¿De qué está hecho el cielo?

Los egipcios concebían el cielo como un gran recipiente de hierro

Victoria Almansa Villatoro, investigadora de la Universidad de Brown, en Estados Unidos, nos cuenta los resultados de su investigación sobre la concepción del cielo entre los antiguos egipcios.

La autora junto a la esfinge de Giza

Victora Almansa Villatoro

Los Textos de las Pirámides, escritos en el interior de algunas pirámides de Saqqara entre la quinta (2435-2306 a.C.) y la octava (2150-2118 a.C.) dinastías de Egipto, son los textos religiosos más antiguos del mundo. Son, asimismo, unos de los más complejos de la historia de la humanidad. Manejan un lenguaje alegórico y ritual y un vocabulario que es difícil de encontrar fuera de este corpus religioso. Estos textos se usan a menudo como la única referencia contemporánea para explicar la visión del cosmos y del universo que tuvieron los habitantes del antiguo Egipto durante el Reino Antiguo (2543-2120 a.C.).

Sin embargo, otro tipo de aproximación al pensamiento antiguo, que cada vez está recibiendo más atención, es el estudio de los signos jeroglíficos. El sistema de escritura jeroglífico, documentado con sentido lingüístico en Egipto desde el cuarto milenio antes de Cristo, nos ofrece una ventana a la clasificación simbólica y mental del mundo de las ideas en el Egipto faraónico. Así pues, mi estudio "The Cultural Indexicality of the N 41 sign for bjA: the Metal of the Sky and the Sky of Metal", publicado en la revista Journal of Egyptian Archaeology, combina las fuentes textuales religiosas, principalmente de los Textos de las Pirámides, y el estudio de los jeroglíficos para entender la percepción que los habitantes del país del Nilo tuvieron del cielo, el hierro y el útero femenino.

El sistema de escritura jeroglífico nos ofrece una ventana a la clasificación simbólica y mental del mundo de las ideas en el Egipto faraónico.

Estos tres conceptos, aparentemente sin relación entre sí, forman una "constelación" coherente que se concentra alrededor de un signo: el signo jeroglífico catalogado como N41, una forma semiesférica que contiene un líquido ondulante. Este signo se usaba para escribir la palabra bjA, que significa "cielo" o hace referencia a algún tipo de metal en los Textos de las pirámides. Además, el jeroglífico N41 se empleó asimismo para escribir palabras relacionadas con las mujeres ("útero") y el agua ("pozo").

"Romper" el cielo para entrar

Una mirada sobre distintos pasajes de estos textos religiosos y otras fórmulas posteriores en los conocidos como los Textos de los sarcófagos y el Libro de los muertosseñalan un cielo al que el faraón fallecido debía acceder para poder resucitar. El cielo representa el útero de la diosa celestial Nut, por lo que parece lógico que el rey tenga que renacer en un contexto maternal. Pero los Textos de las pirámides también hacen referencia a un metal llamado bjA que forma parte del cielo y que el faraón necesita "romper" y "separar" para poder entrar. En los Textos de las pirámides el concepto "abrir" y "separar" tiene una importante relación cosmogónica que podemos ver incluso en otras tradiciones, como la transmitida por el Génesis: "Dios hizo el firmamento, y dividió las aguas que estaban bajo el firmamento de las aguas que estaban sobre el firmamento". En el antiguo Egipto, la alegoría del cielo se expresa a veces como un "huevo primordial" que el faraón tiene, una vez más, que romper y atravesar. Cuando un huevo se "divide" toma una forma semiesférica que recuerda a un recipiente oval, como el representado en el signo N41.

Los Textos de las pirámides también hacen referencia a un metal llamado bjA que forma parte del cielo y que el faraón necesita "romper" y "separar" para poder entrar.

Analizando los verbos que se colocan en los Textos de las pirámides junto a la zona del cielo que es bjA, observé que estos verbos no son los que se usan normalmente con superficies acuáticas, por lo que bjA no podía tratarse del "océano celestial" que se creía previamente. Verbos como "penetrar" indicaban más bien un componente sólido del cielo, que contendría agua en su interior. De este modo, el signo N4 sería más bien una representación gráfica del cielo como un "contenedor" de agua. El cielo contiene agua, ya que es el mismo útero de la diosa Nut, y el útero femenino contiene el líquido amniótico que protege al feto. Además, el agua, en forma de lluvia, podía caer ocasionalmente del cielo. Pero ¿de qué estaba hecho este contenedor de agua? Además del bjA como cielo en sí, los Textos de las pirámides están llenos de referencias a una "entrada" al cielo hecha de bjA, objetos celestiales de bjA y una barrera de bjA que el rey debe atravesar. Esto aclara aún más que bjA ha de ser en realidad un material sólido que envuelve el cielo. Pero ¿qué es bjA? Como el agua de lluvia, ¿pueden caer también trozos de ese misterioso bjA sobre la tierra?

Victoria Almansa durante sus investigaciones

Victoria Almansa durante sus investigaciones

Victora Almansa Villatoro

Instrumentos de hierro meteórico

Para completar este estudio consulté textos seculares contemporáneos en los que se menciona un metal bjA que no es plata, ni oro, ni cobre. Uno de los pocos objetos con un componente de hierro meteorítico que se conocen del Reino Antiguo es una varilla peseshkef, un elemento usado en el ritual funerario de la apertura de la boca, que fue descubierta en el Templo del Valle de Micerino, cerca de su pirámide, en Giza, que llevaba inscrito el nombre del faraón Keops. El metal bjA aparece, así, relacionado con este ritual funerario (que otorga al difunto el poder de usar sus sentidos después de la muerte) en los Textos de las pirámides, los Papiros de Abusir (en los que se menciona que las dagas sbAw, literalmente "estrellas", deberían estar hechas de este material) y otras fuentes posteriores. Además, los Textos de las pirámides aclaran que el bjA "que abre la boca de los dioses" proviene de Seth, que entre otras acepciones es considerado el dios de la tormenta.

Por otro lado, el sacerdote encargado específicamente de realizar la apertura de la boca sobre la momia del difunto vivía en Letópolis, una ciudad que se representa con un jeroglífico muy parecido a un rayo. En egipcio, las palabras para "estrella fugaz", "cometa" y "rayos" están todas asimiladas en una única expresión: sSd, por lo que es muy probable que todos estos fenómenos se confundiesen. Esta confusión aparece también en muchas otras culturas antiguas, ya que los meteroritos atraviesan la atmósfera terrestre emitiendo una luz cegadora y un sonido estridente, muy similar al efecto visual y acústico de una tormenta eléctrica.

El sacerdote encargado de realizar el rito de la apertura de la boca sobre la momia vivía en Letópolis, una ciudad que se representa con un jeroglífico muy parecido a un rayo.

Este estudio, por tanto, pretende demostrar que los egipcios no sólo usaban el hierro procedente de los meteoritos en un período anterior a la Edad del Hierro (cuando minerales ferrosos podían fundirse a altísimas temperaturas, una técnica que no se conoció en Egipto hasta el primer milenio antes de Cristo), como se observa por ejemplo en algunas cuentas de collar predinásticas de la zona de Gerzeh (datadas en el cuarto milenio antes de nuestra era) o en la famosa daga de Tutankhamón (ambos, elementos fabricados con hierro meteorítico), sino que además conocían el origen extraterrestre de este material.

¿Un cielo de hierro?

En los jeroglíficos luvios (los reinos luvios o luvitas fueron una serie de estados que surgieron en Anatolia tras la caída del Imperio hitita), el cielo también se representa como un recipiente semiesférico, y Homero menciona un par de veces un "cielo de hierro" en sus obras. Así pues, una visión del cielo como un contenedor de hierro y de los meteoritos ferrosos como fragmentos de ese cielo habría estado presente en distintas tradiciones alrededor del mundo. Como en Egipto, un cielo de hierro no habría sido la única concepción celeste, especialmente a medida que los estudios científicos astronómicos se fueron desarrollando.

En el antiguo Egipto, una visión "científica" y "religiosa" (ambos, conceptos modernos) de la realidad convivió siempre, por ejemplo en ámbitos como la medicina. Además, ésta es la cosmología que presentan los Textos de las pirámides. Pero las tradiciones religiosas en una civilización tan longeva como la egipcia suelen ser varias y contradictorias, ya que mezclan mitos orales de distintas zonas geográficas y épocas. Hasta la publicación de esta investigación, la percepción de un cielo de hierro nunca había sido identificada en estudios egiptológicos.Pero este conocimiento debió de perderse en algún momento de la historia. De hecho, los textos científicos del siglo XVIII niegan que los meteoritos puedan proceder del espacio.

Hasta la publicación de esta investigación, la percepción de un cielo de hierro nunca había sido identificada en estudios egiptológicos.

En egipcio, la palabra bjA n pt "el bjA del cielo", no aparece hasta el Reino Nuevo (1539-1077 a.C.), pero mi investigación de los Textos de las pirámides demuestra que bjA significa ya "hierro" desde el tercer milenio, y que la relación entre el hierro, los meteoritos y el espacio se conocía desde entonces, o incluso desde el cuarto milenio. El signo N41 se encuentra, de hecho, desde los primeros orígenes de la escritura egipcia. Si su expresión gráfica del cielo como un contenedor de hierro con agua en su interior y una metáfora del útero de Nut ya había sido concebida, la relación entre mujeres, agua, cielo y hierro es anterior a la primera presencia de textos extensos en Egipto.

Para saber más

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Historia

El Libro de los muertos de los egipcios

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