la superficie del Pequeño y el Gran Klaus.

Esta hebilla esmaltada del siglo nueve fue encontrada dentro de la iglesia.

Foto: Friederike Hertel, State Office for Monument Preservation and Archeology Saxony-Anhalt

Con lo primero que los investigadores se toparon fue con una iglesia románica, fundada por Otón en honor de santa Radegunda. El edificio mide 30 metros de longitud, con planta cruciforme y tres naves. Además, en su interior y por los alrededores se han encontrado numerosas tumbas, de donde se han recuperado monedas, restos de prendas de vestir, hebillas de cinturón, cerámica y mucho más.

Al mismo tiempo se han desenterrado numerosos objetos de culto, entre los que destaca una cruz esmaltada de bronce hecha en la ciudad francesa de Limoges durante el siglo XIII, así como los fragmentos de una gran campana.

Una larga historia imperial

Si hemos de creer a las fuentes, el emperador solo visitó el palacio una vez para consagrar la iglesia en 968. Al fallecer su hijo trasladó la corte a otra población pero, aunque el palacio se convirtió progresivamente en unas ruinas, la iglesia se siguió utilizando hasta el siglo XVI. Esta sería eventualmente destruida durante la Reforma, quedando de ella solo sus cimientos enterrados bajo tierra.

Alrededor del edificio se encontraron numerosos cuerpos enterrados en suelo sagrado.

Foto: Felix Biermann, State Office for Monument Preservation and Archeology Saxony-Anhalt

Con la iglesia identificada, ahora solo queda encontrar el palacio, que según el director del proyecto Felix Biermann se encuentra en la misma colina. Este será pues el objetivo de la campaña del verano que contará con voluntarios de distintas nacionalidades.

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