Descubrimiento en Perú

Descubren un misterioso templo de una cultura desconocida en Perú

Un equipo de arqueólogos liderado por Walter Alva ha localizado en la Huaca el Toro, en el norte de Perú, los restos de un antiguo templo megalítico único en la región donde posiblemente se realizaron rituales de culto al agua y que posteriormente fue reutilizado como lugar de enterramiento.

Influencia de la cultura Chavín

La construcción descubierta presenta numerosas influencias de la cultura Chavín, que dominó la región entre 900 y 200 a.C.. En la imagen, el Castillo, una gran construcción en forma de pirámide truncada, la estructura más destacada del Monumento Arqueológico Chavín de Huántar.  

En la huaca El Toro, un yacimiento arqueológico situado en el distrito de Oyotún, en el departamento de Lambayeque, en el norte de Perú, un equipo dirigido por el reputado arqueólogo peruano Walter Alba (el descubridor de las tumbas reales de Sipán en 1987) ha hecho un descubrimiento sensacional: un templo megalítico de hace unos 3.000 años donde, muy probablemente, se llevaron a cabo rituales de culto al agua, y que fue levantado por una civilización hasta ahora desconocida. En el mismo emplazamiento se hallaron 21 tumbas de época posterior, lo que indica que el edificio fue reutilizado.

Culto al agua

El templo, construido sobre una serie de plataformas, en el que aún quedan en pie grandes bloques de piedra de unas tres toneladas cada uno, se extiende sobre una superficie de 40 metros de largo y 56 de ancho. Presenta tres fases de construcción: la primera, que data entre los años 1500 y 800 a.C., se trata de una pequeña estructura con cimientos de arcilla en forma de cono. La segunda etapa data de entre 800 y 400 a.C., y la construcción presenta numerosas influencias de la cultura Chavín, que dominó la región entre 900 y 200 a.C. Y la tercera etapa data de los años 400 y 250 a.C., cuando se agregaron unas columnas para sostener el techado.

El templo, construido sobre una serie de plataformas, en el que aún quedan en pie grandes bloques de piedra de unas tres toneladas cada uno, se extiende sobre una superficie de 40 metros de largo y 56 de ancho

El edificio conserva asismismo restos de una escalinata central de diez metros de ancho y quince de largo. Su orientación dice mucho del sitio, ya que según Alva, "este lugar fue especialmente importante porque las escaleras están orientadas hacia el este, donde están las montañas y de donde fluye el agua. Esto es inusual porque generalmente los templos se enfrentan a los valles y las tierras agrícolas". La monumental estructura está rodeada de imponentes muros. Delante del templo hay una plaza en la que se alza un altar que presenta unos pequeños orificios que, según Walter Alva, "son típicos de los altares de agua que se encuentran en otros lugares, y se halla en los manantiales del río Valle de Zaña".

De hecho, la situación del templo es importante, ya que "está ubicado en lo que se llama el Tinkuy, es decir, la unión de dos ríos que eran espacios sagrados en las culturas antiguas. La unión del río Nanchoc con el Udima para formar el río Zaña", recuerda Walter Alva.

Una arquitectura megalítica única

Walter Alva destaca además la trascendencia del hallazgo: "Este descubrimiento es singular porque es la única arquitectura megalítica que hay en Lambayeque. El lugar es estrictamente ceremonial por los indicios de incineración que existen. Los rituales se realizaban para la atraer la fertilidad", agrega el arqueólogo.

En cuanto a las sepulturas descubiertas, veinte de ellas pertenecen a la cultura chimú, y datan entre los años 1000 a 1470. La otra es mucho más antigua y data del llamado Período Formativo (1500 a.C.-292 d.C.). Los enterramientos contenían piezas de cerámica y algunos objetos metálicos como cuchillos ceremoniales (tupus) y anillos de cobre. Según Alva, las personas enterradas aquí "no eran de la élite, eran personas normales que vivían cerca después de que el sitio perdiese toda importancia religiosa".

En cuanto a las sepulturas, veinte de ellas pertenecen a la cultura chimú, pero según Alva "no eran de la élite, eran personas normales que vivían cerca después de que el sitio perdiese toda importancia religiosa"

La duración prevista para la primera campaña de excavaciones es de 45 días, lo cual no es mucho, pero, como declara Alva, "aunque trabajamos con pocos recursos, estamos obteniendo grandes resultados, como el caso de la huaca Úcupe donde se descubrieron tres tumbas, en el sitio de la huaca El Limón se logró documentar la Sala de Banquetes Protocolares de los mochicas, en Purulén se ha logrado avanzar con nuevos aportes al conocimiento de este monumento. Seguiremos investigando porque los museos que no investigan no crean conocimiento y el avance en la reconstrucción de las culturas antiguas es la investigación".

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