Nómadas de las estepas

Descubierta la tumba de cuatro guerreras escitas en Rusia

Un equipo de arqueólogos rusos ha descubierto en un túmulo funerario escita el enterramiento de cuatro mujeres nobles de diferentes edades, enterradas a la vez con un rico ajuar funerario.

Guerreras escitas

Foto: DEA/ALBUM

Desde hace años, los arqueólogos del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia (RAN), dirigidos por Valeri Guliáyev, excavan en el yacimiento de Devitsa, en la provincia rusa de Voronezh, un lugar situado en el cauce medio del río Don. Durante la última campaña de excavaciones, en el túmulo funerario bautizado con el nombre de Devitsa V, los arqueólogos realizaron un descubrimiento sensacional: el enterramiento de cuatro mujeres guerreras pertenecientes a la tribu de los escitas, un pueblo nómada que habitó la zona esteparia del mar Negro desde el Danubio hasta el Don entre los siglos VIII y IV a.C., y que ya fue descrito por el historiador griego Heródoto en el libro IV de sus Historias.

Mujeres nobles y guerreras

Las mujeres enterradas en este túmulo tenían edades diferentes: dos de ellas entre 20 y 35 años, una adolescente de unos doce o trece años, y una mujer de unos 45 o 50 años (una edad avanzada para la época). Aunque la tumba fue parcialmente saqueada en la Antigüedad, aún conservaba elementos de gran valor, como el lujoso tocado ceremonial (conocido como cálato) que la mujer mayor portaba aún sobre su cabeza, perfectamente preservado. Este ornamento estaba compuesto de una aleación de oro (hasta un setenta por ciento), cobre, plata y un pequeño porcentaje de hierro. "Estamos ante un hallazgo único, ya que este es el primer tocado completo que aparece en una tumba de la época escita encontrado en el Don medio", afirma entusiasmado Valeri Guliáyev.

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En la tumba también se hallaron otros elementos como puntas de flechas de hierro, un gancho del mismo material en forma de ave, arneses de caballos, cuchillos y vasos de hierro. Algo que resulta curioso es la forma en la que se enterró a una de las dos mujeres jóvenes: en postura de amazona, como si estuviera a punto de montar. Los antropólogos han descubierto que para lograrlo tuvieron que cortarle los tendones de ambas piernas post mortem. Junto a la mujer se había depositado un espejo de bronce y algunas lanzas, y lucía en la muñeca un brazalete de piezas de vidrio.

La mujer mayor aún portaba sobre su cabeza un lujoso tocado ceremonial, perfectamente preservado. La diadema estaba compuesta de una aleación de oro (hasta un setenta por ciento), cobre, plata y un pequeño porcentaje de hierro.

Parte del material usado en la construcción del túmulo fue la madera de roble, ya que en la Antigüedad la zona estaba cubierta de bosques de robles de una gran calidad. Gracias a este material, los investigadores han podido calcular aproximadamente el momento en que el túmulo fue saqueado. Así, Guliáyev cree que "los saqueadores penetraron en la tumba desde el norte, cuando el techo ya se había derrumbado, algo que no pudo suceder antes de que pasaran cien o incluso doscientos años después de levantado el monumento funerario. Afortunadamente encontraron sólo una parte de enterramiento, pero no a las cuatro mujeres".

Enterradas a la vez

Las cuatro nobles escitas fueron enterradas simultáneamente, pero aún no está claro el por qué. "No existe evidencia de lesiones óseas. Dos de ellas tienen signos de tuberculosis y brucelosis, pero la gente no se muere a la vez por estas enfermedades. Por lo tanto, aún no podemos entender cuál fue la causa de su muerte y por qué cuatro mujeres de distintas edades fueron enterradas al mismo tiempo", comenta Guliáyev. Por otra parte, la existencia de mujeres enterradas con armas no es algo nuevo en la región, sino que "fueron un fenómeno común entre los escitas. Sólo en el Don medio, nuestra expedición descubrió en la última década cerca de once entierros de mujeres jóvenes armadas", explicó Guliáyev.

La existencia de mujeres enterradas con armas no es algo nuevo en la región, sino que, según Guliáyev, "fueron un fenómeno común entre los escitas".

Devitsa V es un montículo conocido por los arqueólogos desde el año 2000, pero ha sido excavado con regularidad desde 2010. Y fue en el transcurso de las excavaciones del pasado mes de diciembre cuando se llevó a cabo este espectacular descubrimiento.

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