Libros singulares

El curioso origen del Libro Guinness de los récords

La idea de publicar un libro como el de los Récord Guinness en el que se pudieran recoger datos y hechos curiosos acaecidos en todo el mundo surgió a principios de los años cincuenta del siglo XX . Su impulsor fue el director general de la cervecería Guinness, sir Hugh Beaver, cuando, durante una cacería con unos amigos, todos debatieron sobre cuál era el ave de caza más veloz y no lograron dar con la respuesta.

Logo del Libro Guiness de los Records.

Foto: PD

En 1951, sir Hugh Beaver, por aquel entonces director ejecutivo de la empresa cervecera Guinness Brewery, una de las más importantes del mundo, había salido a cazar junto a unos amigos cuando, en un momento de la cacería, aburridos, empezaron a debatir cuál era el ave europea que volaba más rápido, el chorlito dorado o el lagópodo escocés (para quienes sientan curiosidad, la respuesta correcta es el lagópodo escocés). Hasta aquel momento, a nadie se le había ocurrido publicar ningún libro que hiciera referencia a hitos de este u otro tipo, y tras el incidente Beaver empezó a concebir una idea en su mente... Así pues, y conocedor (posiblemente por experiencia) de que los británicos eran muy aficionados a las apuestas delante de una jarra de cerveza, Beaver decidió encargar un libro que pudiera dar respuesta a esa clase de preguntas capaces de despertar la curiosidad de la gente, convencido de que podía llegar a convertirse en algo muy popular.

La idea, que a muchos pareció descabellada en aquel momento, acabaría convirtiéndose en realidad cuando Beaver hizo el original encargó a los gemelos Norris y Ross McWhirter, quienes habían fundado una agencia de documentación que se encargaba de proporcionar datos y cifras, y que además tenían fama de poseer una memoria fabulosa. En palabras del propio Norris McWhirter, su compañía se encargaba de "suministrar hechos y cifras a periódicos, anuarios, enciclopedias y publicistas". Así, ni corto ni perezoso, Beaver los contrató para que recopilaran todos los hechos y datos que fuera posible para incluirlos en un solo libro que se publicaría el 27 de agosto de 1955 bajo el nombre de Libro Guinness de los récords.

El Guinness, un récord de ventas

Tiempo después, uno de los autores, Norris McWhirter, declaró que para poder realizar el libro, "escribimos a astrofísicos, zoólogos, meteorólogos, economistas, numismáticos, criminólogos. No pedíamos información precisa. Aventurábamos una respuesta y pedíamos al experto que la confirmara: la gente se resiste muchas veces a dar información, pero no se resiste a corregir las opiniones ajenas". Una vez los hermanos hubieron completado la ardua tarea de recopilar todos los datos que necesitaban, escribieron el libro en trece semanas y media, trabajando 90 horas a la semana, incluidos sábados, domingos y festivos. Al final, en 1954 se publicó una primera edición limitada con una tirada de mil ejemplares, que generosamente regalaron.

Una vez los hermanos McWhirter hubieron recopilado todos los datos que necesitaban, escribieron el libro en trece semanas y media, trabajando 90 horas a la semana, incluidos sábados, domingos y festivos.

El proyecto prometía ser todo un éxito puesto que ya desde el final de la Segunda Guerra Mundial en todo el mundo se había incrementado la fascinación por todo aquello que hiciera referencia a récords mundiales y, por consiguiente, el libro suscitó un enorme interés entre el público. Así que en agosto de 1955 se publicó la primera edición comercial, que, como era de esperar, tuvo un éxito inmediato. En Navidad, el Libro Guiness de los récords se convirtió ya en el más vendido, así que se decidió publicar una primera edición en Estados Unidos de la que también se agotaron todos los ejemplares.

Más vendido que la Biblia

Pese a que el Libro Guinness de los récords no había sido concebido en un principio para ser vendido, sino como un obsequio publicitario, se acabó convirtiendo en la publicación con derechos de autor más vendida de la historia, con más de 120 millones de ejemplares. Por delante de él solo se encuentran la Biblia, con más de 4.000 millones de ejemplares impresos, y el Corán y el Libro Rojo de Mao con unos 800 millones.

El Libro Guinness de los récords se acabó convirtiendo en la publicación con derechos de autor más vendida de la historia, con más de 120 millones de ejemplares.

A lo largo de los años, los hermanos McWhirter siguieron actualizando el libro, hasta 1975. Pero aquel año la desgracia les alcanzaría. Ross fue asesinado por dos miembros del IRA por cuya captura había ofrecido una recompensa de 50.000 libras esterlinas. Tras su detención, uno de los asesinos afirmaría: "McWhirter creía vivir en Texas. Puso precio a nuestras cabezas. Quería que lo matáramos". Norris, por su parte, siguió actualizando el libro en solitario hasta que se jubiló en el año 1995. Con el tiempo, la cervecera Guiness dejó de hacerse cargo de la publicación del libro, que hoy se encuentra en manos de una firma canadiense, está a la venta en más de 100 países y se ha traducido a 37 idiomas.

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El Guinness no ofrece premios en metálico

Aunque las ediciones más recientes del Guinness han cambiado un poco la orientación de sus récords, en sus páginas se recogen hazañas que van desde las más clásicas, como levantar grandes pesos, hasta las más curiosas, como el lanzamiento de huevos a distancia; incluso algunas que podríamos considerar "bizarras", como quién es capaz de devorar el mayor número de perritos calientes en diez minutos (actualmente las marcas sobre el consumo masivo de alimentos han dejado de ser aceptadas por cuestiones legales). Además de competiciones, en el Libro Guiness también se incluyen datos referentes a aspectos como la altura, como quién es el ser humano más alto del mundo. En este sentido quien por ahora se lleva la palma es Robert Pershing Wadlow, fallecido en 1940, un hombre que medía 2,72 m; en la actualidad el récord lo ostenta el turco Sultán Kösen, con la friolera de 2,51 m. También se recogen datos tan curiosos como cuál es la planta más venenosa o el río más corto del planeta.

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En cada nueva edición, el libro publica un extracto de la enorme y bien surtida base de datos de plusmarcas de Guinness, y la selección varía en cada nueva publicación. Guinness World Records actúa asimismo como un árbitro imparcial en los logros o en las superaciones de récords ya establecidos en todo el mundo, y no puede implicarse en ninguna organización cuyo fin sea el de intentar conseguir un nuevo récord. Guinness World Records tampoco ofrece jamás una recompensa económica a las personas que baten récords, ni tampoco cubre sus gastos, ni les ofrece patrocinio alguno. Considera que el mero hecho de aparecer en sus páginas ya es premio más que suficiente para todos los participantes.

Guinness World Records nunca ofrece dinero a las personas que baten récords, ni tampoco cubre sus gastos, ni les ofrece patrocinio alguno. Considera que el mero hecho de aparecer en sus paginas ya es premio más que suficiente.

Pero el tiempo lo cambia todo, y muchos de los récords mundiales que alguna vez fueron publicados en el Libro Guinness han sido retirados por razones éticas, puesto que se quiere evitar que en alguna categoría determinada, el Libro Guinness pudiera ser acusado de inducir a alguien a tratar de superar una marca concreta poniendo en riesgo su vida o incluso la de otros. Por ejemplo, tras publicar cuál era el gato más pesado del mundo, muchos propietarios de felinos empezaron a alimentar a sus mascotas en exceso, poniendo en serio peligro la salud de los animales. Es por este motivo que Guinness World Records ha suprimido de su publicación cualquier tipo de marca que pueda afectar, por ejemplo, a la salud de los animales. Asimismo también ha eliminado cualquier récord que implique una ingesta desmedida de alcohol. Pero el Libro Guinness de los récords ha logrado batir él mismo un récord: el de ser el libro más robado de las bibliotecas públicas de Estados Unidos.

Récords Guinness: desde Star Trek hasta una paella

Algunos de los récords más extraños que recoge el Libro Guinness y que pueden descubrir los lectores curiosos ojeándolo son, por ejemplo, el del mayor laberinto del mundo, que fue construido con un millón y medio de plantas de maíz por el británico Tom Pearcy para conmemorar el 40 aniversario de la mítica serie de televisión de ciencia ficción Star Trek. El laberinto tiene una extensión de 130.000 metros cuadrados y ha sido declarado sitio de interés turístico. Otro récord curioso, esta vez relacionado con alimentos, lo obtuvo una población situada en el sur de Serbia llamada Tarija, donde fabrican la salchicha más grande del mundo, de 2.025 metros de longitud, medida que cada año superan sus habitantes, que cocinan cada vez una un poco más grande.

Un récord curioso, relacionado con alimentos, lo obtuvo una población situada en el sur de Serbia llamada Tarija, donde fabrican la salchicha más grande del mundo, de 2.025 metros de longitud.

En España también se han logrado récords alimenticios, como el de la mayor paella del mundo, con un peso de 30 toneladas, conseguido por Antonio Galbis en Valencia en 1992, y que fue revalidado en 2001. Asimismo, los miembros de la asociación Amigos del Camino de la Virgen de los Desamparados y del Patronato Francisco Esteve de la localidad valenciana de Paterna han conseguido un récord Guinness tras haber extendido en el suelo dos millones de monedas un céntimo de euro. Con este acto, la asociación pretendía recaudar fondos para la construcción de una sala de relajación multisensorial para niños discapacitados. Estos y muchísimos récords más son los que los lectores pueden descubrir en este sorprendente libro, que empezó como una apuesta y acabó siendo una de las publicaciones más leídas del mundo.