Comercio por el estrecho de Bering

Descubren cuentas de vidrio veneciano de época precolombina en Alaska

Una misión arqueológica en Alaska ha encontrado cuentas de vidrio veneciano en asentamientos esquimales. Es la primera evidencia de comercio a través del estrecho de Bering en época precolombina.

Cuentas venecianas Alaska

Foto: M. L. Kunz et al., 2021/American Antiquity

Una excavación en tres asentamientos esquimales en la Cordillera de Brooks (Alaska) ha dado como resultado un descubrimiento sorprendente: una decena de cuentas de vidrio veneciano que se han fechado en el siglo XV, antes de la llegada de Cristóbal Colón a América. Por lo remoto del lugar, el equipo de investigación sostiene que probablemente viajaron a través de la Ruta de la Seda y llegaron a Alaska a través del estrecho de Bering.

En el mismo lugar se han encontrado piezas de metal, como brazaletes y pulseras de cobre. Las fibras con las que se anudaban estas piezas las que han permitido realizar la datación por radiocarbono y los investigadores han concluido que se fabricaron en algún momento entre 1397 y 1488, según ha anunciado la revista especializada American Antiquity.

Objetos venecianos Alaska

Objetos venecianos Alaska

Los objetos de metal y cuentas de vidrio analizadas en el estudio.

Foto: M. L. Kunz et al., 2021/American Antiquity

Moneda de intercambio

Las cuentas de cristal y otros objetos similares se usaron ampliamente durante la Edad Moderna como moneda de intercambio con poblaciones nativas. Es lo que se llama dinero mercancía, es decir, cuyo valor es el propio objeto o el material que lo conforma, y que era la forma más habitual de comerciar con pueblos que no acuñaban moneda. Los objetos de bisutería y joyería eran especialmente adecuados para este fin ya que son pequeños y fáciles de transportar.

Se han encontrado cuentas de esta variedad -conocida como Early Blue o Ichtucknee Plain- en diversos lugares de América como el Caribe, la costa de Norteamérica y la región de los Grandes Lagos. Pero todas ellas databan al menos del siglo XVI, después de la llegada de Colón a América, por lo que su llegada no presentaba ningún misterio; sin embargo, en esta ocasión la datación es anterior. Además se han encontrado en Alaska, un área en la que la primera presencia documentada de poblaciones no nativas se sitúa en el siglo XVIII, y demasiado remota para sostener que pudieran sido traídas por los vikingos.

Por todo ello, los investigadores sostienen la hipótesis de que las cuentas debieron de llegar a través de las rutas comerciales que partían de Venecia y llegaban hasta el corazón de Asia. Pero aun así, resulta sorprendente que llegaran hasta el extremo del continente y cruzaran a la vecina América, lo que obliga a replantear lo que se creía saber sobre el alcance de dichas rutas.

Los objetos de bisutería y joyería eran especialmente adecuados como dinero mercancía ya que son pequeños y fáciles de transportar.

Comercio a muy larga distancia

El descubrimiento resulta de gran importancia por diversos motivos. El primero es que respalda con evidencias la tesis de que en tiempos precolombinos existía una actividad comercial a través del estrecho de Bering. En segundo lugar, se trata de la primera muestra documentada de productos europeos que hubieran llegado al hemisferio occidental a través de esta ruta. Finalmente, su datación implica que el uso de este tipo de cuentas como moneda se desarrolló antes y llegó más lejos de que lo que se creía hasta ahora.

Los investigadores sostienen que “un número creciente de pruebas en la región del Estrecho de Bering indica que desde el primer milenio d.C., si no antes, se producía un movimiento de materiales no nativos desde el noreste de Asia hacia el noroeste de Alaska a través de rutas indefinidas”.

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