Época omeya

Encontradas las tumbas de los primeros musulmanes que vivieron en Siria

Un equipo internacional de arqueólogos que estudia el yacimiento sirio de Tell Qarassa ha localizado dos enterramientos que, sorprendentemente, no son neolíticos, sino que datan de los siglos VII-VIII y que según los análisis de ADN tendrían más en común con los beduinos o individuos procedentes de la actual Arabia Saudí.

Excavaciones arqueológicas en el yacimiento sirio de Tell Qarassa.

Foto: Jonathan Santana

Dirigido por Juan José Ibáñez, un equipo internacional de investigadores de la Institución en Humanidades Milá i Fontanals del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IMF-CSIC)ha descubierto en el yacimiento sirio de Tell Qarassa, donde lleva excavando desde antes del inicio de la guerra que asola este país, dos de los primeros enterramientos islámicos de la zona. Los arqueólogos han documentado en el lugar un hallazgo inesperado: las tumbas de un hombre y una mujer que, al parecer, formaron parte de los primeros grupos de musulmanes que se desplazaron a Siria desde Arabia o la península del Sinaí, en Egipto, según se desprende del análisis de ADN de los huesos.

El estudio, que acaba de publicarse en la revista Nature Communications Biology, es multidisciplinar y combina datos arqueológicos e históricos con análisis de ADN, de isótopos y de radiocarbono. Hasta la fecha, los investigadores suponían que todos los restos humanos hallados en el yacimiento databan del Neolítico, y que tenían unos 10.500 años de antigüedad. De hecho, para estudiar a los primeros grupos de agricultores de la zona se procedió a analizar el ADN de catorce personas. De ellas, "solo dos individuos de las capas superiores del yacimiento dieron resultados positivos y estos procedían de enterramientos que suponíamos que pertenecían a un período prehistórico posterior. Tras la datación por radiocarbono quedó claro que teníamos algo inesperado y especial", remarca Cristina Valdiosera, de la Universidad de Burgos y coordinadora del estudio.

Mapa de situación de Tell Qarassa.

Mapa: Los autores

Dos individuos diferentes

Los dos enterramientos analizados se han datado en época omeya, entre los siglos VII y VIII, y cuadran perfectamente con las primeras prácticas funerarias musulmanas. Según Ibáñez, los cuerpos "habían sido depositados longitudinalmente y alineados hacia La Meca; un ritual muy diferente de los enterramientos neolíticos, en los que los fallecidos eran depositados en posición fetal. Era imposible precisar su contexto sin las fechas de radiocarbono, ya que no se conocían asentamientos o enterramientos musulmanes en la zona y el propio yacimiento solo se conocía como un lugar prehistórico. De hecho, el asentamiento más cercano en la actualidad es de una comunidad drusa no asociada al islam".

Uno de los esqueletos descubiertos en Tell Qarassa, bautizado como Syr005.

Foto: Jonathan Santana

Por otra parte, los análisis genómicos de estas personas han arrojado asimismo resultados sorprendentes, como afirma Mehgha Srigyan, bióloga evolutiva que ha estudiado los datos obtenidos en la universidad sueca de Upsala. De hecho, estos dos individuos eran genéticamente diferentes a los demás, presentando más parecidos con los actuales beduinos o saudíes. Esto parece confirmar, según Torsten Günther, genetista de esta universidad, que "este hombre y esta mujer pertenecían a grupos transitorios alejados de su hogar, lo que sugiere directamente la presencia de los primeros musulmanes en el campo sirio".

Los dos individuos estudiados eran genéticamente diferentes a los demás, presentando más parecidos con los actuales beduinos o saudíes.

Otro estudio que los investigadores han llevado a cabo sobre estos restos humanos ha sido la búsqueda de una secuencia de ADN correspondiente a algunos patógenos conocidos, como el que provoca la peste, para poder establecer la causa de sus muertes, aunque no han hallado ninguno. "Habría sido un paso interesante para entender por qué fueron enterrados de esta manera y en este lugar", se lamenta Mehgha Srigyan. A pesar de todo, la importancia del descubrimiento es innegable. "Es extraordinario que con el estudio de sólo dos individuos hayamos podido descubrir una pequeña, pero notable pieza del colosal rompecabezas que constituye la historia del Levante", concluye Cristina Valdiosera.

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