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Toma aérea de la Pirámide de la Luna con montañas al fondo en Teotihuacan, México.

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Desenterrando el pasado: episodio 54

Desvelando los misterios de Teotihuacán, la ciudad que cayó en el olvido

Teotihuacán, situada a unos 40 km de la Ciudad de México, es una de las grandes ciudades de la Antigüedad: en este episodio indagamos sobre la civilización que allí vivía y los motivos por los que colapsó.

Teotihuacán, situada a unos 40 km de la Ciudad de México, es una de las grandes ciudades de la Antigüedad: en este episodio indagamos sobre la civilización que allí vivía y los motivos por los que colapsó.

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Toma aérea de la Pirámide de la Luna con montañas al fondo en Teotihuacan, México.

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TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST

En el capítulo de hoy nos dirigimos a México a la gran ciudad de Teotihuacán. Pasearemos por sus antiguas calles y avenidas, tratando de desentrañar los misterios que esconden. Descubriremos quiénes vivieron en esta ciudad, cuándo fue su momento de máximo esplendor y cómo fue su caída.

Porque sí, el esplendor de Teotihuacán se apagó (aparentemente) de golpe. Además, veremos los objetivos que las investigadoras y su equipo plantean sobre el terreno y las similitudes que las formas constructivas de Teotihuacán guardan con algunas ciudades de la antigüedad europea. Desentrañemos el misterio en un nuevo capítulo de Desenterrando el Pasado.

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 Antes de descubrir los secretos y entresijos de esta gran ciudad de la antigüedad, conozcamos a las que serán nuestras guías en esta aventura. Ellas son la Dra. Natalia Moragas y la Dra. Alessandra Pecci.

Natalia es Arqueóloga especializada en la arqueología de Teotihuacán. Es profesora agregada del área de América del departamento de Historia y Arqueología de la Universidad de Barcelona. Es miembro del Instituto de Arqueología de la Universidad de Barcelona y del equipo de investigaciones arqueológicas y arqueométricas de la Universidad de Barcelona.

 

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Restos humanos encontrados en una fosa, durante la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Atotonilco, en el municipio de Atotonilco de Tula, Hidalgo, México.

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Alessandra por su parte es Arqueóloga especializada en las ciencias aplicadas a la arqueología. Es profesora agregada de Arqueología en la Universidad de Barcelona. También es miembro del instituto de arqueología de la Universidad de Barcelona y del equipo de investigación de la RUB (eraub). Es especializada en análisis de residuos orgánicos en materiales arqueológicos.

Si bien ambas son grandes expertas en el estudio de Teotihuacán, juntas forman un equipo insuperable, pues cada una tiene un campo concreto de acción: Mientras que Natalia se encarga del estudio de lo histórico cultural, del escenario llamémosle macro, Alessandra se encarga de la aplicación de las ciencias para la investigación arqueológica, podríamos decir que se encarga de lo concreto.

El proyecto que el equipo de investigadoras está desarrollando en Teotihuacán está financiado por la Universidad de Barcelona, por la Universidad Nacional Autónoma de México y más concretamente por el INA y también por la Fundación Palarq.

Y hay que decir que los inicios del proyecto son, cuanto menos, curiosos. Resulta que Natalia y Alessandra se encontraron en la UB, ¡dos expertas en Teotihuacán reunidas en una misma universidad! Así que resolvieron buscar la forma de construir un proyecto. Y, como suele suceder cuando uno está muy enfocado en algo, la idea del proyecto se fue perfilando cada vez más. Natalia nos cuenta cómo acabó materializándose:

“La verdad que fue un poco anecdótico el origen porque un colega que es miembro del proyecto, que es uno de los codirectores hizo un comentario en una red social, yo le contesté y pasamos al privado y dijimos qué, ¿hacemos algo? Y empezamos a armar una idea para abrir esta línea de colaboración de una manera más formal entre las dos instituciones: la Universidad de Barcelona y la Universidad Autónoma de México, más concretamente con el Instituto de Investigaciones Antropológicas. Y entonces fue muy fácil porque fluyó muy rápido, porque sobre todo es una cuestión de confianza y respeto mutuo académico”.

De viaje a Teotihuacán, una de las grandes ciudades de la antigüedad

Sin duda la confianza y el respeto mutuo son dos pilares esenciales para levantar cualquier tipo de proyecto. Bien, antes de adentrarnos de lleno en los entresijos del proyecto, averigüemos dónde nos encontramos. Hoy hablamos de esta antigua ciudad: Teotihuacán. Natalia nos sitúa:

“Nos vamos al centro de México, a la Ciudad de México, pero un poquito hacia el noreste, a unos cuarenta quilómetros. Se llega por una autopista, de hecho, ya en la ciudad de México cuando vas por la salida del norte ves letreros que dicen: “Pirámides” y ya sabes que son las pirámides de Teotihuacán. Y llegamos a un valle rodeado por montañas, la mayoría antiguos volcanes, y en ese valle se desarrolló una de las grandes ciudades de la antigüedad. No solamente de la antigüedad americana sino también de la antigüedad del planeta tierra”.

 

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Figurillas de cerámica maya; Periodo Clásico en el estilo Teotihuacano 250-600 DC.

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Este detalle es importante: cuando hablamos de Teotihuacán hablamos de una gran ciudad de la Antigüedad. Una ciudad con una gran cantidad de población y con unas características muy concretas, algunas de las cuales incluso nos remiten a grandes ciudades de la antigüedad europea.

Pero no adelantemos acontecimientos, porque aún nos queda situarnos en el tiempo. ¿Cuál es el marco cronológico de esta gran ciudad? Pues hay varios periodos: digamos que todo empezaría con el periodo clásico, ese momento en que se construye la mayoría de la ciudad arqueológica que puede visitarse hoy en día y que comprende los 500 o 600 primeros años de nuestra era.

Luego se produce una gran crisis, conocida como el colapso de Teotihuacán, que envuelve saqueos, incendios y destrucción; un tema muy interesante no solo a nivel académico si no que también es muy popularizable “la muerte de las pirámides, el colapso de los mayas”.

Más adelante hablaremos más detenidamente de este colapso. ¿Y luego? ¿Qué sucede después?

“Y siempre se ha dicho que la ciudad es abandonada y no es verdad. Después del colapso sigue siendo uno de los centros importantes de la cuenca de México, pero sí que es cierto que ya ha perdido el liderazgo. Y empieza un largo proceso de ruralización, de cambio. Teotihuacán deja de liderar para convertirse en otra cosa, otros poderes llegan a la cuenca de México. Y la gente vive en Teotihuacán hasta hoy en día porque hay la zona arqueológica, alrededor de la zona arqueológica hay los pueblos coloniales que luego se han convertido en los pueblos y municipios del México independiente y cuando constituyeron la zona arqueológica todavía había gente que vivía cerca de las pirámides, ¿no?”.

Una comunidad diversa: los mayas

O sea, que podemos aseverar que, de alguna forma, esa gran ciudad de la antigüedad ha sido habitada con una cierta continuidad por un determinado grupo de gentes. Y hablando de estas gentes, ¿de quiénes estamos hablando exactamente?

“Sería muy discutible porque nosotros decimos los mayas, pero posiblemente losmayas existen y no existen. En el sentido de que cada maya se representaba en su sitio, ¿no? O sea es decir, el mundo maya y el mundo mesoamericano en general es multicultural y uno se identifica por ser zapoteco, por ser mixteco, por ser popoloca, por ser xotchil, por ser yucateco, por ser… Lo que pasa es que nosotros decimos “los mayas”.

"Es decir: hay estructuras políticas, hay periodos en el tiempo y hay lo que uno se reconoce, ¿no? Entonces nosotros hablamos de los mayas, pero claro, en las comunidades mayas, no es lo mismo los mayas del siglo I d.C., que los mayas del siglo VIII d.C. que los mayas del siglo XVII que los mayas de hoy en día. Pero hoy en día también las comunidades, ¿no? Cómo uno se reconoce. Y hay diferentes lenguas mayas. Pero sí, es importante reconocer, tengo colegas mayas que me dicen: «cuando vayas a clase explica siempre que los mayas seguimos vivos, que hay una cultura maya, del siglo XXI, pero que hay una cultura Maya»”.

Un urbanismo muy desarrollado

Averigüemos ahora cómo era la gran ciudad de Teotihuacán.

Se trata de una ciudad con una población de más de 100.000 habitantes, con una avenida principal que discurre de norte a sur, de más de 5 km de largo, y otra que discurre de este a oeste que supera los 2 kilómetros y medio. Cuenta con varios conjuntos departamentales, algo que vendría a ser similar (a pesar de lo odioso de las comparaciones) a las grandes villasromanas. De hecho, esta no es la única similitud que puede hallarse entre Teotihuacán y Roma. Alessandra nos ilustra:

“El urbanismo seguramente, pero no solo el urbanismo, también materiales constructivos que se emplean: la argamasa romana y la teotihuacana son muy parecidas, hay pinturas murales, hay pinturas al fresco. Hay muchas cosas parecidas entre las dos culturas. O sea, son muy diferentes pero las tecnologías digamos, no es solo el urbanismo si no los conocimientos que se llegan a alcanzar son parecidos en dos mundos que no tienen nada que ver, y con cosas que son muy distintas, pero hay algunas que nos hacen pensar en similitudes”.

 

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Los ojos y la boca de las máscaras de piedra tenían incrustaciones que representaban el iris, las pupilas y los dientes.

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Cierto es que hay varias similitudes, como menciona Alessandra, pero también hay varias características muy particulares de esta gran urbe. Alessandra nos cuenta:

“Para construir Teotihuacán, necesitas mover una mano de obra impresionante. Solo los materiales constructivos necesarios para realizarla y para realizar las diferentes etapas constructivas son infinitos. El Doctor Luis Barba, que es el otro codirector de este proyecto, hizo su tesis doctoral justamente sobre los materiales constructivos de Teotihuacán e hizo un intento de cálculo de la energía necesaria para traer la cantidades de materiales necesarios para construir la ciudad. Y muchas de las cosas que se usan vienen de lejos. La piedra caliza para hacer la cal viene de Tula, los pavimentos que hemos estudiado se hacen mezclando piedra caliza con un material que viene de Altotonga De Veracruz, a más de 200 km de distancia. La madera, solo las vigas de madera para construir los edificios venían de la sierra. No los tenías ahí”.

Y esto es particularmente curioso, porque resulta que en Mesoamérica no había ni rueda ni animales de carga, o sea que todos estos materiales que menciona Alessandra fueron transportados a pie. ¡Casi nada!

“Un ejemplo que yo siempre hago porque es un estudio que hicimos en colaboración entre la UNAM y la Universidad de la Calabria en Italia, hace años, pero que para mí es emblemático sobre el control que se tenía sobre el transporte de materias primas. Los pavimentos en México, los pisos de las construcciones de Teotihuacán, se hacen mezclando cal, que viene de Tula que ya está lejos, con un material que es un material volcánico que viene de Altotonga de Veracruz, y son más de 200km de distancia".

"Y todo para hacer pisos y muros, ¡Y encima después se pintan! Algo que dices: lo más inútil del mundo casi, no es un ornamento, o una piedra verde importante o un material que necesitas para algo así… Es para simplemente construir las casas, son pisos chiquitos 2/3 milímetros, pero necesitas cantidades infinitas de este material que viene de lejísimos. Y lo que decía antes: si eliges llevarte esto no te llevas otra cosa, ¿por qué lo haces?”.

Parece muy absurdo, sí, además teniendo en cuenta que para transportar la infinita cantidad de materiales debería haber hecho falta una gran cantidad de mano de obra.

Realmente aún no saben cómo debieron haber organizado estos porteos masivos, si con una sola persona que recorriera esos 200km, o en tramos de 40 o 50 km, pero lo que sí está claro es que controlar y defender a esta mano de obra mientras realizaban estas tareas no debía haber sido tarea fácil. Si se necesitó un ejército poderoso, o si, simplemente con la ostentación del poder y la simbología de la ciudad ya fue suficiente para que nadie osara interponerse.

Cabe destacar que aún no se sabe a ciencia cierta qué clase de gobierno debía haber habido en Teotihuacán, ni cuál era el discurso ideológico para mantener y legitimar ese poder. Lo que sí está claro es que se trataba de una sociedad desigual, en la que el poder y recursos se aglutinaban en unos pocos, mientras que otros muchos desempeñaban otras funciones y tenían recursos más limitados.

El esplendor y el colapso de Teotihuacán

Abordemos ahora la jugosa cuestión del colapso de Teotihuacán. Natalia, cuya tesis doctoral versa sobre esta cuestión, nos guiará en la aventura de adentrarnos en el colapso de esta gran civilización:

“Aparentemente todo va bien en Teotihuacán, la ciudad está creciendo, hay vida urbana, gente de todo el mundo mesoamericano viene a comerciar, la ciudad está en su esplendor, ese es el punto de partida, teóricamente. Y entonces no sabemos qué pasa, que hay incendios, hay saqueos y aparece un complejo cerámico totalmente distinto. En la arqueología histórico cultural más clásica complejo cerámico nuevo quiere decir gente nueva que llega . Y si encima hay fuego e incendios… Los bárbaros del norte que atacan a los pobres teotihuacanos".

"Entonces nos dan estos fenómenos y estos argumentos invasionistas, ¿no? como los bárbaros que llegan a Roma y se cargan Roma ¿no? Y que es lo que nos explicaron en la escuela. Sin embargo, los datos arqueológicos son estos. Hay un cambio radical en la ciudad de Teotihuacán que envuelve incendios y saqueos”.

Parece ser que, en efecto, aparece esta nueva gente, los llamados coyotlatelcos, (literalmente el pueblo de los coyotes), pero sin embargo eso tampoco aclara el problema porque…

“¿Cuántos coyotlatelcos necesitas para atacar, vencer, quemar y conquistar una ciudad de más de 100.000 habitantes? Con un urbanismo interno casi laberíntico. Donde básicamente la única manera es que lleguen los coyotlatelcos y los Teotihuacanos se sienten y digan: “Pásenle, pásenle”, súbanle súbanle, que hay lugares, ¿no? Cómo dicen en México para tomar el autobús. Entonces cuando uno empieza a pensarlo y a matizar, la cosa empieza a chirriar un poco”.

Como dice Natalia, la cosa ya no parece tan clara, esto de que fuera una invasión parece no cuadrar del todo. Así que hay que añadir más matices. Por ejemplo: el hecho de que parece que desde hacía un tiempo se venía cociendo una crisis de los poderes de la ciudad. Natalia nos ilustra:

“Lo que sí que sabemos es que hay una crisis aparentemente, una crisis profunda del poder teotihuacano. Y en el mundo antiguo, poder político y poder social y poder religioso están íntimamente relacionados. De tal manera que el sistema Teotihuacano se rompe. Y en los momentos finales involucra fuego y saqueo. Violencia lo empezamos a matizar, porque también hay propuestas de que el fuego forma parte de rituales mesoamericanos de cierre de ciclo, y el saqueo es básicamente, abrir un altar donde había una ofrenda y sacar los restos de la ofrenda fundacional y llevársela a otro lado. Que también es un fenómeno conocido en Mesoamérica”.

Pero incluso los matices son matizables en esto de la arqueología del mundo antiguo, pues la excavación de una zona no puede explicar lo que sucedió en el total de la extensión de la ciudad. En cualquiera de los casos, parece que la narrativa del colapso de Teotihuacán está siendo matizada y se están empezando a barajar distintos motivos más allá del puramente invasionista.

El proyecto arqueológico

Volviendo al proyecto que nos atañe, ahora que ya conocemos la ciudad y sus entresijos, tratemos de dar respuesta a las siguientes cuestiones ¿en qué zona se especializan nuestras investigadoras?, ¿cuáles son sus objetivos?, ¿qué hallazgos han hecho hasta la fecha?

Pues bien, nuestras investigadoras han centrado sus esfuerzos en la zona llamada Barrio de San Juan, y el objeto de su estudio es la relación de la ciudad, más en concreto de este barrio, con el río que discurre por ahí. Natalia nos lo explica:

“¿Cosas que nos pueden interesar? Pues, por ejemplo, puede ser una cosa que luce poco, pero que es básico para entender la ciudad que es: ¿cómo acceden al río? O sea, sabemos que hay un río, sabemos que el río parte por la mitad el centro de la ciudad, sabemos que hay la calzada de los muertos, pero por lógica debe haber otras entradas que acceden al río. Porque si vas a entregar víveres (me lo estoy inventando) o materias primas, no vas a ir siempre por la avenida principal. La avenida principal es para lo que es, como digo yo, para lucirse hasta llegar a las pirámides. Pero por ejemplo esto lo sabemos muy poco, sabemos muy poco de las funciones reales de estos conjuntos”.

En estos conjuntos, comprendidos en el área de lo que llaman político-administrativo-ritual, han hallado unos cuartitos, cuya función están tratando de dilucidar. Podrían ser almacenes de época clásica, o tal vez podrían haber sido construidos después del colapso de Teotihuacán, aún no lo saben, pero están en ello.

La cuestión es que, para abordar el estudio de esta zona, de este barrio junto al río, han planteado utilizar diversas técnicas que vayan digamos “desde el macro hasta el micro”, es decir: que antes de iniciar las excavaciones, pala en mano, pretender recopilar el máximo de información posible de superficie, con la ayuda de drones, y de diversas técnicas arqueométricas.

Y, ¿cuáles son los objetivos o próximos pasos del proyecto?

“En nuestro caso específico, como estamos trabajando esta área que se encuentra en el centro de la ciudad de la que vemos más de una fase constructiva desde la superficie algo que será importante resolver es: ¿estas etapas constructivas, ¿de cuándo son? ¿De qué periodos podemos considerar? Y entonces, es algo que ya estamos un poco investigando, aprovechando de puntos o donde ha habido pozos de saqueo o de un corte, porque nuestra área está cerca del río San Juan, y entonces el río ha ido cortando la superficie y ya tenemos expuestos algunos pisos o pavimentos en España, que ya estamos fechando para ver de cuándo son las etapas constructivas”.

LAS PREGUNTAS DE DESENTERRANDO EL PASADO

En esencia, el objetivo de nuestro equipo de investigadoras es comprender bien esta parte de la ciudad, cómo se vinculaba con el conjunto, cómo era la relación con el río, si realmente era esta una zona de almacenaje o de entrada de mercancías. Entretanto, pasemos a las preguntas de Desenterrando el Pasado

Empecemos por el principio: ¿Qué es lo que más te fascina de la evolución humana? Natalia responde primero:

“Que hayamos evolucionado (ríe) porque a veces… Bueno no, ¿qué nos fascina? (me pondré académica) La capacidad que tiene los seres humanos en adaptarse a lo largo del tiempo ”.

A veces sí que es para fascinarse, la verdad… Y ¿qué opina Alessandra?

“Ver cómo, exacto, el ser humano siempre ha encontrado formas de sobrevivir, de organizarse, de explotar los recursos que tenía a su disposición y de encontrar soluciones, ¿no? A los diferentes problemas en todo momento y en todo lugar geográfico”.

Parece que la inventiva se lleva el premio gordo. Pasemos ahora a la segunda cuestión: ¿Por qué elegiste tus estudios?

“Supongo que es una cosa que, de pequeña, mis padre cuando íbamos a viajar o dábamos una vuelta por Cataluña, no era extraño ir a Olérdola o visitar siempre un museo… Y luego los Astérix, los Astérix también tuvieron la culpa, siempre porque me caía bien Julio César, porque decía: “ Pobrecito, porque le pasa de todo” (ríe)”.

Lo mucho que le debe la arqueología a Astérix… ¿Y Alessandra?

"Lo mismo: yo también iba con mis papás de viaje a ver sitios arqueológicos siempre, y desde muy niña me surgió la curiosidad de entender cómo vivían estas personas, qué hacían y cómo eran. De niña pensé: quiero ser arqueóloga, y luego la vida me llevó a otro lado hasta que por fin pude hacerlo de verdad. Y sí, lo que me ha guiado siempre yo creo es esta curiosidad de entender cómo se vivía en el pasado, cómo se explotaban los recursos, cómo se elegía qué hacer, qué no hacer, cómo vivir”.

La curiosidad mueve el mundo, o a los seres humanos, mejor dicho. Pasemos ahora a la tercera y última cuestión. ¿Cómo crees que tu trabajo puede ayudarnos a repensar nuestro futuro como especie?

“Nosotros trabajamos con grandes periodos de tiempo normalmente, entonces te permite ver la evolución de una sociedad a lo largo de 100 años, 500 años, 600 años, ¿no? Tenemos esa perspectiva y podemos ver a lo largo del tiempo cómo una ciudad tiene, pues en temas urbanos, tiene una crisis, pues ¿cómo lo resuelve?"

"Y esa resolución a lo mejor implica un mayor control social de los habitantes ¿cómo lo vemos? La movilidad es más cerrada. Y entonces te preguntas: si dentro de 20 años una ciudad tiene una crisis ¿cómo lo va a resolver? Entonces, a veces, ves procesos de transformación de las sociedades que nos puede dar también ideas de cómo resolver determinadas problemáticas, para lo bueno y para lo malo”.

Y, ¿qué opina Alessandra?

“Al final es esto: vemos, tenemos la oportunidad de indagar el ser humano a lo largo del tiempo. Procesos, formas de adaptación al medio, formas de adaptación a los recursos que tenemos. Crisis, ¿qué fenómenos han llevado a crisis de las diferentes sociedades? Y quizás tratar de entender si, en algunos casos, se han encontrado soluciones que podríamos volver a adoptar y en cuanto a otros casos si seguimos otros patrones, no vamos a poder salir de ahí”.

Sin duda, vale la pena mirar al pasado para tratar de comprender qué soluciones se dieron en otros momentos y otros lugares a problemáticas parecidas a las que nos acontecen hoy en día.

Y hasta aquí nuestra emocionante aventura por la antigua ciudad de Teotihuacán, esperamos que nuestras investigadoras y el resto del equipo acabe comprendiendo cómo se relacionaba la ciudad con el río, y que eso les permita escribir más páginas de la historia de esta afamada ciudad. Con la trepidante aproximación a esta urbe maya terminamos la séptima temporada de “Desenterrando el Pasado”, y con ella acabamos con el presente formato tal y como lo conocemos.

Estad atentos, porque en la próxima temporada llega la nueva versión de “Desenterrando el Pasado”, y viene con muchas novedades, y con una forma totalmente distinta, pero con todo el contenido arqueológico que nos caracteriza. ¡Hasta pronto!