Arqueología submarina

Encontrado un pecio bizantino lleno de tesoros arqueológicos frente a la costa griega

En la pequeña isla egea de Fournoi, cerca de Samos, han aparecido los restos de un barco hundido hacia el siglo VI, en cuyas bodegas se han descubierto ánforas y cerámica de todo el Imperio.

Un arqueólogo anota la posición de una de las ánforas recuperadas del fondo marino.

Foto: AMNA

Hallar un barco antiguo hundido ya es un tesoro en sí mismo, pero si además se encuentra lleno de ánforas y restos centenarios entonces podemos hablar de un tesoro arqueológico en mayúsculas. En realidad la nave fue descubierta en 2020 como parte de un programa de prospecciones submarinas de la Unión Europea pero, tras su identificación, el pecio empezó a excavarse en 2021.

El barco se encuentra a una profundidad de entre 43 y 48 metros, por lo que los 26 buceadores del equipo de Giorgos Koutsouflakis se han visto obligados a realizar nada menos que 279 inmersiones para ir desenterrando poco a poco los restos de la nave de una ladera rocosa y empinada.

Durante la campaña del pasado año se eliminó la capa más superficial de arena, dejando al descubierto numerosos fragmentos de cerámica de mesa. Posteriormente se abrió una gran trinchera de 25 metros de largo en la parte noroeste para realizar una cata de exploración de todos los estratos que forman el yacimiento.

Con ayuda de un aspirador, los investigadores quitan la arena bajo la que se oculta un verdadero tesoro arqueológico.

Foto: AMNA

Un mercante bizantino

Ha sido en esta última zona zona donde han aparecido un total de 15 ánforas del Mar Negro, la mayoría de la península de Crimea o de Sínope en la costa norte de Anatolia. Por su parte los platos y cuencos que formaban la vajilla procedían de la vecina ciudad de Focea, lo que demuestra que la nave se usó para transportar tanto productos de importación como bienes de producción local.

Estibadas una junto a otra en la bodega, estas ánforas contenían vino o aceite de la lejana Crimea.

Foto: AMNA

El pecio se hundió en algún momento del reinado del emperador bizantino Anastasio I (491-518 d.C.), época en la que el Egeo era todavía un área pacífica por la que las naves podían circular sin temer a invasores ni piratas.

Mientras los trabajos continúan en el yacimiento, los arqueólogos estudian la mejor manera de ampliar las excavaciones a alguno de los 58 pecios repartidos por la isla, la cual era una escala habitual en las rutas comerciales que conectaban Asia con Europa.

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