el legado del veterano naturalista británico

David Attenborough, el gran defensor de la naturaleza

El naturalista británico David Attenborough ha dedicado toda su vida al estudio de los espacios naturales y su conservación. Fue uno de los primeros en darse cuenta de que el cambio climático y la extinción de especies ya estaba sucediendo mucho antes de que alguien pronunciara el término "cambio climático". Testigo de primera mano del deterioro medioambiental de nuestro planeta, durante más de 60 años ha llevado a los espectadores de todo el mundo hasta los rincones más desconocidos e inhóspitos de la Tierra.

Foto: Cordon Press

Nacido el 8 de mayo de 1926, el mismo día que la reina Isabel II de Inglaterra, el famoso naturalista David Attenborough lo ha visto casi todo en nuestro planeta. Hasta la pasada década, con series como Planeta Tierra y Planeta Azul, Attenborough contagió su amor por la naturaleza a grandes y pequeños. A pesar de que su voz, por aquellos tiempos profunda, se haya ido apagando con el paso de los años, a este veterano explorador aún le quedan ganas de seguir haciendo lo que ha venido haciendo duranten los últimos setenta años: intentar concienciar al mundo sobre la precariedad de la situación medioambiental en nuestro planeta.

Primeros documentales

David Attenborough (hermano del director cinematográfico Richard Attenborough, famoso, entre otras producciones, por Parque Jurásico) pasó su infancia coleccionando fósiles y otros especímenes naturales, lo que ya en esa época le valió el reconocimiento y los ánimos de la conocida arqueóloga y escritora británica Jacquetta Hawkes cuando tan sólo tenía siete años. Un día, una de sus hermanas adoptivas le regaló un fragmento de ámbar que contenía algunos insectos fosilizados en su interior, algo que lo fascinó. Muchos años después, en 2004, esa roca de ámbar sería la protagonista de un documental titulado The Amber Time Machine (La máquina del tiempo de ámbar), que formaría parte de la serie de siete documentales Attenborough in Paradise and Other Personal Voyages (Attenborough en el paraíso y otros viajes personales).

El naturalista David Attenborough ha dedicado toda su vida a divulgar sus conocimientos entre grandes y pequeños. En esta imagen de 1956, aparece junto a un grupo de niños al que muestra un ejemplar de Capybara.

El naturalista David Attenborough ha dedicado toda su vida a divulgar sus conocimientos entre grandes y pequeños. En esta imagen de 1956, aparece junto a un grupo de niños al que muestra un ejemplar de Capybara.

Foto: CordonPress

Attenborough pasó su infancia coleccionando fósiles y otros especímenes naturales, lo que ya en esa época le valió el reconocimiento y los ánimos de una conocida arqueóloga y escritora británica, Jacquetta Hawkes, cuando tan sólo tenía siete años.

En 1950, Attenborough solicitó un puesto como productor de programas de radio en la BBC. En un principio fue rechazado, pero Mary Adams, jefa de producción de la cadena, vio el potencial del naturalista, que había estado trabajando para una editorial dedicada a publicar libros de ciencias para niños. La relación de Attenborough con los programas de naturaleza comenzó cuando produjo y presentó una serie documental en tres capítulos llamada Animal Patterns (Patrones animales). A través de este programa, Attenborough conoció a Jack Lester, responsable del terrario del zoo de Londres, y ambos decidieron realizar una serie que mostrara al público una expedición en búsqueda de un animal en concreto. Estos documentales también tratarían sobre otros animales salvajes de la zona y sobre la población autóctona y sus costumbres. El resultado de esa colaboración fue Zoo Quest (en busca del zoo), que se emitió por primera vez en 1954. Inesperadamente, Attenborough se convirtió en el improvisado presentador debido a que Lester enfermó de repente.

Una vida en la naturaleza

Tras renunciar al cargo de director de programas, Attenborough presentó en 1973 la serie Eastwards with Attenborough (Hacia el este con Attenborough). En ella, el naturalista estudiaba en profundidad la historia natural, la flora y la fauna de diferentes partes del Sudeste Asiático, Indonesia y otros lugares. Poco después, Attenborough empezaría a trabajar en los guiones de la mítica serie Life on Earth (Vida en la Tierra). Debido a lo ambicioso del proyecto, la BBC decidió asociarse con la cadena Warner Bros y con Reiner Moritz Productions para asegurarse la financiación necesaria para llevarla a cabo. Mientras avanzaban las negociaciones, Attenborough no estuvo ocioso: trabajó en The Tribal Eye (el ojo tribal), una serie de programas sobre diferentes tribus del mundo en la que el naturalista hacía evidente al público que muchos habitantes de la Tierra vivían tan aislados que jamás habían tenido contacto con occidentales. A raíz de ese trabajo, Attenboroug declaró en el programa A blank on the Map (un espacio en blanco en el mapa): "No son las diferencias entre nosotros lo importante. Son las semejanzas".

En The Tribal Eye (el ojo tribal), una serie de programas sobre diferentes tribus del mundo, el naturalista hacía evidente al público que muchos habitantes de la Tierra vivían tan aislados que jamás habían tenido contacto con occidentales.

A lo largo de su carrera profesional, Attenborough participó en numerosas iniciativas televisivas que dieron como resultado documentales sobre naturaleza que se han convertido en grandes referentes.

A lo largo de su carrera profesional, Attenborough participó en numerosas iniciativas televisivas que dieron como resultado documentales sobre naturaleza que se han convertido en grandes referentes.

Foto: Cordon Press

A Life on Earth le siguieron otras series importantes como: The Living planet (el planeta vivo, 1984), The Trials of Life (los juicios de la vida, 1990), Life in the Freezer (vida en el congelador, 1993) y The Private Life of Plants (la vida privada de las plantas, 1995). En 1997, y para conmemorar los cuarenta años del Departamento de Naturaleza de la BBC, Attenborough presentó la serie de documentales Wildlife Specials (especiales de vida salvaje). Entre sus últimos trabajos destacan: The Life of Birds (la vida de los pájaros, 1998), State of the Planet (el estado del planeta, 2000), The Blue Planet (planeta azul, 2001), The Life of Mammals (la vida de los mamíferos, 2002), Life in the Undergrowth (vida en la maleza, 2005), Planet Earth (planeta Tierra, 2006) y Life in Cold Blood (vida en sangre fría, 2008), una serie de reportajes dedicados a los reptiles y los anfibios. Para celebrar su 80 cumpleaños, el naturalista se trasladó a las islas Galápagos para filmar a las tortugas gigantes de este archipiélago. Pero el infatigable explorador no se ha dedicado solamente a realizar documentales, sino que también ha pretendido contribuir en primera persona a la conservación del mundo natural. De este modo, y desde su creación en 1989, Attenborough colabora con el el World Land Trust, una sociedad benéfica conservacionista dedicada a comprar tierras en selvas tropicales con el objetivo de ayudar a preservar la vida de los animales que viven en ellas.

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La encrucijada de la humanidad

"Yo soy David Attenborough, tengo 93 años y esta es mi declaración como testigo". Con esta frase empieza la última producción del naturalista británico que se estrenó vía streaming a través de la plataforma Netflix en el año 2020. Una vida en nuestro planeta es un viaje a lo largo de su larga trayectoria profesional, más de 60 años. Durante todo este tiempo, Attenborough ha sido testigo de la "retirada del mundo natural y el avance implacable de la especie humana", y "ha llegado el momento de contarlo", según explica ante un tribunal imaginario. El naturalista británico sostiene que "la cuestión no es ya salvar el planeta, sino salvarnos nosotros". Attenborough afirma que el gran problema no es sólo la crisis climática que estamos viviendo, sino la dramática pérdida de la biodiversidad causada por la destrucción de los ecosistemas. En el documental se ven imágenes de orangutanes, que hace años se balanceaban de rama en rama por la selva tropical de Borneo; pocos años después, un solo orangután intenta trepar por el tronco de un árbol sin ramas. "Nuestro futuro no cambiará si no cambiamos nuestra relación con los animales", afirma el veterano naturalista.

Junto a sus hijos y su mujer, Attenborough observa una tortuga en el jardín de su casa en la década de 1950. Actualmente, a sus 93 años, sigue activo liderando acciones que persiguen el objetivo de concienciar a la población mundial sobre las amenazas del cambio climático.

Junto a sus hijos y su mujer, Attenborough observa una tortuga en el jardín de su casa en la década de 1950. Actualmente, a sus 93 años, sigue activo liderando acciones que persiguen el objetivo de concienciar a la población mundial sobre las amenazas del cambio climático.

Foto: Cordon Press

Una vida en nuestro planeta es un viaje a lo largo de la vida profesional de David Attenborough, quien a lo largo de más de 60 años ha sido testigo de la retirada del mundo natural y el avance implacable de la especie humana.

"La humanidad se encuentra en una encrucijada, el mundo natural está seriamente amenazado y las consecuencias pueden ser apocalípticas", advierte Attenborough, que, sin embargo, dedica la última media hora de programa a dar cuenta de las soluciones que ya están aquí: desde la agricultura urbana a las energías renovables, desde las zonas de exclusión de pesca en los océanos a la drástica reducción del consumo de carne, desde los proyectos de renaturalización hasta el reaprovechamiento total de los recursos. "Los periódicos sólo hablan del virus [refiriéndose al COVID-19], y está bien porque todos queremos saber", se lamenta Attenborough, que prosigue: "El problema es que el cambio climático ha desaparecido de los titulares porque se percibe como un futuro distante. La temperatura de la Tierra ha aumentado un grado desde que yo nací, y puede aumentar entre tres y cuatro grados este siglo si no cambiamos de rumbo. El cambio climático está ya aquí: los jóvenes hacen bien en recordárnoslo".

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Sin caer en el alarmismo, el documental de David Attenborough (de hecho, su testamento vital) hace gala de lo que ha sido el leitmotiv de su larga carrera: dar visibilidad a las soluciones. Soluciones que podríamos aplicar para detener la emergencia climática antes de que sea demasiado tarde, y ello a través de algunas de las mejores imágenes aparecidas en sus trabajos desde hace décadas. Pero Una vida en nuestro planeta es mucho más: es el colofón a la carrera de un hombre que ha dedicado su vida a la difusión de la naturaleza y a su conservación para placer y maravilla de varias generaciones de espectadores.