Astronomía maya y olmeca

El origen del calendario en Mesoamérica podría ser más antiguo de lo que se pensaba

Un estudio llevado a cabo por un equipo internacional de investigadores ha concluido que las alineaciones solares de numerosos centros ceremoniales construidos en el Preclásico Medio, entre los años 1100-750 a.C., en la costa sur del golfo de México, probarían que el uso del calendario de 260 días es unos 500 años anterior a lo que hasta ahora se creía.

Fragmento del "Códice de Madrid" en el que se puede observar un calendario completo de 260 días.

Fragmento del "Códice de Madrid" en el que se puede observar un calendario completo de 260 días.

Fragmento del Códice de Madrid en el que se puede observar un calendario completo de 260 días.

Foto: Cordon Press

Hasta no hace mucho, un glifo que representa a un venado y que puede admirarse en los célebres murales del sitio de San Bartolo (datados entre los años 300-200 a.C.), en la selva de Guatemala, era la evidencia más antigua del calendario maya de 260 días. Este símbolo se corresponde con el séptimo día de ese sistema para contabilizar el tiempo, y aún se utiliza en algunas comunidades indígenas del sur de México y Guatemala. 

Ahora, un estudio que acaba de publicarse en la revista Science Advances ha concluido que el uso de este calendario de 260 días en Mesoamérica es, posiblemente, unos quinientos años más antiguo de lo que se pensaba.

Orientados al Sol

El estudio está dirigido por Ivan Šprajc (Academia de Ciencias y Artes de Eslovenia), Takeshi Inomata (Universidad de Arizona) y Anthony F. Aveni (Colgate University, Nueva York), y los resultados de su investigación han permitido generar una base de datos que abarca 415 estructuras que han sido clasificadas en función de sus características arquitectónicas. De hecho, ha sido gracias al uso del escaneo láser aéreo (LiDAR) que han podido identificarse alrededor de 500 complejos ceremoniales a lo largo de una amplia área al sur del golfo de México. Los datos han revelado una arquitectura monumental a una escala hasta ahora inimaginable.

Imágenes tomadas con LiDAR en las que se muestran dos ejemplos de orientaciones solares en dos sitios mayas distintos.

Imágenes tomadas con LiDAR en las que se muestran dos ejemplos de orientaciones solares en dos sitios mayas distintos.

Imágenes tomadas con LiDAR en las que se muestran dos ejemplos de orientaciones solares en dos sitios mayas distintos.

Foto: Frenandez-Diaz y Takeshi Inomata

Estos datos ponen de manifiesto que la mayoría de estos centros ceremoniales del sur de Mesoamérica (en las tierras bajas mayas y el centro del área olmeca), que fueron construidos entre 1100 y 750 a.C., en el Preclásico Medio, estaban orientados en dirección este-oeste, hacia la salida del Sol, en fechas tan específicas como el amanecer de los días 11 de febrero y 29 de octubre, fechas separadas entre sí por 260 días, aunque también se han documentado construcciones orientadas a los solsticios o a la ubicación de la Luna.

Los resultados han revelado que la mayoría de estos lugares estaban orientados en dirección este-oeste, en dirección hacia la salida del Sol.

"La gran mayoría de estas orientaciones en nuestra muestra están incorporadas en complejos que probablemente datan de 1100 a 750 a. C., si no antes, y por lo tanto representan la evidencia más temprana del ciclo calendárico de 260 días. Nuestros resultados son consistentes con la hipótesis de que la región olmeca de la costa del Golfo y las áreas adyacentes fueron los escenarios primarios para el desarrollo inicial del sistema calendárico mesoamericano y la arquitectura monumental orientada astronómicamente", afirman los investigadores en su estudio.

Para saber más

Calendario maya

Nueva web sobre el calendario maya

Leer artículo

Un origen complejo

Aunque establecer el momento exacto en que empezó a ser utilizado el calendario de 260 días sigue siendo difícil, los investigadores creen que todo empezó cuando las distintas comunidades adoptaron estilos de vida sedentarios y se asentaron en grandes centros como Aguada Fénix o San Lorenzo, la capital olmeca. "Estas comunidades posiblemente incluyeron especialistas en rituales que poseían conocimientos esotéricos de las observaciones astronómicas y desempeñaron un papel destacado en la sofisticación de los conceptos calendáricos", sugieren los investigadores.

Los investigadores creen que todo empezó cuando las distintas comunidades adoptaron estilos de vida sedentarios.

Página del Códice de Dresde donde se representa un año ritual de 260 días.

Página del Códice de Dresde donde se representa un año ritual de 260 días.

Página del Códice de Dresde donde se representa un año ritual de 260 días.

Foto: Cordon Press

Asimismo, para explicar el origen del calendario de 260 días, los investigadores barajan dos escenarios en base a una combinación de numerología y planificación de rituales. En el primer caso, el sistema temporal pudo haberse originado a raíz de las reuniones llevadas a cabo durante la temporada seca, durante los meses de febrero y marzo. El segundo escenario posible que plantean es que las fechas registradas con mayor frecuencia por los alineamientos solares marcaron rituales de importancia, básicamente agrícola, fundamentales para la vida de estas comunidades.

Para saber más

iStock-476568201

Los secretos del tiempo y la astronomía en la civilización maya

Leer artículo