Neolítico en la península Ibérica

Descubren huesos humanos en un nuevo dolmen milenario en Antequera

Arqueólogos de la Universidad de Sevilla han encontrado restos humanos en el interior de una nueva estructura funeraria que al parecer es más antigua que los tres famosos dólmenes Patrimonio de la Humanidad de esta localidad malagueña.

Peña de los enamorados, cerca de Antequera, donde los arqueólogos han realizado este descubrimiento.

Peña de los enamorados, cerca de Antequera, donde los arqueólogos han realizado este descubrimiento. iStock

A los pies de La Peña de los Enamorados (cuyo perfil recuerda el rostro de una persona tumbada), en una zona conocida como Piedras Blancas, cerca del conjunto megalítico de Antequera, en Málaga, un grupo de arqueólogos del Departamento de Prehistoria de la Universidad de Sevilla, dirigido por Leonardo García Sanjuán, con la colaboración de David Wheatley, de la Universidad de Southampton, ha realizado el descubrimiento de tres cráneos humanos enterrados en el interior de una estructura funeraria. El departamento de Prehistoria de la universidad sevillana afirma que esta estructura es más antigua que el cercano dolmen de Menga, construido hacia 3750 a.C., y que los dólmenes de Viera y El Romeral (conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad en 2016), y aunque es mucho menos monumental, podría explicar la construcción de estas estructuras posteriores.

Los arqueólogos han descubierto tres cráneos humanos dentro de una estructura funeraria que muy posiblemente es anterior a otros dólmenes de la zona.

"Es algo nuevo. Menga o Viera habían sido barridos por las sociedades posteriores. Allí no había este tipo de restos, que nos pueden dar el origen de estos conjuntos. Además, los restos humanos arrojan datos como las dietas, las enfermedades, el ADN o sus organizaciones sociales", afirma García Sanjuán. Gracias a las modernas tecnologías de estudio, como las pruebas de radiocarbono y luminiscencia, será posible datar la edad de los huesos, lo que resultará de gran ayuda para precisar aún más la fecha de construcción de estas estructuras.

Dolmen de Menga, en Antequera.

Dolmen de Menga, en Antequera.

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Pinturas rupestres

Desde hace unos años se sabe de la existencia de vestigios megalíticos en la zona de Piedras Blancas. Este yacimiento se investigó y documentó entre 2009 y 2013, después de su hallazgo en 2006, y se constató la existencia allí de menhires tumbados y de una estructura megalítica bastante inédita. El descubrimiento se hizo en unos terrenos privados, por lo que la obtención de los permisos de excavación ha sido bastante dificultosa.

El yacimiento se descubrió en 2005, en unos terrenos privados, y se investigó y documentó entre 2009 y 2013.

El sitio se encuentra cerca del abrigo rocoso de Matacabras, donde existen unas pinturas rupestres, cuya datación es anterior a la construcción del dolmen de Menga. En 2018, el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla publicó un estudio en el que afirmaba que estas pinturas rupestres datan de aproximadamente 3.900 a.C., lo que hace del lugar el santuario más antiguo conocido de la zona y sugiere que ya estaba en uso antes de la construcción del dolmen de Menga, que se levantó orientado hacia él, según García Sanjuán.

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Tholos de El Romeral, en Antequera.

Tholos de El Romeral, en Antequera.

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Dolmen de Viera, en Antequera.

Dolmen de Viera, en Antequera.

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Santuario y tumba

Durante las recientes excavaciones, además de los cráneos han aparecido restos de una industria microlítica (pequeñas láminas talladas) y lo que parece ser un betilo o piedra sagrada, cuya función era garantizar la protección de los difuntos. Estos hallazgos sugieren que el uso de este "dolmen" no sólo era solo funerario, sino que también tuvo una función de santuario.

Para realizar esta construcción, los antiguos pobladores aprovecharon la propia naturaleza, ya que parte de este enterramiento se compone de paredes naturales y otra parte está compuesta por lajas de piedra. "Los moradores del entorno aprovechaban las estructuras naturales, como se observa en las pinturas de cuevas o abrigos de la montaña", recalca García Sanjuán. Pudo ser un paso anterior a la erección de monumentos sagrados mucho más complejos, como el dolmen de Menga.

Los antiguos pobladores aprovecharon la propia naturaleza para construir este "dolmen", pues una parte se compone de paredes naturales y lajas de piedra.

Excavación arqueológica en el dolmen hallado en Piedras Blancas.

Excavación arqueológica en el dolmen hallado en Piedras Blancas.

Leonardo García Sanjuán. Universidad de Sevilla

Según han afirmado desde el Ayuntamiento de Antequera, este nuevo hallazgo "permitirá también comprender mejor los procesos que condujeron a la creación de Menga y a explicar su singular y pionera orientación, teniendo como objetivo general datar con mayor precisión la actividad neolítica documentada en nuestro municipio mediante la aplicación de métodos de datación científica como radiocarbono y luminiscencia por estimulación óptica, permitiendo también conocer mejor la sociedad y el medioambiente existentes en la época en que se construyó Menga".

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