Noruega medieval

Descubierta una inscripción rúnica en latín y nórdico

El fragmento de madera ha sido encontrado durante las excavaciones que se realizan en la capital noruega junto con otros interesantes objetos, como una costilla animal tallada también con runas.

En  la tabla se puede leer por un lado "Manus Domine" y por el otro el nombre de una creyente que se somete o acepta de buen grado el Cristianismo.

Foto: Jani Causevic, NIKU

La ciudad ya lleva algunos años siendo objeto de excavaciones, concretamente se está estudiando un gran parque arqueológico que engloba dos iglesias y los restos de un palacio en lo que fue el sur de la Oslo medieval. Sin embargo, lejos de agotarse la cantidad de descubrimientos realizados en el lugar, continúan hallándose interesantes piezas que muestran cómo vivían los antiguos habitantes de la zona.

En esta ocasión, ambos objetos fueron encontrados durante el pasado mes de diciembre. y en el caso del hueso, fue descubierto por la arqueóloga Solveig Thorkildsen, quien advirtió en el sedimento una costilla con una runa tallada encima. Al desenterrarla y darle la vuelta tuvo la agradable sorpresa de encontrarse con que la otra cara estaba totalmente cubierta con estos signos nórdicos, lo que la convertía en un hallazgo excepcional y el primer hueso rúnico descubierto en la ciudad desde los años ochenta.

El fragmento de madera en cambio fue hallado por la arqueóloga Ingeborg Hornkjøl en un vertedero anegado de agua, líquido que impidió la acción de las bacterias y permitió que el objeto se conservara sin pudrirse desde el medioevo hasta hoy. Junto a él se descubrieron asimismo restos de cuero, lo que indica, según los propios investigadores, que habría una curtiduría cerca antes de que la zona se convirtiera en residencia real.

En medio del frío glacial de Noruega un equipo de arqueólogos cubren la área excavada para que no se llene de nieve durante la noche.

Foto: Solveig Thorkildsen.

Ingeborg Hornkjøl posa feliz con el espectacular hallazgo.

Foto: Tone Bergland, NIKU

Usar y tirar

La traducción de ambas inscripciones la ha realizado la especialista en runología de la Universidad de Oslo Kristel Zilmer, para quien son una muestra de las costumbres y creencias de los antiguos vikingos.

El hueso ha sido el más fácil de interpretar pues la palabra inscrita “basmarþærbæin” es un compuesto de tres nombres: el primero -baein- es hueso en norse antiguo, mientras que -marbaer- se corresponde al genitivo del nombre propio Mard, finalmente -bas- sería una manera de decir barco; se trataría por lo tanto del “hueso del barco de Mard”.

Pero, ¿qué hacía ahí escrito? Según Kirstel esta pieza era más un ejercicio de escritura de un nórdico aburrido sobre un resto de comida que no un verdadero indicador de propiedad, pues se trata de una costilla de vaca o caballo de escaso valor económico o cultural.

Parece que la inscripción se corresponde con un graffiti sin significado ritual.

Foto: Jani Causevic, NIKU

Para la descubridora del hueso, Solveig Thorkildsen, encontrar runas durante la excavación "encabezaba su lista de deseos".

Foto: Cornelia Wiktoria Chiosea, NIKU

La cristianización de Noruega

Más complicada ha sido la traducción de la tabla encontrada, que es una prueba de primer orden sobre la conversión gradual de Noruega al Cristianismo. Su inscripción cubre tres partes del rectángulo de madera: anverso, reverso y uno de sus lados.

En el anverso se puede leer en caracteres rúnicos la frase latina “manus domine”, seguramente una copia de la frase de la pasión de Cristo “en tus manos encomiendo mi espíritu”, en la otra cara aparece el nombre femenino Bryngjerd junto con unas pocas letras que corresponden a los verbos gustar o someterse.

La breve inscripción del costado por su parte es “det er san”, una fórmula habitual de la mitología y sagas nórdicas que viene a significar “es verdad”, y sería la traducción más habitual de de Amén al escandinavo.

Frontal de la pieza en el que se escribió la fórmula fragmentada Manus Domine.

Foto: Jani Causevic, NIKU

Reverso con el nombre de Bryngjerd.

Foto: Jani Causevic, NIKU

Sin embargo Zilmer propone otra traducción, esta vez basada en una inscripción muy similar de la iglesia de Urnes. En ella se invoca la protección de Dios para que “el Santo Señor ponga la mano sobre el espíritu de Brynjolv. Es verdad.”. Sea como fuere se trataría de una curiosa mezcla de latín y norse propiedad de alguna mujer recientemente convertida al cristianismo.

Ahora ambas piezas pasarán por el laboratorio, donde serán datadas mediante radiocarbono y se determinará la especie de animal al que pertenecía la costilla a través de un estudio osteológico. Mientras tanto el NIKU (Instituto Noruego de Investigación Patrimonial) continuará realizando sus excavaciones para aprender más sobre el mundo vikingo y la Noruega medieval.

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