Nació como una herramienta de aprendizaje

El curioso origen húngaro del cubo de Rubik

Dispuesto a que sus alumnos aprendieran geometría tridimensional, Erno Rubik inventó un rompecabezas mecánico diseñado con cubos de madera y gomas elásticas. Sin embargo, con el paso del tiempo aquel invento en apariencia sencillo acabaría convertido en uno de los juegos más famosos de todo el mundo.

Imagen de Erno Rubik tomada en el año 2014 durante la Gala del Genio.

Foto: PD

¿Alguien no conoce el cubo de Rubik? Este cubo de colores es uno de los juegos que ha puesto y que aún pone a prueba las mentes de miles de jugadores en todo el mundo, un objeto con el que, sobre todo quienes ya peinan canas, han pasado horas y horas de diversión... O de desesperación. Con más de cuarenta y tres trillones de configuraciones posibles, el cubo de Rubik, también conocido como el "cubo mágico", es el rompecabezas más famoso de todos los tiempos. Así, no es de extrañar que todos aquellos que intentan resolverlo (muchos mientras hacen ejercicio; otros incluso con los pies y en un tiempo récord) se sientan plenamente satisfechos cuando consiguen dejar cada una de sus caras de un mismo color, que es como debe ser el resultado final.

El cubo mágico

Nacido el 13 de julio de 1944, Erno Rubik, el creador del "cubo mágico", fue hijo de un ingeniero aeronáutico. Erno admiraba enormemente a su progenitor, del que dijo haber aprendido "mucho sobre el trabajo en el sentido de que es un proceso de creación que tiene un objetivo y un resultado positivo también. Tanto en sentido figurado como literal, mi padre era una persona capaz de mover una montaña. No había nada que le impidiera hacer lo que había decidido o llevar a cabo un proyecto, si era necesario incluso con sus propias manos. Ningún trabajo era indigno para él". Rubik estudió Escultura en la Universidad Técnica de Budapest y Arquitectura en la Academia de Artes Aplicadas y Diseño de la capital magiar. Uno de los pasatiempos preferidos del joven Erno era construir modelos geométricos. Fue gracias a ello que siendo profesor de Arquitectura en la Facultad de Artes Aplicadas de Budapest, en 1974, ideó un cubo hecho con veintisiete bloques de madera para enseñar a sus alumnos algunos conceptos de espacio y geometría tridimensional.

Uno de los pasatiempos preferidos del joven Erno era construir modelos geométricos, y mientras trabajaba como profesor de diseño ideó un cubo hecho con 27 bloques de madera para enseñar a sus alumnos algunos conceptos de espacio y geometría tridimensional.

Imagen de un cubo de Rubik.

Foto: Cordon Press

Para construir su cubo, Rubik unió unos bloques de madera a unas gomas elásticas para que aquellos pudieran moverse sin que la estructura entera acabara desmoronándose. Finalmente las gomas se rompieron y Rubik se dio cuenta de las combinaciones que había podido realizar. El paso siguiente fue colocar papel adhesivo de distintos colores en cada uno de los seis lados del cubo y lo volvió a girar. Rubik estaba encantado con la gran variedad de combinaciones de colores que se había llegado a producir, pero también vio que nunca se podía volver al diseño original.

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Problemas tras el telón de acero

Tras solicitar una patente para su invento, Rubik llevó su idea a una pequeña cooperativa de Budapest dedicada a la fabricación de juguetes. De este modo, el cubo se empezó a fabricar a pequeña escala. Fue a finales de 1977 cuando Rubik propuso la fabricación de su cubo a Konsumex, la empresa comercial estatal de Hungría, para intentar vender su proyecto en Occidente. Pero los responsables de la empresa le dijeron que su cubo no había despertado interés alguno en las ferias internacionales. Aunque la realidad era que nunca se hizo ninguna demostración del cubo porque el "juguete" había quedado olvidado en una estantería. De hecho, fabricar productos de alta calidad tras del telón de acero en esa época era una ardua tarea. "El país no tenía una afinidad particular por la producción de juguetes", diría tiempo después Rubik en una entrevista concedida a la revista Undark.

A finales de 1977 Rubik propuso la fabricación de su cubo a Konsumex, la empresa comercial estatal de Hungría, para intentar vender su proyecto en Occidente.

Al final la fortuna se aliaría con Rubik cuando conoció a Tibor Laczi, un húngaro expatriado que trabajaba como vendedor de una compañía de ordenadores austríaca. Laczi recordaba así cómo se conocieron: "Cuando Rubik entró por primera vez en la habitación tuve ganas de darle algo de dinero, parecía un mendigo. Iba terriblemente vestido y llevaba un cigarrillo húngaro barato colgando de la boca. Pero sabía que tenía a un genio ante mí. Le dije que podíamos vender millones".

Sello conmemorativo del campeonato del mundo de Cubo de Rubik celebrado en 1982 en Budapest.

Foto: iStock

Imagen informatizada del Cubo de Rubik con diversos cubos desmontados.

Foto: PD

Laczi llevó en 1979 el cubo de Rubik a la Feria del Juguete de Núremberg, en Alemania, donde conoció al experto juguetero de origen británico Tom Kremer. Kremer también se sintió fascinado por el cubo, y él y Laczi lograron un acuerdo con la empresa estadounidense Ideal Toy Company para la compra y distribución de un millón de cubos de Rubik. A partir de aquí el cubo fue exhibido en ferias de juguetes de Europa y Nueva York, y se convirtió en poco tiempo en todo un éxito mundial. Entre los años 1980 y 1981 llegó a ganar el premio al Mejor Juego del Año en la categoría de mejor rompecabezas en Reino Unido.

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¿Un algoritmo divino?

El cubo de Rubik fue portada de la prestigiosa revista norteamericana Scientific American. En ella, el Premio Pulitzer Douglas Hofstadter aseguraba que el cubo era "una de las cosas más asombrosas jamás inventadas para enseñar ideas matemáticas". En una entrevista posterior, Hofstadter afirmó que dicho cubo podía usarse como herramienta para la enseñanza de la teoría de grupos matemáticos: "Cualquier giro de cualquier cara, ya sea de 90 o 180 grados en el sentido de las agujas del reloj (o viceversa) es un elemento de un grupo, y también lo son las secuencias arbitrarias de dichos giros", afirmó. Por otro lado, no todo el mundo estaba tan entusiasmado con el invento. The New York Times lo calificó de "moda pasajera". Pero la comunidad científica europea, cada vez más fascinada con el cubo de Rubik, salió en su defensa con el apoyo del propio Hofstadter, que declaró: "El cubo es muy perdurable, como eterno, tiene una estructura demasiado asombrosa como para que la gente pierda el interés por él de la noche a la mañana. Es un objeto milagroso, un invento prodigioso y hermoso".

El cubo es muy perdurable, como eterno, tiene una estructura demasiado asombrosa como para que la gente pierda el interés por él de la noche a la mañana. Es un objeto milagroso, un invento prodigioso y hermoso, dijo Hofstadter.

Torneo de speedcubing en el que un participante intenta resolver el cubo de Rubik.

Foto: Cordon Press

Diversos tipos de cubo de Rubik.

Foto: iStock

El cubo de Rubik ha sido sometido a diversos análisis matemáticos. En el año 2019 un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California logró crear un algoritmo capaz de resolver por sí mismo el cubo en el menor número de movimientos posible en el 60% de las ocasiones. De hecho, una de las grandes incógnitas del cubo, y que ha mantenido en vilo a los matemáticos durante décadas, es cuál es la cantidad mínima de movimientos necesaria para lograr resolverlo. Esta cifra se conoce como el Número de Dios. Según cuenta la web cube20.org, los movimientos necesarios para poder resolverlo serían veinte (entre estas posiciones existe una conocida como superflip en la cual las esquinas del cubo están en su posición correcta, aunque sus aristas estén orientadas incorrectamente).

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Nuevas modalidades

Del cubo de Rubik se han vendido millones de unidades en todo el mundo (aunque 50 millones de ellas fueron simples imitaciones no autorizadas). Asimismo han proliferado las publicaciones en las que se describe la mejor forma de lograr resolver el "cubo mágico". También han aparecido en el mercado muchas variantes del cubo original, incluida una que se conoce como "Cuboku", un híbrido entre el cubo de Rubik y el sudoku.

El speedcubbing es una nueva modalidad que consiste en resolver el cubo de Rubik en el menor tiempo posible. Conocidos como speedcubers, sus miembros participan en competiciones oficiales.

Alrededor del cubo de Rubik se ha generado una gigantesca comunidad de jugadores que intentan resolver tanto este como otros muchos modelos que han surgido en su órbita. Esta comunidad ha desarrollado el speedcubbing, una nueva modalidad que consiste en resolver el cubo de Rubik en el menor tiempo posible. Conocidos como speedcubers, sus miembros participan en competiciones oficiales que son reguladas por la World Cube Association. El cubo de Rubik ha sido protagonista incluso de películas. En el año 1997 se estrenó la película Cube inspirada en el popular cubo de Rubik, y en breve está previsto que Netflix estrene un documental protagonizado por dos de sus competidores más brillantes. Así, no podemos evitar preguntarnos lo siguiente: con los miles de tutoriales que aparecen en Internet y toda la bibliografía que se ha escrito sobre este tema, ¿en cuánto tiempo pensamos que seríamos capaces de resolver el cubo más famoso del mundo?