Fortaleza prehistórica

Descubierto en Francia un nuevo poblado del Neolítico

Durante la construcción de una urbanización en Saint-Geniès-de-Fontedit, en la región de Occitania en el sur de Francia, han aparecido una serie estructuras construidas entre el 2500 y el 1900 a.C. que pertenecen a uno de los primeros asentamientos fortificados de la región.

Cubierta por losas de piedra, esta tumba albergaba los restos de dos personas enterradas en momentos diferentes, como demuestra el hecho de que los huesos de la inhumación más antigua (derecha) fueran comprimidos contra la pared.   

Foto: V. Lauras, Inrap

El sureste de Francia, entre Perpiñán y Montpellier, lleva habitado miles de años, aunque no se sabe exactamente desde cuándo. Ahora, el hallazgo de este nuevo asentamiento Neolítico aporta luz sobre las primeras poblaciones que pudieron establecerse allí, cómo vivían y cómo eran las casa que fabricaban.

El asentamiento ocupaba cerca de una hectárea y estaba rodeado por un foso y una muralla de troncos levantada sobre una barrera de tierra, tras ella han aparecido los cimientos de una decena de casas, construidas con postes de madera y muros de tierra mezclada con piedras. Junto a ellas se han desenterrado numerosos silos de almacenamiento subterráneos y algunos hornos, que junto a los molinos de harina y los huesos de ganado descubiertos, dan fe del tipo de actividades económicas que se realizaban en el lugar.

Las sucesivas ampliaciones del perímetro fortificado demuestran que se trataba de una comunidad próspera con una población creciente, clara muestra del proceso de urbanización que transformó gradualmente las comunidades nómadas en sedentarias a través de la extensión de la agricultura en la Francia prehistórica.

La intervención de emergencia en una área por urbanizar ha llevado al descubrimiento de un asentamiento neolítico totalmente desconocido para los arqueólgos.

Foto: V. Lauras, Inrap

Frente a la entrada han aparecido dos curiosos fosos con forma de C y L que podrían haber protegido estructuras defensivas.

Foto: M. Gandelin, Inrap

Estructuras de almacenamiento como esta vasija enterrada abundan en el yacimiento.

Foto: M. Gandelin

Necrópolis improvisada

Lo que ha sorprendido más a los arqueólogos del INRAP han sido las tumbas encontradas bajo los edificios, una práctica poco habitual en una época en la que se solía enterrar a los muertos en sepulcros de tipo megalítico. Algunas de estas inhumaciones aprovecharon estructuras ya existentes como silos o fosos en desuso, pero otras se excavaron directamente en el subsuelo de las casas o bajo los hornos, como en el caso de una sepultura infantil.

Sin embargo también se ha encontrado una tumba más convencional a las afueras del asentamiento, formada por una cámara sepulcral rectangular subterránea hecha con losas de piedra, que, según los investigadores, estaría cubierta por un túmulo destruido posteriormente. Su cronología es todavía incierta y será determinada mediante radiocarbono.

Uno de los cuerpos encontrados dentro de los silos.

Foto: C. Palletier, Inrap

Una vaca bajo la muralla

El poblado fue ocupado de manera ininterrumpida hasta el 1900 a.C., por lo que en los niveles más recientes han aparecido tanto cerámica de la Edad del Bronce como la muralla de piedra que rodeó el asentamiento durante esa última fase de ocupación. Además, en el foso de este muro se ha encontrado un esqueleto de vaca cuyas costillas fueron partidas para extraerle el corazón, prueba quizás de un sacrificio ritual para atraer la protección de los dioses sobre la fortificación.

La vaca se encontró cubierta por un derrumbe de rocas que podrían haber formado parte de la muralla construida en la Edad del Bronce.

Foto: M. Gandelin, Inrap

En la imagen se aprecian los cortes realizados en la caja torácica para extraer el corazón del animal.

Foto: M. Gandelin, Inrap

Asimismo la presencia de una imponente casa de piedra de 10 por 6 metros (quizás una sala comunal), y la aparición de cerámica campaniforme por primera vez en la zona muestran una cierta evolución del asentamiento en este período final, con una sociedad más estructurada e integrada en las redes comerciales que cruzaban Europa durante la Edad del Bronce.

Las estructuras de piedra y las urnas campaniformes eran un elemento hasta ahora desconocido en los contextos neolíticos y del Bronce Inicial del Languedoc francés, por lo que este yacimiento supone el descubrimiento de una población más avanzada económicamente que sus vecinos, lo que posiblemente la habría obligado a rodearse de un alto muro para prevenir incursiones y saqueos.

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