Abatidos en una manifestación

El "Domingo Sangriento" de Irlanda del Norte

El 30 de enero de 1972 se desató el caos en la ciudad de Londonderry durante una manifestación contra el gobierno norirlandés. Un grupo de paracaidistas de élite del ejército británico disparó inexplicablemente contra los manifestantes. Años después, y tras una exhaustiva investigación, el Gobierno británico reconoció su responsabilidad.

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Esclarecer la verdad puede resultar un proceso, a veces, muy largo y doloroso. Tras 38 años de espera, los familiares de las 14 personas abatidas por el ejército británico en Londonderry el 30 de enero de 1972, en el conocido como Bloody Sunday (domingo sangriento), vieron como el 10 de junio de 2010 las víctimas quedaban exoneradas de toda culpa. Según el primer ministro en aquella época, David Cameron, la respuesta de los militares británicos fue tan "injustificada, como injustificable". Lamentando lo ocurrio 38 años atrás, Cameron afirmó: "Estuvo mal. Lo que ocurrió nunca debería haber ocurrido. El Gobierno es el responsable último de la conducta de las fuerzas armadas y por eso, en nombre del Gobierno, de hecho en nombre de nuestro país, lo lamento profundamente".

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Hugh Gilmore (tercero desde la izquierda) recibe un disparo durante el Domingo Sangriento.

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"No Surrender"

A principios de 1972, el ejército británico había tomado el control de la ciudad norirlandesa de Londonderry, donde la población católica había creado una Derry "libre", tal como era conocida la población antes de que a finales del siglo XVI los primeros colonos londinenses llegaran allí, cuando no era más que un puñado de cabañas a orillas del río Foyle. Los representantes de los principales gremios de la lejana Londres se establecieron en la zona para revitalizar la economía local y reforzar la influencia inglesa en el lugar. El 7 de diciembre de 1688, las tropas del rey católico Jacobo II se presentaron frente a las murallas de una ciudad que había jurado lealtad a Guillermo de Orange, un príncipe protestante de origen holandés que se había hecho con el poder durante la que ha pasado a la historia como la Revolución Gloriosa. Londonderry aguantó 105 días la artillería, las enfermedades y el hambre al grito de "No Surrender" (no hay rendición). Un lema que trascendió más allá del asedio, convirtiéndose en una de las señas de identidad de los unionistas irlandeses.

La población católica había creado una Derry "libre", tal como era conocida la población de Londonderry antes de que a finales del siglo XVI los primeros colonos londinenses llegaran allí, cuando no era más que un puñado de cabañas a orillas del río Foyle.

En la actual Londonderry se encuentra Bogside, un barrio católico donde bandas de jóvenes se reúnen en el conocido como aggro corner (rincón de los enojados), desde donde en esos años convulsos lanzaban a las patrullas británicas todo tipo de armas arrojadizas: piedras, palos de hierro, cócteles molotov, bombas de clavos... Tras las escaramuzas, los "vándalos", como eran llamados por los ingleses, se refugiaban detrás de las barricadas levantadas por el El IRA (ejército republicano irlandés).

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Varias personas atienden a un herido durante los tiroteos del Domingo Sangriento.

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Una manifestación no autorizada

Por su parte, el primer ministro británico, Ted Heath, en 1972 estaba decidido a llevar a Londonderry "la ley de su Majestad". Así, las tropas británicas tenían la orden de desalojar el aggro corner con las dificultades que ello implicaba. A pesar de ser conscientes de que esa decisión podía conllevar altercados, Londres decidió enviar una compañía del regimiento de los paracaidistas que nunca antes se había utilizado en desordenes públicos. Estos hombres, armados con fusiles que disparaban balas capaces de agujerear una placa de hierro, fueron encargados de vigilar una manifestación que había convocado la Asociación por los Derechos Civiles de Irlanda del Norte (NICRA) en protesta contra unas normas especiales, que consideraban represivas, impuestas por el gobierno unionista de Irlanda del Norte. Una de las más controvertidas era la que preveía la posibilidad de que la policía pudiera encarcelar a alguien por tiempo indeterminado, sin proceso. Pero esta manifestación nada tenía que ver con los "vándalos" del aggro corner.

Un grupo de paracaidistas fueron encargados de vigilar una manifestación que había convocado la Asociación por los Derechos Civiles de Irlanda del Norte (NICRA) en protesta contra las normas especiales de represión impuestas por el gobierno unionista de Irlanda del Norte.

Se desata el infierno

Sin embargo, la manifestación, que reunió a unas 15.000 personas, no tenía la autorización del gobierno, y los paracaidistas, que tenían la orden de dispersar a los manifestantes, inexplicablemente abrieron fuego contra ellos. Tras los hechos, se abrió una comisión con el objetivo que dirimir lo sucedido. Durante la llamada Comisión Widgery, ésta sentenció que los primeros disparos procedieron de los manifestantes. Al ser desestimada dicha afirmación, se dijo que se habían lanzado bombas de clavos contra los paracaidistas, pero rápidamente también este extremo fue desmentido. Ente las 14 víctimas había personas que fueron abatidas por la espalda mientras huían, otras que estaban ayudando a los heridos y algunas que enarbolaban un pañuelo blanco al grito de "no disparen" con los brazos alzados.

Los paracaidistas inexplicablemente abrieron fuego contra los manifestantes. Entre los muertos había personas que huían, otras que estaban ayudando a los heridos y algunas que enarbolaban un pañuelo blanco al grito de "no disparen" con los brazos alzados.

El Bloody Sunday provocó la disolución del parlamento de Belfast y los incendios de las embajadas británicas en Dublín y en Irlanda del Norte, además de una oleada de adhesiones a la banda terrorista IRA. Una de las consecuencias del estallido de esa larga guerra civil fue la muerte de Bobby Sands, un miembro del IRA Provisional y parlamentario británico, que se había declarado en huelga de hambre.

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Misa en la Catedral de St Mary el 2 de febrero de 1972, por las 13 víctimas mortales del Domingo Sangriento.   File photo dated 02/02/1972 of the inside of St Mary's Church, on the Creggan Estate, during the Requiem Mass for the 13 who died on 'Bloody Sunday' in Londonderry.

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Las disculpas del Gobierno británico

Tras los acuerdos de Viernes Santo, el 29 de enero de 1998, lord Mark Saville de Newdigate fue designado para presidir la segunda Investigación del Domingo Sangriento. Dicha investigación pública fue encargada por el entonces Primer Ministro Tony Blair. En ella se escucharon los testimonios de 919 testigos, entre civiles, policías, soldados, políticos y ex miembros del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), el antiguo brazo militar del Sinn Fein.

Durante la investigación se obligó a los periodistas Alex Thomson, Lena Ferguson y Toby Harnden a revelar sus fuentes, a lo que éstos se negaron aun sabiendo que podían ser acusados de obstrucción a la justicia. Tras la publicación del informe el 15 de junio de 2010, el entonces primer ministro británico, David Cameron, se dirigió a la Cámara de los Comunes donde reconoció que tras un disparo de advertencia por parte de un oficial, los soldados del regimiento de paracaidistas creyeron que les estaban atacando y fue entonces cuando dispararon contra los civiles desarmados que huían. Al finalizar las conclusiones de la investigación, Cameron se disculpó en nombre del Gobierno británico.

El primer ministro David Cameron reconoció en 2010 que tras un disparo de advertencia por parte de un oficial, los soldados del regimiento de paracaidistas creyeron que les estaban atacando y fue entonces cuando dispararon.

Pero a día de hoy, sólo hay una persona acusada por estos hechos. Un entonces joven paracaidista –que hoy tiene más de 60 años–, cuya identidad se oculta bajo el nombre de "F".

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