Cerámica y bebidas alcohólicas

Encontrada una antigua cervecería romana en Bedfordshire, Inglaterra

Durante las obras de ampliación de la carretera A 428, los arqueólogos de la Universidad de Cambridge han desenterrado los restos de un horno y granos de espelta usados durante época romana para elaborar cerveza.

Además de producir grano, el yacimiento también era un taller cerámico. La tierra rojiza a la derecha de la imagen indica el punto en el que se levantaba la cámara de combustión en la que se cocían las vasijas.

Foto: MOLA

Las excavaciones empezaron en julio del año pasado, como parte de la intervención de emergencia previa a la construcción de un nuevo tramo de la A 428. Los primeros restos romanos que aparecieron fueron los cimientos de un horno, pero el sedimento que lo rodeaba reservaba una gran sorpresa a los investigadores.

Los arqueólogos recogieron muestras de tierra, y tras procesarlas en una serie de tamizos y filtros descubrieron flotando en la superficie unas pequeñas bolas negras que solo podían ser granos carbonizados por la acción del fuego.

Mediante el mezclado con agua y su paso por una serie de filtros se puede recuperar la materia orgánica de cualquier tipo de sedimento.

Foto: MOLA

El tostadero de espelta

Este hallazgo demostraba que el horno se había usado para tostar grano, que al ser observado bajo el microscopio resultó ser espelta a medio germinar igual que la usada en la elaboración de la cerveza.

Fotografía microscópica de algunos de los granos recuperados.

Foto: MOLA

Por ahora no han aparecido otras estructuras cerveceras (como cubas de mezclado y fermentación), por lo que se cree que la espelta sería cultivada en el lugar, tostada y exportada a otras instalaciones, que se encargarían de convertirla en cerveza. Al mismo tiempo el horno se emplearía para secar trigo o cebada para impedir que se pudriera durante su almacenamiento.

Una fábrica de cerámica

Este horno no es el único que ha aparecido en el yacimiento, pues también se ha desenterrado otro de mayor tamaño en el que se cocía cerámica. Este se dividía en una cámara de combustión cerrada herméticamente y un pequeño túnel de alimentación en cuya entrada se encendía el fuego. El gran número de vasijas mal cocidas descubiertas en el lugar ha permitido fechar este taller entre el 150 y el 400 d.C.

Las dos franjas amarillas muestran el lugar ocupado por las paredes que conducían al interior del horno el calor de la hoguera, cuyos restos se pueden ver a la derecha de la imagen en la área ennegrecida por la ceniza y los carbones.

Foto: MOLA

Además de monedas, los romanos usaban metales preciosos, como los fragmentos de este anillo encontrado durante las excavaciones, para comprar y vender todo tipo de productos.

Foto: MOLA

La presencia de objetos como pesos, monedas y un anillo de plata, demuestran que en el lugar se realizaban intercambios comerciales, parte de una economía globalizada que trajo al yacimiento ánforas de aceite del sur de Hispania y cerámica de mesa importada de la Galia. Se trataba así de un próspero centro industrial, que alcanzó su apogeo en el siglo IV d.C. antes de las invasiones bárbaras que arrasaron Britania.

El lugar fue ocupado desde el 300 a.C. hasta el 410 d.C., y ha sido excavado por la Unidad Arqueológica de Cambridge con la participación del Museo de Arqueología de Londres.

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