Un enigma del siglo XVIII

El Caballero d'Éon, el espía francés que pasó la mitad de su vida como una mujer

Embajador de Francia en Rusia, miembro del servicio secreto de Luis XV y espía del monarca francés en Londres, Charles de Beaumont, más conocido como Caballero d’Éon, ha pasado a la historia por vivir la primera parte de su existencia como un hombre y la segunda, como una mujer. Tras suscitar dudas y escándalos respecto a su verdadero sexo, las pruebas realizadas tras su muerte, confirmarían finalmente que el caballero fue en realidad un hombre.

Combate de esgrima entre el Caballero de Saint George y el Caballero d'Éon, cuadro pintado por Alexandre Auguste Robineau entre 1787 y 1789. Royal Collection Trust, Londres.

Combate de esgrima entre el Caballero de Saint George y el Caballero d'Éon, cuadro pintado por Alexandre Auguste Robineau entre 1787 y 1789. Royal Collection Trust, Londres.

Combate de esgrima entre el Caballero de Saint George y el Caballero d'Éon, cuadro pintado por Alexandre Auguste Robineau entre 1787 y 1789. Royal Collection Trust, Londres.

Foto: PD

Existe una curiosa pintura en el palacio de Buckingham, concretamente en Carlton House. El cuadro representa a una mujer mayor blandiendo un florete frente a un hombre. Este último se trata de Joseph Bologne, más conocido como el Caballero de Saint-Georges, y la justa tuvo lugar en abril de 1787. Esta escena, que podría parecer sorprendente sobre todo teniendo en cuenta la época, en realidad no lo es tanto porque la supuesta mujer que blande el florete al parecer no era tal, sino que se trataba de un hombre llamado Charles d’Éon de Beaumont, también conocido como Caballero d'Éon.

El Caballero d'Éon fue un personaje singular. La vida de este diplomático y espía francés de la segunda mitad del siglo XVIII presenta una particularidad. Y es que D'Éon vivió como una mujer durante la Regencia y el reinado del rey Jorge IV de Inglaterra. De hecho, nadie en la corte inglesa pudo determinar jamás el verdadero sexo de aquel extraño y enigmático personaje que había pasado la primera etapa de su vida como un hombre. 

d'Éon, ¿descendiente de un hereje?

Charles-Geneviève-Louis-Auguste-André-Thimothée d’Éon de Beaumont nació en 1728 en la localidad de Tonnerre, en la región francesa de Borgoña. Según contaba él mismo, y tal como acabaría confirmando un tribunal en 1780, procedía de una familia aristocrática originaria de Bretaña (aunque algunos historiadores afirman que sus antepasados no alcanzaron el rango de nobleza hasta el año 1668). También declaró ser descendiente de Éon de l’Étoile, un hereje del siglo XII, a pesar de que tan solo consta su palabra como prueba de ello. 

Según el caballero d'Éon, procedía de una familia noble originaria de Bretaña y era descendiente del hereje Éon de l’Étoile.

Caballero d'Éon. Retrato pintado por el artista Thomas Steward en el año 1792. National Portrait Gallery, Londres.

Caballero d'Éon. Retrato pintado por el artista Thomas Steward en el año 1792. National Portrait Gallery, Londres.

Caballero d'Éon. Retrato pintado por el artista Thomas Steward en el año 1792. National Portrait Gallery, Londres.

Foto: PD

En 1743, D'Éon se trasladó a París para vivir con su tío Michel d’Éon de Germigny y estudiar en el Collége Mazarin, donde se graduó en Derecho Civil y Canónico seis años más tarde. Gracias a sus excelentes calificaciones pudo acceder al Parlamento, donde seguiría los pasos de su padre como abogado, a la vez que escribía artículos políticos y económicos en la revista Année littéraire. Todo aquello le sirvió para ganarse una buena reputación y convertirse en secretario del intendente de París, Bertier de Sauvigny, lo que le permitió además ejercer como censor de historia y literatura.

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D'Éon el espía

En el ascenso social de D'Éon jugaron asimismo un papel fundamental su afición por la equitación y la esgrima. De hecho, gracias a ello llegó a intimar con el príncipe de Conti, primo del rey, Luis XV, quien tenía en alta estima sus aptitudes y no dudó en incorporarlo en 1756 en el Secret du Roi, la red francesa de espionaje de la época. Hay que decir que era tal el grado de secretismo de aquella organización que ni siquiera el ministro de exteriores francés sabía de su existencia.

Durante su desempeño en el SecretD'Éon conoció a personajes de alto nivel como los condes de Broglie y Vergennes, el mariscal de Noailles y el autor de El barbero de Sevilla Las bodas de FígaroPierre-Augustin de Beaumarchais. Pero lo más curioso del acceso de D'Éon a la secreta red de espionaje francesa son algunas versiones que afirman que, de hecho, fue el propio monarca quien lo introdujo en la Societé tras haberlo confundido con una mujer en un baile de disfraces al que D'Éon asistió vestido con ropas femeninas. Aunque muchos historiadores consideran esta historia poco veraz.

Se dice que fue el príncipe de Conti, primo de Luis XV, quien introdujo a d'Éon en la red de espionaje francesa.

Retrato del Caballero d'Éon realizado hacia el año 1775 al estilo de la pintora Angelica Kauffmann.

Retrato del Caballero d'Éon realizado hacia el año 1775 al estilo de la pintora Angelica Kauffmann.

Retrato del Caballero d'Éon realizado hacia el año 1775 al estilo de la pintora Angelica Kauffmann.

Foto: PD

Al final, aunque el rey sabía que D'Éon era un hombre pensó que de todos modos podría aprovechar sus cualidades para llevar a cabo ciertas actividades diplomáticas. Así, disfrazado de mujer, D'Éon pudo acercarse a la zarina Isabel I sin atraer sospechas y convencer a la emperatriz rusa de formar una alianza con Francia, que desde 1756 participaba en la guerra de los Siete Años. Bajo el nombre de Lia de Beaumont, D'Éon logró convertirse en lectora privada de la zarina y defender la causa francesa con más eficacia que la mismísima diplomacia gala. Su aspecto andrógino le permitía pasar desapercibido cuando se disfrazaba de mujer en las recepciones imperiales. De aquella manera logró asimismo sumar el favor de algunos consejeros anglófilos a la causa francesa. 

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¡Bancarrota!

Pero las andanzas de D'Éon no terminaron aquí. Tras su paso por la corte rusa, el caballero llegó a la capital británica en 1762 como secretario del embajador francés, el duque de Nivernais, y encargado de negociar la Paz de París, que puso fin a la guerra de los Siete Años. Según algunas fuentes, D'Éon habría sido el responsable de que Francia conservara algunas concesiones en el extranjero tras embriagar a algunos delegados rivales en alguna recepción. Finalmente, y como premio a su actuación, D’Éon fue condecorado con la Cruz de San Luis, una de las más altas distinciones de su época. En la cima de su éxito, a D'Éon le encargaron una peligrosa misión: idear un plan para invadir Gran Bretaña.

 D'Éon llegó a la capital británica en 1762 como secretario del embajador, el duque de Nivernais, encargado de negociar la Paz de París.

Retrato del caballero d'Éon cuando este ya era mayor (Bodleian Libraries).

Retrato del caballero d'Éon cuando este ya era mayor (Bodleian Libraries).

Foto: PD

Para llevar a cabo este ambicioso proyecto, D'Éon organizó lujosas recepciones invitando a la flor y nata de la sociedad inglesa. De hecho, muy pronto se ganó la estima del rey Jorge III. Pero su estilo de vida era considerado excesivamente extravagante por sus propios compatriotas. Tanto que llegó a dilapidar toda su asignación. D'Éon pidió entonces un aumento, pero el ministro de Exteriores, Étienne François de Choiseul, se lo negó, y acabó cesado de sus funciones en la embajada el 4 de noviembre de 1763, siendo sustituido por el conde de Guerchy. Un año más tarde, en 1764, d’Éon, privado de su salario, y a modo de venganza, publicó la correspondencia diplomática sobre su cese bajo el título Lettres, mémoires et négociations particulières du chevalier d’Éon

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la Sexualidad de d'éon en entredicho

A pesar de que la publicación de aquella correspondencia confidencial implicaba directamente al monarca francés, nadie se atrevió a tomar represalias contra D'Éon. Finalmente, el caballero fue demandado por difamación ante un tribunal inglés, ante el que declaró que había sufrido un intento de secuestro e incluso afirmó que habían intentado envenenarle. En 1766, D’Éon recobró su pensión y una anualidad de 12.000 libras, logrando que la Corona cediese. Sin embargo aquello le valió el ostracismo. Pero D’Éon, ignorado, no se conformó. Intentó volver a estar en boca de todos y para ello provocó otro escándalo: volvió a disfrazarse de mujer afirmando que ese siempre había sido su sexo. 

D'Éon fue demandado por difamación ante un tribunal inglés, ante el que declaró que había sufrido un intento de secuestro.

El Caballero d'Eón caricaturizado como medio mujer y medio hombre. Biblioteca del Congreso, Washington.

El Caballero d'Eón caricaturizado como medio mujer y medio hombre. Biblioteca del Congreso, Washington.

El Caballero d'Eón caricaturizado como medio mujer y medio hombre. Biblioteca del Congreso, Washington.

Foto: PD

A partir de entonces empezaron a surgir por todo Londres rumores acerca de su sexualidad, y en toda la prensa británica aparecieron caricaturas del Caballero d'Éon bautizado como "Epiceno d'Éon", en clara alusión a su dualidad sexual ("epiceno" es el sustantivo que designa por igual a individuos de ambos sexos). Tal fue el escándalo, que en la capital británica se llegaron a realizar apuestas acerca del sexo del caballero, hasta el punto de que finalmente un juez dirimió, sin escuchar la opinión del afectado, que Charles d’Éon era una mujer.

En 1774, abrumado por los acontecimientos, Luis XV exigió a D'Éon que pusiera fin a todos aquellos rumores. Pero lejos de retractarse, el caballero declaró de manera solemne que era una mujer. A pesar de ello, se negó a desnudarse en presencia de los médicos que tenían que certificarlo, por lo que estos tuvieron que contentarse con palparlo. Sorprendentemente, los galenos determinaron que, definitivamente, el Caballero d’Éon era una mujer. 

d'éon en la miseria

Finalmente, en 1777, el nuevo rey francés, Luis XVI, ordenó a D'Éon no dejar nunca sus ropas femeninas, puesto que a partir de ahora Francia lo consideraba una mujer. Sin embargo, el rey le concedió una renta vitalicia y también le proporcionó un nombre femenino. Algo con lo que D'Éon, a pesar de que años atrás había afirmado que era una mujer, no estuvo en absoluto de acuerdo. 

Sus últimos años de vida, D'Éon los pasó en Londres de manera precaria. Se confiscaron todas sus propiedades en Francia y se incautaron los documentos que guardaba con tanto celo. El rey Jorge III le había concedido una pensión de 200 libras esterlinas, pero este importe no le permitía vivir con la holgura que deseaba, así que, a pesar de su edad y de su sobrepeso, el Caballero d'Éon se vio obligado a ganarse la vida batiéndose en duelo hasta los 68 años. Finalmente, el 26 de agosto de 1796 resultó gravemente herido.

El Caballero d'Éon se vio obligado a ganarse la vida batiéndose en duelo hasta los 68 años.

Poder notarial con descripción del Caballero d'Éon. Biblioteca Nacional de Francia, París.

Poder notarial con descripción del Caballero d'Éon. Biblioteca Nacional de Francia, París.

Poder notarial con descripción del Caballero d'Éon. Biblioteca Nacional de Francia, París.

Foto: PD

Sumido en la miseria, pasó los dos últimos años de su vida postrado en una cama antes de morir el 21 de mayo de 1810 a los 81 años de edad. Tras haber sido un hombre durante 47 años, D'Éon vivió otros 30 como una mujer, aunque el examen post mortem revelaría definitivamente que d’Éon tenía órganos masculinos "en todos los aspectos perfectamente formados, pero con el pecho notablemente relleno".