Catástrofe natural en los años 30

Dust Bowl, la rebelión de la naturaleza en Estados Unidos

La mayor y más prolongada catástrofe natural sufrida por Estados Unidos fue el llamado Dust Bowl, el Cuenco de Polvo, y afectó sobre todo a los estados de Colorado, Kansas, Nuevo México, Texas y Oklahoma, por donde se extienden las Grandes Llanuras del sur.

Desde principios del siglo XX, en las Grandes Llanuras retrocedió la hierba que antaño había alimentado a las desaparecidas manadas de bisontes y más tarde a los rebaños de vacuno, el precio de cuya carne había ido cayendo. Los granjeros dedicaron sus tierras al cultivo intensivo de trigo, espoleados por el alza del precio de este cereal (sobre todo con motivo de su demanda por parte de los contendientes de la Gran Guerra) y por la inédita bonanza climática de la década de 1920, con más lluvia de la habitual en aquellas tierras semiáridas. Pero entre 1930 y 1940 se sucedieron las sequías. La reseca capa superior del suelo, despojada de las raíces de las gramíneas, que retienen la tierra y la humedad, se convirtió en polvo arrastrado por los fuertes vientos primaverales de la región, dando lugar a black blizzards, «ventiscas negras» cuyo número se incrementó rápidamente: si en 1932 fueron 14, en 1933 ya fueron 38.

Una tormenta de polvo ensombrece el horizonte en el Texas Panhandle, al norte de ese estado, en marzo de 1936.

Una tormenta de polvo ensombrece el horizonte en el Texas Panhandle, al norte de ese estado, en marzo de 1936.

Foto: CordonPress / Arthur Rothstein
El polvo se abate sobre Lamar, Colorado, en 1934. Esta localidad fue una de las más afectadas por el Dust Bowl.

El polvo se abate sobre Lamar, Colorado, en 1934. Esta localidad fue una de las más afectadas por el Dust Bowl.

Foto: CordonPress
Una densa nube de polvo empieza a cubrir la población agrícola de Elkhart, Kansas, en mayo de 1937.

Una densa nube de polvo empieza a cubrir la población agrícola de Elkhart, Kansas, en mayo de 1937.

Foto: CordonPress

Cielos letales

El 11 de noviembre de 1933, una enorme tormenta de polvo que anticipaba las terribles "ventiscas negras" que llegarían más tarde se extendió por Dakota del Sur y privó a algunas granjas de su manto vegetal en un solo día; el cielo permaneció oscuro hasta el mediodía siguiente. El 9 de mayo de 1934, poderosos vientos barrieron las Grandes Llanuras del norte en Montana y Wyoming, arrasaron Dakota del Norte y Dakota del Sur, aspiraron miles de toneladas de tierra y avanzaron implacablemente hacia el Este. Al mediodía del 10 de mayo, el cielo se oscureció en la ciudad de Buffalo, a 600 kilómetros de Nueva York. Al amanecer del día siguiente, ingentes cantidades de polvo cayeron sobre las ciudades de Nueva York, Boston y Washington. Entre 1932 y 1939 se registrarían 345 grandes tormentas de polvo que afectaron los estados de Kansas, Oklahoma, Colorado, Nebraska, Nuevo México, Texas, Dakota del Norte y Dakota del Sur.

Entre 1932 y 1939 se registrarían 345 grandes tormentas de polvo.

Un hombre y sus hijos corren a refugiarse de una tormenta de polvo en el condado de Cimarrón, Oklahoma.

Un hombre y sus hijos corren a refugiarse de una tormenta de polvo en el condado de Cimarrón, Oklahoma.

Foto: CordonPress / Arthur Rothstein

El Domingo Negro

El día 14 de abril de 1935 sería recordado para siempre como Black Sunday, el Domingo Negro. En esa jornada aciaga se desató la mayor tormenta de polvo que habían padecido las Grandes Llanuras de Estados Unidos desde el comienzo de la sequía, cinco años atrás. El viento transportó el doble de tierra que la excavada para crear el canal de Panamá, pero mientras que la excavación del canal se prolongó siete años, la tormenta duró una sola tarde en la que más de 300.000 toneladas del manto vegetal que cubría aquellas vastas planicies fueron arrojadas a la atmósfera. Las ingentes masas de polvo sumergieron grandes extensiones de Oklahoma, Nuevo México, Kansas, Texas y Colorado en una súbita noche. La gente se perdía en la oscuridad, y si dos personas se tocaban corrían el riesgo de salir despedidas por la electricidad estática que el polvo creaba en el aire.

La gigantesca y catastrófica tormenta de polvo del 14 de abril de 1935 se cierne sobre Spearman, Texas.

La gigantesca y catastrófica tormenta de polvo del 14 de abril de 1935 se cierne sobre Spearman, Texas.

Foto: Cordon Press

Cómo tomó su nombre el Dust Bowl

La tormenta del 14 de abril de 1935 atrapó al reportero Robert E. Geiger, de Associated Press, y al fotógrafo Harry G. Eisenhard a diez kilómetros de Boise City, en Oklahoma, y tuvieron que esperar dos horas antes de llegar a la ciudad. Una vez allí, Geiger –que había utilizado antes el término dust belt, «cinturón de polvo», para referirse al área afectada por las tormentas– escribió un artículo que apareció al día siguiente en el Lubbock Evening Journal, publicado en la ciudad texana de Lubbock, y que comenzaba con estas palabras: «Quienes viven en el Cuenco de Polvo [Dust Bowl] del suroeste sufrieron hoy una nueva tormenta negra...». Por su parte, The Evening Star, de Washington, publicó otra crónica de Geiger que empezaba así: «Tres breves palabras, dolorosamente familiares para la lengua de un granjero del Oeste, gobiernan la vida en el Cuenco de Polvo de Estados Unidos – If It Rains [si llueve]». Fue la primera vez que se utilizó el término Dust Bowl, que Geiger había empleado como una punzante metáfora geográfica y que pasó a designar ese destructivo fenómeno.

Una tormenta de polvo sumerge en la oscuridad una granja de Nuevo México, en 1935.

Una tormenta de polvo sumerge en la oscuridad una granja de Nuevo México, en 1935.

Foto: CordonPress

La tierra de la desolación

Sobre los habitantes de las planicies se abatió el apocalipsis. Los cultivos se perdían, el polvo –que incluso abrasaba la pintura de los automóviles– dañaba los ojos de los animales, dejándolos ciegos, entraba en sus estómagos cuando comían y en sus pulmones cuando respiraban, del mismo modo que las personas, al inhalarlo, enfermaban de neumonía o de la fiebre del valle, producida por un hongo presente en los suelos y que se dispersaba con las partículas en suspensión. Plagas de saltamontes devoraban las plantas. La comida escaseaba y avanzaron la desnutrición y el raquitismo. Montañas de polvo lo cubrían todo: en diciembre de 1935 se estimó que hasta 850 millones de toneladas de tierra se habían desprendido de las llanuras del sur durante aquel año.

Esta fotografía, tomada el 13 de mayo de 1936, muestra un automóvil, maquinaria agrícola y una granja semienterrados en Dallas, Dakota del Sur, en la vasta planicie sin árboles que eran las Grandes Llanuras.

Esta fotografía, tomada el 13 de mayo de 1936, muestra un automóvil, maquinaria agrícola y una granja semienterrados en Dallas, Dakota del Sur, en la vasta planicie sin árboles que eran las Grandes Llanuras.

Foto: CordonPress
El polvo cubre casi por completo una granja de cerdos en Dakota del Sur.

El polvo cubre casi por completo una granja de cerdos en Dakota del Sur.

Foto: CordonPress

Huyendo de la catástrofe

La sequía y las tormentas de polvo, que se sucedieron con frecuencia hasta 1936, dieron la puntilla a miles de familias afectadas por la Gran Depresión, la devastadora crisis económica que había estallado en 1929. Los granjeros no podían pagar las hipotecas ni los préstamos con que habían adquirido maquinaria agrícola en la década anterior; los jornaleros perdieron su ocupación. En torno a 2,5 millones de personas cambiaron de lugar de residencia, y más de un cuarto de millón abandonó las Grandes Llanuras. De estos, fueron muchos quienes se dirigieron a una California libre del polvo y en cuya próspera agricultura esperaban encontrar trabajo como temporeros.

Los refugiados del cuenco de polvo

«I’m a Dust Bowl refugee, / just a Dust Bowl refugee». Así comenzaba «Dust Bowl Refugee», una de las más conocidas canciones de Woody Guthrie, a quien aquella crisis obligó a abandonar su estado natal de Oklahoma en busca de trabajo a los 19 años, antes de convertirse en un famoso cantante de folk. En su álbum Dust Bowl Ballads, grabado en 1940, Guthrie incluiría este tema y el no menos popular «Do Re Mi», una advertencia a los emigrantes de las Grandes Llanuras sobre las penalidades que les aguardaban en California. El cantante fue uno más de los miles de okies, como se solía llamar colectivamente a esos emigrantes, ya fueran o no del estado de Oklahoma, de cuyas iniciales provenía ese apodo. Muchos embutían todas sus posesiones en automóviles renqueantes y marchaban en busca de un incierto futuro en los campos de California a los que se refería Guthrie. En su novela Las uvas de la ira, publicada en 1939, el escritor John Steinbeck encarnó con mano maestra en sus protagonistas, los Joad, la desgarradora odisea de estas familias arrojadas a la carretera.

Esta familia de granjeros texanos arruinados por la sequía se dirigía a California cuando fue  fotografiada por Dorothea Lange en Abilene, Texas, en agosto de 1936.

Esta familia de granjeros texanos arruinados por la sequía se dirigía a California cuando fue fotografiada por Dorothea Lange en Abilene, Texas, en agosto de 1936.

Foto: CordonPress
Una niña descalza plancha sus escasas prendas en un campamento de migrantes cerca de Harlingen, Texas.

Una niña descalza plancha sus escasas prendas en un campamento de migrantes cerca de Harlingen, Texas.

Foto: CordonPress
Un joven migrante, con todas sus pertenencias, está sentado en un campamento para migrantes próximo a Harlingen, Texas.

Un joven migrante, con todas sus pertenencias, está sentado en un campamento para migrantes próximo a Harlingen, Texas.

Foto: CordonPress / Russell Lee
Una joven madre y su hijito dentro de su coche, detenido en el borde de la carretera en Tulelake, California, en septiembre de 1939. El biberón del pequeño consiste en una tetina puesta en la embocadura de una botella de Coca-cola. El cuello de piel del abrigo indica que su propietaria había conocido tiempos mejores.

Una joven madre y su hijito dentro de su coche, detenido en el borde de la carretera en Tulelake, California, en septiembre de 1939. El biberón del pequeño consiste en una tetina puesta en la embocadura de una botella de Coca-cola. El cuello de piel del abrigo indica que su propietaria había conocido tiempos mejores.

Foto: CordonPress

No es como lo imaginas

Muchos de los okies se dirigieron a los valles californianos de Imperial y San Joaquín, pero el tipo de trabajo y de explotación agraria que encontraron allí difería de lo que conocían. No había granjas como las que les eran familiares, sino vastas plantaciones de hortalizas, naranjos, limoneros, viñas, frutos secos o algodón, que empleaban verdaderos ejércitos de temporeros para trabajar en ellas. Los damnificados por el Dust Bowl se encontraron con que tenían que competir con mano de obra barata mexicana o asiática y que sus expectativas de empleo y sueldo eran sólo un sueño, como les prevenía Woody Guthrie.

Una familia de granjeros que ha huido del Dust Bowl se detiene en una carretera del valle de San Joaquín, en California, una fértil zona agrícola a la que se dirigieron muchos migrantes en busca de trabajo.

Una familia de granjeros que ha huido del Dust Bowl se detiene en una carretera del valle de San Joaquín, en California, una fértil zona agrícola a la que se dirigieron muchos migrantes en busca de trabajo.

Foto: CordonPress / Dorothea Lange
Un migrante que busca trabajo como temporero consulta un mapa durante una parada para comer junto a la carretera, en Ford Gibson, Oklahoma.

Un migrante que busca trabajo como temporero consulta un mapa durante una parada para comer junto a la carretera, en Ford Gibson, Oklahoma.

Foto: CordonPress
Un temporero descansa en su tienda en Mercedes, Texas.

Un temporero descansa en su tienda en Mercedes, Texas.

Foto: CordonPress
Un hombre se asea en un campamento de trabajadores temporeros en Belle Glade, Florida.

Un hombre se asea en un campamento de trabajadores temporeros en Belle Glade, Florida.

Foto: CordonPress
Una pareja de temporeros en busca de ocupación, en el condado de Crittenden, Arkansas, 1936.

Una pareja de temporeros en busca de ocupación, en el condado de Crittenden, Arkansas, 1936.

Foto: CordonPress / Carl Mydans

Toda ayuda es poca

Franklin Delano Roosevelt, que había accedido a la presidencia de Estados Unidos en 1932, tuvo que hacer frente a la Gran Depresión, que en las Grandes Llanuras adquirió las dimensiones de una aguda crisis social con la irrupción de la sequía y las tormentas de polvo. Entre las numerosas iniciativas que adoptó su administración para combatir la caída de la economía (y que conocemos en su conjunto como New Deal), hubo muchas encaminadas a enderezar el sector agrícola. Una de ellas fue la creación, en 1937, de la Farm Security Administration, un organismo dedicado a reasentar a los granjeros abocados a la indigencia y que vagaban en busca de trabajo, convertidos en jornaleros. Entre las muchas iniciativas que adoptó se cuenta la creación de campos para albergarlos en condiciones higiénicas y sanitarias adecuadas y la contratación de algunos de los mejores fotógrafos de la época, como Dorothea Lange o Arthur Rothstein, para dar testimonio de una realidad durísima; muchas de sus imágenes se convirtieron en iconos de aquellos dramáticos años.

La hija de una familia emigrada a causa del Dust Bowl recoge fresas cerca de Ponchatoula, Luisiana.

La hija de una familia emigrada a causa del Dust Bowl recoge fresas cerca de Ponchatoula, Luisiana.

Foto: CordonPress
Una mujer mayor, abocada a trabajar como temporera recogiendo cerezas en 1939.

Una mujer mayor, abocada a trabajar como temporera recogiendo cerezas en 1939.

Foto: CordonPress
Jornaleros filipinos recogen lechugas en Salinas, California, en 1935. Fotografía de Dorothea Lange.

Jornaleros filipinos recogen lechugas en Salinas, California, en 1935. Fotografía de Dorothea Lange.

Foto: CordonPress / Dorothea Lange
Temporeros negros y granjeros blancos empobrecidos hacen cola para cobrar su salario cerca de Homestead, Florida.

Temporeros negros y granjeros blancos empobrecidos hacen cola para cobrar su salario cerca de Homestead, Florida.

Foto: CordonPress
Una enfermera atiende a un temporero enfermo, a la espera del doctor, en un campo de la Farm Security Administration (FSA) en Farmersville, California.

Una enfermera atiende a un temporero enfermo, a la espera del doctor, en un campo de la Farm Security Administration (FSA) en Farmersville, California.

Fotografía de Dorothea Lange / CordonPress
Una madre migrante con su hija de seis semanas, nacida en un hospital con ayuda de la Farm Security Administration (FSA). Dorothea Lange tomó esta fotografía en un campo de trabajadores temporeros cerca de Westley, California.

Una madre migrante con su hija de seis semanas, nacida en un hospital con ayuda de la Farm Security Administration (FSA). Dorothea Lange tomó esta fotografía en un campo de trabajadores temporeros cerca de Westley, California.

Foto: CordonPress

Una nube amarilla sobre Washington

Los expertos sabían que el polvo que cubría las Grandes Llanuras no era sólo el resultado de la sequía, sino de las deficientes técnicas de cultivo y conservación del suelo. El miércoles 6 de marzo de 1935, semanas antes del Black Sunday, una neblina amarilla apareció sobre Washington antes del mediodía; el servicio meteorológico informó de que los pilotos de la base aérea de Bolling, a cinco kilómetros del Capitolio, habían comunicado la presencia de polvo espeso a 2.400 metros de altura sobre el aeródromo. El especialista en suelos Hugh Hammond Bennett –uno de los asesores del presidente Roosevelt– participaba en los debates de un comité del Senado, que tenían lugar en el propio Capitolio, sobre la necesidad de mejorar las técnicas de conservación del suelo. La gigantesca nube de polvo que pasó sobre Washington para posarse más allá, en algún lugar del Atlántico, constituyó un argumento de peso en defensa de sus propuestas y el Congreso aprobó la Ley de Conservación del Suelo antes de acabar el año.

Tierra de labranza tras el paso de una tormenta de polvo en el condado de Cimarrón, Oklahoma, en abril de 1936.

Tierra de labranza tras el paso de una tormenta de polvo en el condado de Cimarrón, Oklahoma, en abril de 1936.

Fotografía de Arthur Rothstein / CordonPress

Este artículo pertenece al número 208 de la revista Historia National Geographic.