Erupción del Vesubio en el año 79 d.C.

Descubren restos de un cerebro vitrificado en la erupción que sepultó Pompeya

Un grupo de investigadores acaba de publicar un estudio sobre unos extraños fragmentos encontrados en el cráneo de una víctima de la erupción. El análisis reflejó que eran restos de su cerebro vitrificados a causa del calor extremo causado por la erupción volcánica que sepultó las ciudades romanas de Herculano y Pompeya.

Los arqueólogos encontraron fragmentos vidriosos negros que, tras analizarlos, comprobaron que estaban compuestos por ácidos grasos, triglicéridos y cabellos humanos.

Foto: Pier Paolo Petrone

En Herculano, en la década de 1960, los arqueólogos hicieron un hallazgo en el Colegio de los Augustales (un edificio consagrado al culto del emperador Augusto) de la ciudad: el cuerpo carbonizado de un varón joven que yacía sobre un lecho de madera. Sus descubridores teorizaron que tal vez este individuo era un custodio de esta institución religiosa, y que la explosión del Vesubio del año 79 d.C. le pilló dormido.

¿Fragmentos de cerebro?

Ahora, un equipo de investigadores dirigido por el antropólogo Pier Paolo Petrone, del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad Federico II de Nápoles, por Piero Pucci del CEINGE- Biotecnología Avanzada de Nápoles, y que ha contado con la colaboración del director del sitio arqueológico de Herculano Francesco Sirano, acaba de hacer un descubrimiento sorprendente en torno al cuerpo de este personaje: unos restos minúsculos que han identificado como algunos fragmentos de cerebro, vitrificados por el efecto del inmenso calor que acompañó a la erupción del volcán (unos 520 grados centígrados). El hallazgo es de gran importancia, ya que es la primera vez que se hace un descubrimiento de este tipo.

Entre los restos carbonizados del cuerpo se hallaron unos pequeñas restos que los investigadores han identificado como fragmentos de cerebro, vitrificados por el efecto del calor que acompañó a la erupción.

Así, entre los restos del cuerpo carbonizado, que estaba siendo estudiado por los investigadores, el profesor Petrone se dio cuenta de algo extraño: "Me di cuenta de que algo brillaba en la ceniza, entre los restos del cráneo había fragmentos vidriosos negros, como la obsidiana (roca volcánica vítrea), pero muy friables. Tomamos algunas muestras. El análisis reveló ácidos grasos, triglicéridos y cabellos humanos. No podía ser otra cosa que cerebro", explica el científico.

El hallazgo se ha producido en el Colegio de los Augustales, un edificio consagrado al culto del emperador Augusto, en Herculano.

El hallazgo se ha producido en el Colegio de los Augustales, un edificio consagrado al culto del emperador Augusto, en Herculano.

Foto: Pier Paolo Petrone

Un descubrimiento único

Los resultados del estudio de los fragmentos de cerebro acaban de publicarse en la revista The New England Journal of Medicine. Pero, en un principio, cuando el equipo investigador se puso en contacto con la prestigiosa publicación, los editores les pidieron un análisis más pormenorizado del tema ante la sorpresa que les causó la noticia. Según Petrone, "estaban bastante convencidos, pero nos subrayaron que esos tipos de grasas también podrían indicar tejidos de animales o vegetales. Pero no había animales ni plantas en esa habitación. Hicimos otros análisis y encontramos siete proteínas altamente representadas en el tejido cerebral humano. Con esto, ya no había más dudas".

Varios análisis pormenorizados mostraron siete proteínas altamente representadas en el tejido cerebral humano. Con ello quedaba demostrado que se trataba de fragmentos de cerebro vitrificados.

Este descubrimiento servirá para conocer mejor lo que ocurrió en Pompeya y Herculano ese fatídico día del año 79 d.C. Como explica Petrone, conocer este proceso de vitrificación "es fundamental desde el punto de vista de la reconstrucción del evento volcánico. La vitrificación es un efecto de la exposición muy breve a altas temperaturas. Estamos hablando de un rango muy específico, entre 370 y 520 grados centígrados". Tras esto, el Colegio de los Augustales, como toda Herculano, se vio atrapado en medio de un infierno, y la muerte del custodio fue instantánea. Su grasa corporal se quemó y sus tejidos blandos resultaron vaporizados. Su cráneo explotó y la materia cerebral quedó vitrificada por el calor extremo. "Fue encontrado en una cama. Posiblemente estaba durmiendo", concluye Petrone.

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