Un "restaurante" romano

Descubren nuevas pinturas en un antiguo local de comidas en Pompeya

Los arqueólogos que excavan en el termopolio de la Región V de Pompeya han hallado nuevas y hermosas pinturas en el mostrador del local, además de restos de comida y los huesos de dos hombres y un perro de pequeño tamaño.

Vista  general del termopolio de la Regio V de Pompeya, con las nuevas pinturas descubiertas en el mostrador en primer término.

Vista general del termopolio de la Regio V de Pompeya, con las nuevas pinturas descubiertas en el mostrador en primer término. Foto: Luigi Spina

En 2019, los arqueólogos que excavan en la conocida como Región V de Pompeya hicieron un magnífico descubrimiento: los restos de un termopolio o taberna que conservaba unas magníficas decoraciones pictóricas, entre las que destacaba, en el mostrador, la imagen de una nereida (una ninfa marina) a caballo en un entorno marino. El local se encuentra ubicado entre la vía de las Bodas de Plata y la vía de los Balcones. Frente a él, en una pequeña plaza, también se descubrió una cisterna, una fuente y una torre para la distribución de agua ubicada no muy lejos de otro establecimiento del mismo tipo que contenía un realista fresco de gladiadores en pleno combate.

Mostrador del termopolio hallado en Pompeya con decoración de nereida.

Mostrador del termopolio hallado en Pompeya con decoración de nereida.

Foto: Luigi Spina

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En la antigua Roma, los termopolia eran locales donde se servían bebidas y comida caliente (como indica el nombre, de origen griego), conservados en grandes dolia (recipientes cerámicos) incrustados en un mostrador de mampostería. Eran establecimientos muy habituales en el mundo romano, donde era costumbre consumir el prandium (la comida) al aire libre, puesto que la mayoría de la gente no disponía de cocina en su casa. Sólo en Pompeya se han contabilizado hasta ahora unos ochenta.

Patos, gallos y una inscripción insultante

Tras el descubrimiento, el termopolio de la vía de las Bodas de Plata fue excavado sólo parcialmente y se procedió a su consolidación. Ahora, los arqueólogos han terminado de excavar el local de comidas, que ha proporcionado más sorpresas: numerosas escenas pictóricas, restos de comida, así como huesos de animales y de algunas víctimas de la erupción del Vesubio del año 79 d.C.

En la nueva fase de excavación de esta taberna, los arqueólogos han descubierto, en el último brazo del mostrador de la tienda, más bodegones valiosos, con las representaciones de algunos animales, que, según la antropóloga Valeria Amoretti, probablemente fueron sacrificados y vendidos en el local. También se han hallado fragmentos de huesos, pertenecientes a los propios animales, en el interior de recipientes cerámicos encastrados en el mostrador, que contenían diferentes tipos de alimentos destinados a la venta. De hecho, dentro de uno de los recipientes, junto con carne cerdo, se han descubierto restos de carne de cabra, pescados y caracoles de tierra, lo que atestigua la gran variedad de productos de origen animal utilizados para la elaboración de los platos. Por su parte, las pinturas muestran dos ánades reales expuestos boca abajo, listos para ser preparados y comidos, un gallo y un perro con correa, tal vez un perro guardián, a la manera de las famosas escenas de mosaico descubiertas en algunas domus que rezan "cave canem" (cuidado con el perro). En el marco que encierra la pintura del perro se puede leer un grafiti con una inscripción burlona: "Nicia cineade cacator", es decir, "Nicia (probablemente el nombre de un liberto griego) cagador invertido". Quizá lo dejó alguien que quería hacer mofa del propietario o de algún trabajador del termopolio.

Vista cenital del mostrador del termopolio, donde se aprecian los dolia encastrados que contenían alimentos y bebidas.

Vista cenital del mostrador del termopolio, donde se aprecian los dolia encastrados que contenían alimentos y bebidas.

Foto: Luigi Spina
Pintura muy realista de un gallo en el mostrador.

Pintura muy realista de un gallo en el mostrador.

Foto: Luigi Spina

Las pinturas muestran dos ánades reales expuestos boca abajo, listos para ser preparados y comidos, un gallo y un perro con correa. En el marco de la pintura del perro se puede leer un grafiti con una inscripción burlona: Nicia cineade cacator.

"Además de constituir un impagable testimonio de la vida cotidiana en Pompeya, las posibilidades de análisis de este termopolio son excepcionales, porque por primera vez se ha excavado en su totalidad un entorno de este tipo y se han podido realizar análisis con las tecnologías más actuales", ha declarado Massimo Osanna, director general interino del Parque Arqueológico de Pompeya. "Los materiales encontrados han sido, de hecho, excavados y estudiados en todos sus aspectos por un equipo interdisciplinar compuesto por antropólogos físicos, arqueólogos, geólogos, vulcanólogos... Estos materiales serán analizados más a fondo en el laboratorio, y en particular los restos encontrados en los dolia (recipientes de cerámica) del mostrador proporcionarán datos excepcionales para entender qué se vendió allí y cuál era el tipo de dieta habitual en ese momento", continúa.

Un hombre en un lecho

Otro dato interesante ha sido el descubrimiento en la taberna de huesos humanos, hallados, lamentablemente, revueltos a causa de la excavación de túneles realizada en el siglo XVII por excavadores clandestinos que buscaban expoliar objetos preciosos. De todos modos sí ha podido comprobarse que algunos de los huesos pertenecen a un hombre de unos 50 años que, probablemente, estaba tumbado en un lecho o catre en el momento de la llegada del mortal flujo piroclástico emitido por el volcán, como demuestra el descubrimiento de una serie de clavos y restos de madera hallados debajo del cuerpo. Otros huesos, aún por investigar, pertenecen a otro individuo y fueron encontrados dentro de un gran dolio, donde quizá fueron colocados por los primeros excavadores.

Deetalle de los huesos de dos piernas humanas pertenecientes a un hombre tumbado en un lecho.

Deetalle de los huesos de dos piernas humanas pertenecientes a un hombre tumbado en un lecho.

Foto: Luigi Spina

Restos humanos descubiertos en el interior de un dolio.

Restos humanos descubiertos en el interior de un dolio.

Foto: Luigi Spina

Algunos de los huesos pertenecen a un hombre de unos 50 años, que probablemente estaba tumbado en un lecho o catre en el momento de la llegada del mortal flujo piroclástico emitido por el volcán.

Además, en el termopolio se encontraron también diversos materiales de despensa y transporte: nueve ánforas, una pátera de bronce, dos frascos y una olla común de cerámica de mesa. El suelo de toda la estancia está formado por una capa de cocciopesto (un revestimiento impermeable compuesto por fragmentos de terracota), en el que se insertaron, en algunas partes, fragmentos de mármol policromado (alabastro, portasanta, brecha verde y bardiglio).

Por otro lado, los primeros análisis arqueobotánicos han permitido identificar fragmentos de roble caducifolio, que probablemente formaron parte de elementos estructurales de la encimera. Asimismo, en el fondo de un dolio vinario se ha identificado la presencia de habas molidas. Al parecer, y según algunas recetas romanas que han llegado hasta nosotros, como las que se exponen en la obra De re Coquinaria de Apicio, las habas se utilizaron para modificar el sabor y el color del vino, blanqueándolo.

Los restos de un perro pequeño

En el termopolio también se ha localizado un esqueleto completo de perro en la esquina entre las dos puertas (esquina noroeste de la habitación). No es un perro grande y musculoso como el representado en la pintura del mostrador, sino que se trata de un ejemplar extremadamente pequeño, de unos 20-25 cm de altura, a pesar de ser un perro adulto. Los perros de tamaño muy pequeño, aunque bastante raros, dan fe de selecciones intencionadas ya en época romana para obtener este tipo de canes.

Detalle de la pintura de un perro con correa en el mostrador del termopolio.

Detalle de la pintura de un perro con correa en el mostrador del termopolio.

Foto: Luigi Spina

En el termopolio también se ha localizado un esqueleto completo de perro, pero es un ejemplar extremadamente pequeño que no se parece en nada al gran perro representado en una de las pinturas.

Los arqueólogos advierten de que todos estos datos son preliminares, ya que los hallazgos, que han sido recogidos y llevados al laboratorio, van a ser investigados más a fondo por expertos de diferentes especialidades de los departamentos de varias universidades, lo que permitirá obtener más datos sobre los detalles que aporten todos estos materiales, y, de este modo, aumentar el conocimiento sobre este termopolio y también sobre la propia Pompeya.

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